domingo, 13 de enero de 2013

¿Será A Bigger Bang el último álbum en estudio de los Rolling Stones?


Hace unos días en Mansion On The Hill su autor reflexionaba en un post sobre repetirse en los temas que escribe en el blog. En eso soy experto, me repito más que el ajo y es que soy muy pesado. La frase que viene a continuación la he escrito unas cuantas veces: Sobre este disco ya escribí algo en su día. Pues eso. Voy a hacerlo de nuevo, de forma breve sobre los Rolling Stones. ¿Pasará a la historia A Bigger Bang por ser su último disco en estudio? Porque parece que gira puede haber pero un nuevo álbum se perfila complicado.


En cualquier caso hoy me he levantado con ganas de escuchar a estos tipos a los que siempre tengo presentes y de los que últimamente me han regalado una impresionante caja que contiene el documental del Exile, un concierto de esa época, jugosas entrevistas y demás… Pero no es de eso de lo que voy a escribir. Esta mañana he elegido para empezar el día seis canciones de los Stones pertenecientes a ese álbum. He programado las que más me gustan y me salen esos seis temas jugosos que ya me gustaría poder escuchar en una sala pequeña con estos tipos a escasos cinco metros de mí. Sigue soñando. Ja,ja.

Sobre el disco sigo opinando la que ya puse en su día. Me parece un buen álbum de los Stones al que le sobran minutos pero que contiene piezas vacilonas como el single Rought Justice o She saw me coming, una Laugh, I nearly died donde Jagger se pone megatiernito como el sabe hacerlo, un blues de los que borda Mick (Back of my hand) donde por cierto se encarga de la slide y la armónica y la perla de turno del amigo Richards (Infamy).Y la joya de la corana para el menda: It won´t take long. Vamos que para una banda que lo tiene todo más que dicho esta es una despedida notable.












viernes, 11 de enero de 2013

Demolition 23 forever!

En el especial del Ruta 66 de este mes aparece una entrevista con Little Steven. Siempre leo con detenimiento lo que nos cuenta este sujeto. El Silvio de Los Soprano es mucho más que el Pepito Grillo de la E Street Band. Siempre ha sido un tipo con inquietudes involucrado en proyectos muy interesantes. Uno de los que más brillo en los noventa fue Demolition 23. Según cuenta en el Ruta tiene intención de reeditar esa bomba que grabaron y que me fue imposible encontrar las veces que lo intenté. Ahí van Nothing´s Allright, Hammersmith Palais y The Scum Lives on. Yo a eso le llamo un inicio demoledor. Y no es que el resto desmerezca en absoluto, es más el nivel continúa igual o mejor pero tengo grabado a fuego la rompedora sensación que tuve cuando escuché esos tres primeros temas. Y lo escucho hoy en día y me sigue volando la cabeza. Esa es una de las sensaciones más placenteras de escuchar música. Si señor, Michael Monroe, otro tipo que parece cabreado cuando canta. ¡Como me gusta!


Born in the age of Altamont
Mommy was a hippie and Daddy was a drunk
They really believed all you need is love
While they we're looking for God
the streets we're runnin' with blood

Now there ain't no one to trust
you're a 60's baby
and nothin's alright
Born in the age of disco junk
Mommy liked reptiles Daddy was a punk
They said there'll be no future for you
They did too much drugs
and made sure it came true
Now you're really born to lose
you're a 70's baby
and nothin's alright

Born in the age of take what you can get
Mommy and Daddy was a TV set
All they left to you remember them by
Is some poisoned water
and a hole in the sky
And Russian Roulette sex
you're a 80's baby
and nothin's alright
you're a 60's baby
you're a 70's baby
you're a 80's baby
and nothin's alright


Do you want to hear the story of my life
Got no reason to go home tonight
I ain't complaining what's the use
It's just me and the boys and a pint or two
Telling lies about things we used to do
i ain't had no fun in london
since the hammersmith palais
new york city's boring
since the punks all went away
tokyo's gone techno
and berlin's going crazy
i ain't had no fun since hammersmith palais

Once upon a time the world made sense
Now there's nothin' straight enough to rebel against
Ain't been no work since '82
There's only one thing left to do
Make sure they know we've been here when we're through
Do you want to hear the story of my life
Got no reason to go home tonight
Well life's a drag and then you're dead
It's just me and the boys and a bottle of red
Telling lies about better days ahead


