jueves, 16 de septiembre de 2021

The Hangmen European Tour 2021

Jamás coparán la portada de ninguna revista ni aquí ni el extranjero y bien que se lo merecen. No son un hype. Llevan más de veinte años pateándose minúsculas salas por muchos rincones de Estados Unidos y Europa. Su éxito es que tanto tiempo después siguen en plena forma. Sin haber siquiera rozado el éxito continúan fieles al rock´n roll sin perder ni un ápice de fuerza. Nada de nostalgia ni gira conmemorativa de tal o cual disco (algo a lo que tampoco le haría ascos ja ja) ahora se presentan en unas cuantas fechas por estos lares para dar lustre a su último álbum de estudio, el fenomenal Cactusville. Como suele ser habitual lo harán en pequeños reductos pero seguro que se encuentran con pocos pero furibundos seguidores de su vitamínica música. No se me ocurre un mejor retorno a los shows en vivos que gozándola en una pequeña sala con esta banda pero mi desdichado horario laboral hace imposible que me encaje ni una miserable fecha. Por si no le he escrito suficiente, alto y claro: ¡The Hangmen putos amos! No hay tantas bandas que en los últimos años puedan presumir de rodajas tan inspiradas como la de estos tíos: Metallic IOU, We´ve Got Blood On The Toes Of Our Boots, Loteria, In The City, East Of Western y el mencionado Cactusville. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo, copón. En vena. 






jueves, 9 de septiembre de 2021

Duff Mckagan: It´s So Easy y otras mentiras

Diez años después de su publicación original se ha editado en castellano It´s So Easy y otras mentiras de Duff Mckagan. La editorial Cúpula ha hecho un trabajo estupendo con una edición rústica super cool. El envoltorio está a la altura del contenido, sublime de principio a fin. Me lo he ventilado en apenas tres días rociándolo con absorbentes escuchas del Appetite, los Illusions, el único y atómico disco de Neurotic Outsiders, incluso he recuperado el debut de Velvet Revolver siendo el colofón los dos discos en solitario de Duff, Believe In Me y ese exquisito Tenderness

Además de un enorme talento como músico Duff es un estupendo escritor y relata su historia de forma atractiva a más no poder. Es indudable que el tipo maneja los resortes de la escritura con brillantez y sabe tocar la tecla adecuada en cada momento. No falla. Evidentemente su vida ha sido muy intensa y el libro no da tregua. Me ha encantado el comienzo que ha elegido Duff para contar su historia, el momento en que está preparando una mega fiesta para el trece cumpleaños de su hija y presa de sus miedos va a vigilar un poco al jardín a ver que hacen y relata las cosas que hacía el a esa edad donde ya había probado unas cuantas drogas. Es un cebo muy bueno.

A partir de ahí entra a saco en la turbulenta vida de este tipo criado en Seattle donde conoció sus primeros y abundantes escarceos musicales siendo batería y bajista de multitud de formaciones ganándose el respeto de la escena pero a la vez viendo el peligro de la heroína acechando en cada esquina. Pronto decidió pirarse de allí. Huía de heroína pero en Los Ángeles se dio al vino barato Nightrain y a la cocaína con ahínco. Afortunadamente le dio tiempo a juntarse con otros crápulas y parir un disco trascendental en el mundo del rock´n roll: Appetite For Destruction. Como no podía ser de otra forma este es uno de los pasajes más arrebatadores del libro. Esos años son el sentido creativo algo mágico y aunque rociados de excesos de lo más variopintos la forma en que narra ese período es tan aplastante como escuchar el Appetite a todo volumen.


El punto de inflexión en la vida de Duff Mckagan fue cuando estalló su páncreas. Los médicos no daban un duro por el y su futuro era la diálisis. Este pasaje está detallado de forma escalofriante . Milagrosamente Duff evito ese tratamiento y su cuerpo se regeneró. Lo hizo a base de darle duro a la bicicleta y las artes marciales. Sorprendente. Acompaño esa frenética actividad deportiva con un creciente interés por la lectura y los estudios. Toda esta parte es mi favorita del libro y eso que soy alguien al que la carroña le pierde. No os preocupéis de eso ya hemos tenido y a saco en los capítulos anteriores. Pero toda esta parte en que Duff ve la luz tras estar totalmente perdido está narrada con un pulso magnífico y no exenta de sentido del humor, aspecto fundamental en todo el libro. Llega un momento en que te das cuenta de que este tipo es mucho más que un superviviente, es alguien con un don especial. Porque supongo que se puede salir de lo más chungo que te puedas imaginar pero hacerlo de la forma en que lo hace este tipo no está al alcance de cualquiera. 

