Hace unos días en Mansion On The Hill su autor
reflexionaba en un post sobre repetirse en los temas que escribe en el blog. En
eso soy experto, me repito más que el ajo y es que soy muy pesado. La frase que
viene a continuación la he escrito unas cuantas veces: Sobre este disco ya escribí algo en su día. Pues eso. Voy a hacerlo de nuevo, de forma breve sobre
los Rolling Stones. ¿Pasará a la
historia A Bigger Bang por ser su último disco en estudio? Porque parece
que gira puede haber pero un nuevo álbum se perfila complicado.
En cualquier caso hoy me
he levantado con ganas de escuchar a estos tipos a los que siempre tengo
presentes y de los que últimamente me han regalado una impresionante caja que
contiene el documental del Exile, un concierto de esa época, jugosas
entrevistas y demás… Pero no es de eso de lo que voy a escribir. Esta mañana he
elegido para empezar el día seis canciones de los Stones pertenecientes a ese álbum. He programado las que más me
gustan y me salen esos seis temas jugosos que ya me gustaría poder escuchar en
una sala pequeña con estos tipos a escasos cinco metros de mí. Sigue soñando.
Ja,ja.
Sobre el disco sigo
opinando la que ya puse en su día. Me parece un buen álbum de los Stones al
que le sobran minutos pero que contiene piezas vacilonas como el single Rought
Justice o She saw me coming, una Laugh, I nearly died donde Jagger se pone megatiernito como el sabe hacerlo, un blues de los que borda Mick (Back of my hand) donde por cierto se encarga de la slide y la armónica y la perla de turno
del amigo Richards (Infamy).Y la joya de la corana para el menda: It won´t take
long. Vamos que para una banda que lo tiene todo más que dicho esta es una despedida notable.
En el especial del Ruta 66 de este mes aparece una
entrevista con Little Steven. Siempre
leo con detenimiento lo que nos cuenta este sujeto. El Silvio de Los Soprano es mucho más que el Pepito Grillo de la E Street Band. Siempre ha sido un tipo
con inquietudes involucrado en proyectos muy interesantes. Uno de los que más
brillo en los noventa fue Demolition 23.
Según cuenta en el Ruta tiene intención de reeditar esa bomba que grabaron y
que me fue imposible encontrar las veces que lo intenté. Ahí van Nothing´s
Allright, Hammersmith Palais y The Scum Lives on. Yo a eso le llamo un inicio demoledor. Y no es que
el resto desmerezca en absoluto, es más el nivel continúa igual o mejor pero
tengo grabado a fuego la rompedora sensación que tuve cuando escuché esos tres
primeros temas. Y lo escucho hoy en día y me sigue volando la cabeza. Esa es una de las sensaciones más placenteras de escuchar música. Si señor, Michael Monroe,
otro tipo que parece cabreado cuando canta. ¡Como me gusta!
Born in the age of Altamont
Mommy was a hippie and Daddy was a drunk
They really believed all you need is love
While they we're looking for God
the streets we're runnin' with blood
Now there ain't no one to trust
you're a 60's baby
and nothin's alright
Born in the age of disco junk
Mommy liked reptiles Daddy was a punk
They said there'll be no future for you
They did too much drugs
and made sure it came true
Now you're really born to lose
you're a 70's baby
and nothin's alright
Born in the age of take what you can get
Mommy and Daddy was a TV set
All they left to you remember them by
Is some poisoned water
and a hole in the sky
And Russian Roulette sex
you're a 80's baby
and nothin's alright
you're a 60's baby
you're a 70's baby
you're a 80's baby
and nothin's alright
Do you want to hear the story of my life
Got no reason to go home tonight
I ain't complaining what's the use
It's just me and the boys and a pint or two
Telling lies about things we used to do
i ain't had no fun in london
since the hammersmith palais
new york city's boring
since the punks all went away
tokyo's gone techno
and berlin's going crazy
i ain't had no fun since hammersmith palais
Once upon a time the world made sense
Now there's nothin' straight enough to rebel against
Ain't been no work since '82
There's only one thing left to do
Make sure they know we've been here when we're through
Escribía hace unos días que para Tom Petty debe ser una gozada mirar a su derecha y encontrarse a Mike Campbell y Benmont Tench, dos amigos y músicos fiables y certeros. Tipos que la clavan en cada tema. Pero es que a la izquierda tiene a Scott Thurston un tipo con poca pinta rockera para los canones habituales. Pero a la mierda la imagen. Este hombre que empezó como músico de sesión de gente tan dispar como Jackson Browne, Iggy Pop o The Cult es todo un portento, capaz de currarse unas armonías vocales muy chulas, de tocar la armónica con soltura o de atacar la rítmica con precisión. Otro seguro de vida para Petty y por lo que se cuenta en el libro Conversations with Tom Petty un gran amigo de éste. Va por el.