Well my misery's without company
My partners in crime have been taken from me
We used to laugh about our legacy
Couldn't get arrested on MTV
Johnny Thunders was a New York Doll
He cared so much he didn't care at all
Stiv Bator went to catholic school
Turned his sins into something cool
and the scum lives on
all my friends are gone
why they gotta die so young
and the scum lives on
Brian Jones and Keith Moon had style
Bon Scott was a problem child
Rob Tyner bugged the F.B.I.
Was Abbie Hoffman really suicide?
Jesse Helms' gonna live forever
Jimmy Swaggart's gonna live forever
Dan Quayle's gonna live forever
Ronald Reagan already lived forever
Reverend Donald Wildmon will live forever
Rush Limbaugh's gonna live forever
All the politician's gonna live forever
Nixon taught them all how to live forever
I'd hate to think it's conspiracy
No one's left who makes sense to me
The immoral majority adding insult to my injury

jueves, 10 de enero de 2013

Happy birthday Scott Thurston!

Escribía hace unos días que para Tom Petty debe ser una gozada mirar a su derecha y encontrarse a Mike Campbell y Benmont Tench, dos amigos y músicos fiables y certeros. Tipos que la clavan en cada tema. Pero es que a la izquierda tiene a Scott Thurston un tipo con poca pinta rockera para los canones habituales. Pero a la mierda la imagen. Este hombre que empezó como músico de sesión de gente tan dispar como Jackson Browne, Iggy Pop o The Cult es todo un portento, capaz de currarse unas armonías vocales muy chulas, de tocar la armónica con soltura o de atacar la rítmica con precisión. Otro seguro de vida para Petty y por lo que se cuenta en el libro Conversations with Tom Petty un gran amigo de éste. Va por el.


martes, 8 de enero de 2013

Creedence Clearwater Revival Box Set


Determinadas bandas dan lo mejor de si mismas en los primeros años de formación y luego jamás logran recuperar ese nivel tan alto. Es el caso de John Fogerty. El alma de la Creedence. Su principal compositor y su reconocible voz. En apenas cuatro años Fogerty junto a sus compañeros grabó decenas de memorables canciones en seis inmaculados discos, creo que Mardi Grass está bastante por de abajo. Por ejemplo en 1969 Creedence Clearwater Revival publicaron Bayou Country, Green River y Willy and the Poor Boys. Así, prácticamente del tirón, tres apoteósicos discos apenas separados por unos meses. Fogerty exprimió su cerebro a base de bien aquellos primeros años y aunque luego tiene una carrera en solitario interesante el nivel de los inicios es estratosférico. Se me ocurren pocas bandas que en tan poco tiempo obsequiaran a este mundo con tantas buenas canciones.

Hace un par de años en Reyes me regalaron esta imponente Box Set con sus siete discos de estudio, muchas tomas en directo y algún extra. En ese sentido poco hay, porque John solía destruir todo lo que no le gustaba. Y es mejor así. La caja es una gozada por el contenido musical y porque trae un libreto muy cuidado en el que se cuentan aspectos muy interesantes de cada grabación. Un producto muy atractivo y la caja definitiva para los locos de la Creedence.

Creedence Clearwater Revival eran originarios de El Burrito, un suburbio obrero de Berkeley al lado de Oakland y John Fogerty se pasó buena parte de su adolescencia escuchando la emisora KWBR que programaba a todas horas, blues, souy y R&B. Esa fue su educación. Y John se volvió loco con todo aquel material  La Creedence tenía facilidad para dar en el clavo en temas de corta duración. Y cuando sus canciones alcanzaban un minutaje considerable no se perdían en onanismos baratos. Tenían habilidad para alargar los temas con clase y sin aburrir al personal aunque rara vez se iban por las ramas.  Tenían un sonido reconocible, personal y aunque pertenecían a la escena de San Francisco tenían poco que ver con el resto de bandas de esa área. Fogerty era un apasionado del blues. Recuerdo leerle en una entrevista a Popular 1 a finales de los noventa contar que había realizado varios viajes al Delta del Mississippi para ahondar en todo ese legado.

Su debut en 1968 con el disco que da nombre a la banda es una carta de presentación interesante. Con tres versiones, las tres de músicos negros: I put spell on you, Susie Q y Ninety-nine and a half y cinco temas escritos por John Fogerty. En el libreto (por cierto muy chulo) de esta monumental box set se indica que Potterville es realmente la primera canción que compuso John. No esta nada mal para empezar. Con el tiempo, muy poco en realidad, la Creedence supo crear su propio sonido y potenciar sus composiciones. Y en mi opinión dar ese paso tan complicado que les sitúa al nivel de los músicos que les influyeron. 