En el aspecto musical también hay mucha miga, por supuesto. Duff escribe maravillas sobre Prince, uno de sus ídolos, se deshace en elogios a Izzy Stradlin y comprende a Axl Rose, Slash y Steven Adler. Llega un punto en el que distingue que por encima de todo lo más importante es su propia vida y salta a tiempo de un barco que ya estaba más que hundido. Señala que el período álgido de los Guns N´Roses es de 1985 a 1988 y cuenta lo perdidos que estaban en la mastodóntica gira de los Illusions con los célebres retrasos de Axl Rose. Toda esa época es muy interesante también. Hay claroscuros, muy buena música y un descenso inevitable a los infiernos. Salir de allí si que fue un milagro.

Uno de mis momentos favoritos es sin duda cuando ya sobrio y limpio se junta con Steve Jones, John Taylor y Matt Sorum para divertirse en unos conciertos en el Viper Room, mítico local de Johnny Deep. De esos shows salió uno de mis discos favoritos en la trayectoria de Duff, Neurotic Outsiders un álbum por el que tengo absoluta devoción. La camaradería y el buen rollo dieron como resultado además de unos conciertos repletos de versiones un álbum estelar que sirve de perfecto colofón para este cochambroso texto:

domingo, 29 de agosto de 2021

BACK TO VINYL. Yola. Walk Through Fire

A veces sucede que por unas cosas u otras no le sacas partido a un determinado disco hasta mucho tiempo después de que se ha editado. Vete a saber por qué. Pero me ha sucedido en multitud de ocasiones. El álbum en cuestión apunta maneras, las suficientes para volver a él pero a las primeras escuchas no te vuela la cabeza. Y en ocasiones, muchas, no sé que porcentaje eso es lo mejor que le puede suceder a un disco en mi casa, que vaya madurando poco a poco hasta que un día salta la chispa y el triunfo es absoluto. Es una sensación poderosa para sujetos perturbados como el que junta letras aquí. Eso es exactamente lo que me ha sucedido con Walk Through Fire de Yola, un álbum que me recomendó una y otra vez un amigo y del que Su me dijo que pensaba que me iba a flipar desde el minuto uno. Y no fue así tal vez porque lo escuché en el laboro y a veces dependiendo del volumen y otras circunstancias pues no lo sacas todo el jugo. El disco cosechó cierto éxito e incluso cosechó buenas posiciones entre las votaciones de los redactores de Popular 1 con The Man al mando. 

Bien, pues el año del confinamiento sucumbí sin remisión ante semejante artefacto, absolutamente prendado con la poderosa a la par que sutil voz de Yola que se come este vinilo de arriba a abajo. Produce Dan Auerbach que últimamente está en todos los lados y por cierto con resultados brillantes. Ecos del mejor Phil Spector y del dinamismo del soul pop de los sesenta. Por mi como si le dedica más tiempo a la producción y menos a su famosísimo combo. Es indudable que su nombre ayuda a que más gente se acerque al artista que produce. Así que me alegro por Yola. Y además mentiría si no escribiese que el tipo sabe lo que se trae entre manos. Consigue un sonido exquisito y preciso para que la voz de Yola brille y la instrumentación ofrezca el mejor colchón sonoro posible.

Así que junto estas letras justo cuando Yola acaba de publicar su continuación Stand For Myself que por supuesto tengo unas ganas tremendas de escuchar. Lo va a tener chungo porque Walk Through Fire está repleto de canciones incontestables, auténticos subidones propulsados hasta el infinito y más allá por la arrolladora voz de Yola otrora corista de Massive Attack. En este álbum todo encaja y mientras vas escuchando una a una las canciones uno imagina en otra época a muchos de estos temas reinando en los charts. Pero vivimos tiempos confusos.

Todas las canciones vienen firmadas por la propia Yola, el célebre productor del álbum Dan Auerbarch con la puntual ayuda del mítico Dan Penn en la que da título al disco e It Ain´t Easier que firma en solitario esta más que interesante artista británica. Supongo que el álbum puede encajar en ese delicioso cajón llamado country soul. Auerbach reúne una banda más que a la altura de estas joyas, ahí destaca con especial brillo Mike Rojas al piano (estelar en Still Gone), el elegante bajo del veterano Dave Roe y el arsenal polivalente del propio Dan que se hace cargo de guitarras acústicas, eléctricas, dobro, aporta coros... Bien por Dan y como he escrito ganas de hincarle los oídos a Stand For Myself. Un álbum a disfrutar de la primera a la última canción, es que son temazos. Anda que no me lo he puesto veces con Maialen a mi lado leyendo un libro y gozándola con el álbum. Se lo sabe entero. Hay esperanza. 