Determinadas bandas dan lo
mejor de si mismas en los primeros años de formación y luego jamás logran
recuperar ese nivel tan alto. Es el caso de John Fogerty. El alma de la Creedence.
Su principal compositor y su reconocible voz. En apenas cuatro años Fogerty junto a sus compañeros grabó
decenas de memorables canciones en seis inmaculados discos, creo que Mardi
Grass está bastante por de abajo. Por ejemplo en 1969 Creedence Clearwater Revival publicaron Bayou Country, Green River y Willy
and the Poor Boys. Así,
prácticamente del tirón, tres apoteósicos discos apenas separados por unos
meses. Fogerty exprimió su cerebro a
base de bien aquellos primeros años y aunque luego tiene una carrera en
solitario interesante el nivel de los inicios es estratosférico. Se me ocurren
pocas bandas que en tan poco tiempo obsequiaran a este mundo con tantas buenas
canciones.
Hace un par de años en
Reyes me regalaron esta imponente Box Set con sus siete discos de estudio, muchas
tomas en directo y algún extra. En ese sentido poco hay, porque John solía
destruir todo lo que no le gustaba. Y es mejor así. La caja es una gozada por
el contenido musical y porque trae un libreto muy cuidado en el que se cuentan
aspectos muy interesantes de cada grabación. Un producto muy atractivo y la
caja definitiva para los locos de la Creedence.
Creedence Clearwater Revival eran originarios de El Burrito, un suburbio obrero
de Berkeley al lado de Oakland y John
Fogerty se pasó buena parte de su adolescencia escuchando la emisora KWBR
que programaba a todas horas, blues, souy y R&B. Esa fue su educación. Y
John se volvió loco con todo aquel material
La Creedence tenía facilidad
para dar en el clavo en temas de corta duración. Y cuando sus canciones
alcanzaban un minutaje considerable no se perdían en onanismos baratos. Tenían
habilidad para alargar los temas con clase y sin aburrir al personal aunque
rara vez se iban por las ramas. Tenían
un sonido reconocible, personal y aunque pertenecían a la escena de San
Francisco tenían poco que ver con el resto de bandas de esa área. Fogerty era un apasionado del blues.
Recuerdo leerle en una entrevista a Popular
1 a finales de los noventa contar que había realizado varios viajes al
Delta del Mississippi para ahondar en todo ese legado.
Su debut en 1968 con el
disco que da nombre a la banda es una carta de presentación interesante. Con
tres versiones, las tres de músicos negros: I
put spell on you, Susie Q y Ninety-nine and a half y cinco temas
escritos por John Fogerty. En el
libreto (por cierto muy chulo) de esta monumental box set se indica que Potterville es realmente la primera
canción que compuso John. No esta nada mal para empezar. Con el tiempo, muy
poco en realidad, la Creedence supo
crear su propio sonido y potenciar sus composiciones. Y en mi opinión dar ese
paso tan complicado que les sitúa al nivel de los músicos que les influyeron.
Lo que vino después es la
locura absoluta. En el mismo año, 1969, la Creedence
editó Bayou Country, Green River y Willy
and the Poor Boys. Tres discos
para perder la chaveta directamente. Lo apuntado en su debut es aquí
pulverizado en tiempo récord. El secreto de John y cía era que grababan muy
rápido en el estudio. Cuando tenían que registrar su material lo tenían todo
más que mascado y abundan las primeras tomas. No hace falta eternizarse en el
estudio para crear buenos discos. Muchas veces es cuestión de tener las ideas
claras y estos tíos las tenían.
En Bayou Country está Proud Mary el tema más popular de la Creedence y otras seis piezas
antológicas. Bueno, nunca me gustó demasiado Bootleg pero las otras cinco son tremendas. Según se indica en el
libreto cuando se grabó este disco John estaba pasando por una época de
insomnio y por lo que se escucha aprovecho bien el tiempo cuando estuvo
despierto. En todas las entrevistas que le he leído a John Fogerty nombra a Steve
Cropper como uno de sus guitarristas favoritos. Aquí su influencia es
confesada por el propio John en los punteos de Proud Mary. Bayou Country fue el puñetazo en la
mesa para colocar a la Creedence en
la liga de los grandes. Y ahí estarían mucho tiempo. El disco fue publicado en
enero de 1969.
Con el tiempo me he fijado
en lo buen guitarrista que es John Fogerty.
Su sonido es claro y preciso, deudor de los mejores hachas de los cincuenta.
Sus notas se pueden palpar, es un ingrediente básico en el sonido de esta banda
así como su voz. No es que tenga una voz muy buena técnicamente ni siquiera
brillante pero tiene pegada y cierto toque soul en su entonación. A veces, no
perdón casi siempre, parece que canta cabreado y ¡eso me gusta!
Tras Bayou Country hicieron
otro regalo a sus seguidores: Green River. Publicado en agosto de
1969. Su disco más directo. Veintinueve minutos y treinta y seis segundos. Para
qué más. Todos los temas van al grano y son certeros y de los que se quedan a
la primera. Otro puñado de clásicos para añadir a su repertorio. El tema más
largo es Wrote a song for everyone
que siempre me ha parecido similar a The
Weight de The Band. Tal vez la
más conocida del disco sea Lodi pero
mi favorita siempre ha sido Tombstone
Shadow.
Tres meses después de Green River llegó Willy and the Poor Boys.
Tremendo documento impregnado de la mejor esencia sureña. Aquí esta Effigy que conocí primero en la
estupenda versión que se marcan Gov´t
Mule en The Deep End. La portada y las fotos interiores muestran a una
banda tocando en las calles para los niños, todos negros por cierto. La guerra
del Vietnam está más presente que nunca y Fortunate
son es el himno por excelencia para aquellos confusos días. Otro que no
tiene desperdicio. En un año estos tres discos. Estoy pensado en algún
iluminado que tarda tres lustros en grabar un puto disco. Me parto. La armónica de Poorboy
Shuffle da paso a Feelin´Blue un
tema quizá no tan conocido pero que es una delicia. Con la guitarra de John
marcando con clase todos los pasos. Escucho It
came out of the sky y me digo, sí, eso es, un tema de puro rock´n roll
cincuenta que remite a los grandes de esa época y que se emparenta directamente
con ellos. John Fogerty tiene esa
habilidad y todavía le sacó más jugo.
En 1970 llegó otra
maravillosa ración de música. Cosmo´s Factory es tan bueno como
los antes mencionados. Fue su disco más vendido e incluye cuatro versiones que
indican a las claras que es lo que más le gusta a John y que hace de maravilla.
Tres píldoras de rock´n roll directo Before you accuse me, Ooby Dooby, y My baby left me y el clásico de la factoría MotownI heard it thorough
the gravepine que se va hasta los once minutos pero sin aburrir al
personal. Habilidad muy notable la de esta banda que sabía moverse en
desarrollos instrumentales atractivos. Además de esas versiones nuevos clásicos
se añadian a un cancionero ya imbatible: Ramble
Tamble, Travelin´Band, Lookin´out my back door, Up around the bend…
Y llegamos a Pendulum
en 1971 otra delicia a la que le he sacado mucho partido. Es el disco junto a Mardi
Grass que menos conocía de la Creedence y es una muestra imbatible de
que estos tipos estaban en vena creativa. En este álbum incorporan teclados y
sección de viento y lo hacen de tal forma que el resultado aún siendo diferente
a todo lo que habían grabado hasta ese momento no desmerece en absoluto. Me
vuelve loco la contundencia con que se emplean en la inicial Pagan Baby con ese registro de Fogerty cabreado, en Chamaleon y Born to move a la voz de John le replican un armonioso conjunto de
teclados, saxos y trompletas y (Wish I
Could) Hideaway es apoteósica. Un tema lento con John cantando con un
sentimiento tremendo y con un órgano chulisimo.
Ayer hace seis años empecé
con este blog y recuerdo que aquel día sonaba Down on the corner en un dvd de la Creedence que tenía puesto a todo volumen y cuando terminó el tema
Su me comentó que Unax venía de camino. Así que para celebrar ese momento ahí
va este post, ahí dándolo todo.
De los documentales
producidos por Martin Scorsese para
su serie The Blues mis favoritos son The Soul of a Man
dirigido por Win Wenders y Padrinos
e Hijos por Marc Levin. Los vi
hace unos años cuando se editaron en dvd y los alquilé en mi videoclub habitual.