martes, 24 de agosto de 2021

Simplemente Charlie

Pensaba que los Stones eran eternos. Todos y cada uno de ellos. Pero aquí no se queda nadie. Y el primero en deslizarse hacia quién sabe donde ha sido Charlie Watts, la elegancia personificada. Puede que pocas veces o casi nunca apareciese en la lista de los mejores baterías del mundo y ni puta falta que hace. Watts era como me ha escrito un colega por Whatsapp sencillez y elegancia. Y no se me ocurre una definición mejor. Y la apuntalo con que este hombre jamás perdió el ritmo. La sobriedad y la eficiencia no suelen llamar mucho la atención, tampoco permanecer en el taburete con una media sonrisa sabiendo que esto del rock te lo meriendas tu en un pis pas. Su gran pasión era el jazz y tal vez por eso se deslizaba más que otra cosa. A mi me pirraba su estilo. 
Eterno Charlie. Espero que se haya ido en paz cerca de sus seres queridos que al final es lo más importante. Simplemente Charlie.






jueves, 19 de agosto de 2021

Corrosion Of Conformity. America´s Volume Dealer

Hay bandas a las que la gloria y el éxito no les pasan ni a cien mil millas. Da igual lo que hagan, con quién se junten o que los compañeros de profesión se deshagan en elogios hacia ellos. Su destino está escrito. No se van a comer un colín. En el peor de los casos terminan separándose y es entonces cuando salen seguidores de debajo de las piedras. En el mejor logran una carrera de largo recorrido sin grandes aspavientos comerciales pero con rodajas la mar de sabrosas y con una calidad a prueba de bombas. Incluso llegan a tener ese poquito de suerte para entrar en el Billboard como les sucedió a Corrosion Of Conformity con su último álbum No Cross No Crown

Si pienso en esta banda me viene a la cabeza la imagen de un Pepper Keenan descomunalmente cabreado por la mierda de sonido con la que obsequiaron a Corrosion Of Conformity en el Estadio La Peineta el 22 de septiembre de 1996 ejerciendo de teloneros de Soundagarden y Metallica.  O esa otra del propio Pepper como candidato a ocupar un puesto en la banda de Lars y cía en aquel descacharrante documental titulado Some Kind Of Monster. Esta última mucho más graciosa.

Al grano. America´s Volume Dealer grandioso título para mi álbum favorito de esta infravalorada banda. Curiosamente marca su punto más bajo comercialmente hablando. Con esta rodaja debutaban en Sanctuary Records tras haber pertenecido a Columbia. Y la verdad, me la trae floja que no consiguiese éxito es un pedazo de disco en el que caben todas las facetas que hacen de esta banda un combo con personalidad y con variadas y tremendas canciones. Un salto respecto a sus anteriores Deliverance y Wiseblood aunque seguro que no coincido con casi nadie en esta apreciación ja ja. De hecho algunas críticas incidieron en que en este álbum había cierta condescendencia comercial, cierto guiño a la FM. Ni de coña. No es tan metal como los anteriormente mencionados eso seguro pero en mi caso no supone ningún problema. Lo importante son las canciones y aquí hay un puñado condenadamente buenas. Sin fisuras, repito. 

Este es un disco en el que a la raigambre sureña bien canalizada se le suma un aspecto melódico tremendo. Siguen siendo una banda contundente que no rehúye el cambio, salirse sin grandes aspavientos de su zona de confort (Sleeping Martyr, Stare Too Long, 13 Angels) ese pequeño paso adelante para muchos, traición para otros. Me encuentro entre los primeros. Joder todavía recuerdo la chaladura de cabeza que fue escuchar ese inicio tan atronador con Over Me a la que le sigue una igualmente inspirada Congratulations Song. Es que voy a un concierto de estos tipos y sería imperdonable que las dejasen fuera del setlist al igual que Who´s Got The Fire por ejemplo.

De todas formas lo del éxito es algo en en el que intervienen múltiples factores y algunos de lo más livianos. De lo contrario no me explico como canciones con un tremendo potencial comercial como Stare Too Long, Over Me o Doublewide no tuvieron más suerte en los charts. Pienso en un disco de 2000 como Rated R de Queens Of The Stone Age que también me encanta y que vendió seguro mucho más que éste. Recuerdo disfrutar ambos en su año de edición y situarlos sin dudarlo en la misma liga pero ya sabemos que las ventas dependen de otros factores que poco tienen que ver con la calidad del álbum en cuestión. En fin esta entrada va para Red Mullin el batería con el que grabaron algunos de sus mejores discos: Deliverance, Wiseblood y America´s Volume Dealer.


jueves, 12 de agosto de 2021

Fun Lovin´Criminals. Loco

¿Este cochambroso blog no había consagrado todavía una entrada a Loco de Fun Lovin´Criminals? Eso no puede ser. Remedio ya mismo. Han pasado veinte años de su publicación y el menda todavía se lo enchufa a menudo. Así que con eso esta todo escrito. Bueno, venga me voy a esforzar un poco más, pero sólo un poco aunque sólo sea por los millones seguidores de este artefacto. Pero vamos suave, suave que el verano invita a un easy listening de manual como lo es este delicioso Loco en el que Fun Lovin´Criminals dan rienda suelta a todas sus variadas y jugosas influencias. 