Estos días estoy visionando los que me faltaban y he vuelto a ver el de Marc Levin y no ha perdido ni un ápice
de su encanto. Me gustó hace casi diez años y ayer volví a disfrutar de lo
lindo.
Marc Levin
articula el documental en torno a la figura de Marshall Chess hijo del creador de Chess Records sacrosanto
lugar donde desarrollaron su carrera entre otros Chuck Berry, Muddy Waters,
Willie Dixon, Howlin Wolf o Etta James
por citar los más conocidos. Marshall
conoció a todos esos magníficos y peculiares intérpretes y por su puesto le
causaron impresión. Pronto empezó a trabajar en el sello de su padre y
desarrollo el instinto y la determinación de su progenitor involucrándose en
proyectos de variada índole. Incluso acabó siendo el jefe del sello discográfico
de los Rolling Stones y el productor
de su documental Cocksucker Blues.
Levin
toma como eje del documental el disco Electric Mud producido por Marshall Chess en 1968 y que muchos
años después causó un impacto tremendo cuando llegó a las manos de Chuck D de Public Enemy. En su día el disco fue vilipendiado por la crítica y
parece que no le gusto ni al propio Muddy
Waters al que Marshall reunió en
los Ter Mar Studios de Chicago para
grabar algunos de sus clásicos con unos músicos diferentes a su equipo habitual
y que le dieron un toque distinto a su música. Por lo que cuentan en el
documental y se escucha suena psicodélico y fue algo así como adelantarse a su
tiempo a la vez que romper por completo el estilo clásico de Muddy Waters. Esta historia de por si
es interesante y lo es más cuando lo que aquí se propone es reunir de nuevo a
aquellos músicos y grabar una sesión junto a Chuck D, Common al que
se señala como el rapero más celebre de Chicago y con miembros de The Roots.
Chuck D
se muestra como un tipo afable y dicharachero contando que contactó por email
con Marshall Chess para hacerle
saber su obsesión por aquel disco. El líder de Public Enemy se declara como un auténtico musicólogo investigador
de las raíces de la música negra y muestra un entusiasmo contagioso. No hay más
que verle y oírle cuando se produce la reunión de los músicos que grabaron
aquel Electric Mud. Todos disfrutan y el resultado es sumamente
atractivo. Un curioso hermanamiento entre el blues y el hip hop. Y es que
muchas músicas están conectadas por muy lejanas que parezcan en un principio.
Además de esa reunión en
la película tiene un hueco muy importante la propia historia de Chess Records. Es una gozada conocer
ciertas anécdotas sobre Willie Dixon,
Howlin Wolf o Muddy Waters contadas por Marshall
que vivió en primera persona todo aquel torrente creativo y que compartió horas
con tipos que hicieron historia en la música y que además eran realmente
peculiares. También tiene una presencia no muy importante en cuanto a minutos
pero fundamental por como esta situada en el documental Koko Taylor. No en vano el film se abre con una actuación de esta
señora en un pequeño club de Chicago. La propia ciudad es una presencia
constante y se ven actuaciones de entre otros Ike Turner y Pinetop Perkins, Otis Rush o Magic Slim en
el Chicago
Blues Festival.
Reconozco además que he
simpatizado mucho con Marshall Chess.
Me parece que el tipo tiene toque para contar historias y sabe reírse de si
mismo como cuando comenta que produjo el peor disco de blues de la historia (en
referencia a los palos que recibió de la crítica Electric Mud). Además no
esquiva las cuestiones espinosas sobre Chess
Records en cuanto a lo de los royalties y demás aunque ese tema no se toca
en profundidad. Por último se muestra como un tipo vital y entusiasta a pesar
que la vida le ha puteado de lo lindo como cuando cuenta la muerte de su padre
con tan solo cincuenta y dos años y como poco después perdió a dos de sus
hermanas de forma seguida. Hubo un tiempo en que se perdió en las drogas y demás
pero afortunadamente salió y ahí esta para contarnos unas cuantas buenas
historias, que de eso se trata.
Casi
todos mis músicos favoritos se inspiraron en las mismas fuentes. La mayoría ni pretenden
ni quieren esconderlo y aunque lo intentasen no podrían ocultarlo. A menudo
simplemente se divierten y se entregan a realizar versiones insuflándoles su
toque personal. Tom Petty & The
Heartbreakers lo hacen a menudo. Siempre sazonan sus conciertos con jugosas
versiones de clásicos del blues, rock´n roll o soul y a veces para gozo de sus
seguidores lo editan. Es el caso de este dvd de la serie Soundstage grabado para
la PBS y que tiene una excelente
calidad de sonido e imagen.
La
particularidad de este artefacto es que a temas míticos en el repertorio del
rubio de Florida como I won´t back down,
Love is a long road o You Wreck me (y que por cierto no me
canso de escuchar) se le unen otras perlas tal vez menos valoradas y que son de
mis favoritas como Crawlin´back to you
o Wake up time y una imponente ristra
de clásicos del blues. Estos conciertos están grabados en los estudios WTTW de
Chicago y caen unas cuantas piezas de compositores ligados a esa ciudad como Born in Chicago, Little Red Rooster o Done
Somebody Wrong.
Tom Petty & The Heartbreakers disfrutan de una auténtica velada
en la ciudad del blues. Así lo espeta Petty para introducir Born in Chicago. Tiene que ser una
suerte mirar a tu derecha y comprobar que te secundan Mike Campbell y Benmon Tench.
Ambos destacan en esa Little Red Rooster
que abordan con calma y una precisión milimétrica. Estos tíos se adaptan a
cualquier cosa. También Scott Thurston
brilla con al armónica en ese mismo tema o en I´m cryin´. Uno de mis versiones favoritas es el Done Somebody Wrong de Elmore James. La banda se va calentando
poco a poco para que Campbell se desmelene con uno de sus cereros solos. Claro
que no se queda atrás el I got a woman
que se marcan. Larga vida a Tom Petty & The Heartbreakers.
Hace diez
años Martin Scorsese se embarcó en
un interesante y ambicioso proyecto sobre una de sus pasiones: el blues. Scorsese además de ser uno de los
mejores directores de su generación es un melómano empedernido y un profundo
conocedor del rock´n roll y aledaños. Se puede comprobar escuchando las
canciones que elije para sus películas y por su implicación en diversos
documentales sobre músicos: Bob Dylan,
George Harrison o The Rolling Stones. Parece que ahora
anda metido en un biopic sobre Frank
Sinatra, ni más ni menos.
La serie
titulada Martin Scorsese presenta The Blues está compuesta por siete
documentales dirigidos por Win Wenders,
Clint Eastwood, Marc Levin, Charles
Burnett, Richard Pearce, Mike Figgis y el propio Martin Scorsese. El pack me lo pillé en
la FNAC hace unos meses por un precio ridículo y la inversión ha merecido la
pena. Como suele ser habitual aprovecho estas vacaciones para visionar
abundante material audiovisual. Ayer vi el dirigido por Mike Figgis, Rojo, Blanco y Blues que se centra
en la influencia que tuvieron los bluesman norteamericanos en una entusiasta
generación de músicos ingleses como John
Mayall, Van Morrison, Eric Clapton, Georgie Fame o Steve Winwood.
El
documental comienza con una potente actuación de Tom Jones y Jeff Beck en
los estudios Abbey Road seguida de otra de Van
Morrison y luego se ven más de algunos otros músicos que no conozco intercaladas
con los testimonios de los protagonistas. Todos tienen interesantes opiniones
que transmitir y entre las mejores intervenciones están las de Tom Jones que además de confesar su
pasión por el género cuenta cachondas anécdotas como esa de un productor
intentando ligárselo.
Otro de
los momentos más divertidos y desconcertantes es cuando se menciona la
influencia de Lonnie Donnegan rey
del skiffle en todo este tinglando. Todos sus compatriotas lo alaban y lo ponen
por las nubes y de repente aparece un testimonio de Ramblin Jack Elliott diciendo que el skiffle era una mierda y que
los que lo tocaban eran unos borregos. El aludido Donnegan pasa por el embolado
con elegancia. Por su puesto el documental se hace eco de las andanzas de los Stones y los Beatles porque en aquellos años en Inglaterra ambos combos fueron
los más populares y bebían del blues como tantos otros.
Al final
del documental aparece un emotivo testimonio de B.B King poniendo por las nubes a todos esos músicos británicos que
contribuyeron a expandir la cultura del blues y que posibilitaron que los
bluesman norteamericanos como el propio King,
Muddy Waters o Willie Dixon y tantos otros tuviesen una segunda oportunidad para
encontrar el éxito que durante tantos años les había sido esquivo.