Y empiezan con una profunda reflexión filosófica: Where The Bumbs Go Un travieso número punk que descoloca y a la vez no puede ser más cachondo. Gran comienzo al que le sigue la canción que da título al álbum. Loco es uno de esos singles pegadizos que estos tipos sabían hacer con mucha clase. ¿Quién no recuerda aquel mítico vídeo que hoy en día sería censurado o vapuleado sin miramientos? Ay esos aires latinos... A continuación dos temas hip hop que se te clavan sin remisión: The Biz y Run Daddy Run. El primero con el arranque más cool que puedas imaginar y con unos coros lascivos que quitan el hipo, el segundo de irresistible estribillo.


Lo mejor sin duda está por llegar. Ahí van dos de mis temas favoritos de la banda, la delicada, cocida a fuego lenta y repleta de clase Half A Block y uno de sus números funk por antonomasia y de título mega cool: Swashbucklin´in Brooklyn. Atención al portentoso bajo de Fast en esta tonada. Bueno muy atentos en todo el disco a este sujeto porque a su pericia con el bajo añade sus inconfundibles e imprescindibles toques a la trompeta y piano. Siempre sumando. Pero volvamos a Half A Block, el amigo Huey Morgan podría cantar así hasta que tenga ochenta años o más al igual que en la divertidísima Bump que cuenta con otro vídeo que levanta la moral de cualquiera.  

Otro de mis temas favoritos es My Sin donde la chispeante guitarra de Huey Morgan hace de las suyas. Y es que pese al cachondeo continuo y la ocasional broma de brocha gorda no nos podemos olvidar de que estos tipos son muy competentes con sus instrumentos. Tras My Sin llega otra de esas canciones que me chiflan del trío neoyorquino con la más que nunca susurrante voz de Huey sumergiéndose en el asfalto neoyorquino: Underground, qué pasada, como me chifla todo el tema y sucumbir a esa parte final en la que se cruzan con toda la elegancia del mundo la guitarra de Huey y la trompeta de Fast. Cool a más no poder. 

Como es habitual en estos encantadores locos neoyorkinos son muy hábiles tomando samples de canciones a veces del año de la castaña como es el caso de I don´t See Me In Your Eyes Anymore para insertarla en la reina de la pista There Was A Time, una canción por la que bebo los vientos. La despedida es inmejorable con Dickholder, una canción de inequívoco regusto rockabilly y Little Song cierre con en el que de nuevo se nos pide vestir de etiqueta. No es para menos. Al igual que en Underground de nuevo la trompeta de Fast y la guitarra de Huey en plena armonía. Fun Lovin Criminals, mucho grande Style. Esta se la voy a dedicar al autor de uno de los mejores blogs que he leído Being Vain. No le sabría responder por qué de mi desmedida pasión por este trío neoyorkino. Solo se que en vena, my friend. Esperen no se vayan... que hay un track oculto Kill The Bad Guy y como no podía ser de otra forma mola mucho....


lunes, 19 de julio de 2021

Playlist veraniego... Easy, slowler please

Se acabaron las vacaciones. Espero amarrar otro contrato que me permita disponer de más días, los que me corresponden por contrato más esos jugosos de libre disposición. Mientras a disfrutar de este breve periodo que me queda con horario matutino. Me gustaría estar en la situación del anterior protagonista en mi blog, Mr Izzy Stradlin dueño absoluto de su tiempo gracias a los royalties que cobrará por ser autor de una infinidad de clásicos rockeros. No sé si le envidio más por lo primero que por lo segundo aunque indudablemente ambas cuestiones van unidas. 

Me perdonarán los millones seguidores de este paupérrimo y cochambroso blog pero se está mucho mejor de vacaciones que trabajando. No me cabe la menor duda. Pasear por la playa unos ratos con una buena playlist otros en compañía de los comediantes, hacerlo todo con total tranquilidad sin estar pendiente del reloj, apurar las noches veraniegas escuchando un buen podcast, darle a ese disco clásico que no puedes dejar de escuchar estés donde estés, hartarse a reír con el inimitable The Man en Popular 1, aferrarse a la lectura de un buen libro, intentar... En fin yo ya me entiendo. Ahí va una playlist imbatible que me ha acompañado a diario...