Lo que vino después es la locura absoluta. En el mismo año, 1969, la Creedence editó Bayou Country, Green River y Willy and the Poor Boys. Tres discos para perder la chaveta directamente. Lo apuntado en su debut es aquí pulverizado en tiempo récord. El secreto de John y cía era que grababan muy rápido en el estudio. Cuando tenían que registrar su material lo tenían todo más que mascado y abundan las primeras tomas. No hace falta eternizarse en el estudio para crear buenos discos. Muchas veces es cuestión de tener las ideas claras y estos tíos las tenían.

En Bayou Country está Proud Mary el tema más popular de la Creedence y otras seis piezas antológicas. Bueno, nunca me gustó demasiado Bootleg pero las otras cinco son tremendas. Según se indica en el libreto cuando se grabó este disco John estaba pasando por una época de insomnio y por lo que se escucha aprovecho bien el tiempo cuando estuvo despierto. En todas las entrevistas que le he leído a John Fogerty nombra a Steve Cropper como uno de sus guitarristas favoritos. Aquí su influencia es confesada por el propio John en los punteos de Proud Mary. Bayou Country fue el puñetazo en la mesa para colocar a la Creedence en la liga de los grandes. Y ahí estarían mucho tiempo. El disco fue publicado en enero de 1969.


Con el tiempo me he fijado en lo buen guitarrista que es John Fogerty. Su sonido es claro y preciso, deudor de los mejores hachas de los cincuenta. Sus notas se pueden palpar, es un ingrediente básico en el sonido de esta banda así como su voz. No es que tenga una voz muy buena técnicamente ni siquiera brillante pero tiene pegada y cierto toque soul en su entonación. A veces, no perdón casi siempre, parece que canta cabreado y ¡eso me gusta!

Tras Bayou Country hicieron otro regalo a sus seguidores: Green River. Publicado en agosto de 1969. Su disco más directo. Veintinueve minutos y treinta y seis segundos. Para qué más. Todos los temas van al grano y son certeros y de los que se quedan a la primera. Otro puñado de clásicos para añadir a su repertorio. El tema más largo es Wrote a song for everyone que siempre me ha parecido similar a The Weight de The Band. Tal vez la más conocida del disco sea Lodi pero mi favorita siempre ha sido Tombstone Shadow.


Tres meses después de Green River llegó Willy and the Poor Boys. Tremendo documento impregnado de la mejor esencia sureña. Aquí esta Effigy que conocí primero en la estupenda versión que se marcan Gov´t Mule en The Deep End. La portada y las fotos interiores muestran a una banda tocando en las calles para los niños, todos negros por cierto. La guerra del Vietnam está más presente que nunca y Fortunate son es el himno por excelencia para aquellos confusos días. Otro que no tiene desperdicio. En un año estos tres discos. Estoy pensado en algún iluminado que tarda tres lustros en grabar un puto disco. Me parto. La armónica de Poorboy Shuffle da paso a Feelin´Blue un tema quizá no tan conocido pero que es una delicia. Con la guitarra de John marcando con clase todos los pasos. Escucho It came out of the sky y me digo, sí, eso es, un tema de puro rock´n roll cincuenta que remite a los grandes de esa época y que se emparenta directamente con ellos. John Fogerty tiene esa habilidad y todavía le sacó más jugo.



En 1970 llegó otra maravillosa ración de música. Cosmo´s Factory es tan bueno como los antes mencionados. Fue su disco más vendido e incluye cuatro versiones que indican a las claras que es lo que más le gusta a John y que hace de maravilla. Tres píldoras de rock´n roll directo  Before you accuse me, Ooby Dooby, y My baby left me y el clásico de la factoría Motown I heard it thorough the gravepine que se va hasta los once minutos pero sin aburrir al personal. Habilidad muy notable la de esta banda que sabía moverse en desarrollos instrumentales atractivos. Además de esas versiones nuevos clásicos se añadian a un cancionero ya imbatible: Ramble Tamble, Travelin´Band, Lookin´out my back door, Up around the bend


Y llegamos a Pendulum en 1971 otra delicia a la que le he sacado mucho partido. Es el disco junto a Mardi Grass que menos conocía de la Creedence y es una muestra imbatible de que estos tipos estaban en vena creativa. En este álbum incorporan teclados y sección de viento y lo hacen de tal forma que el resultado aún siendo diferente a todo lo que habían grabado hasta ese momento no desmerece en absoluto. Me vuelve loco la contundencia con que se emplean en la inicial Pagan Baby con ese registro de Fogerty cabreado, en Chamaleon y Born to move a la voz de John le replican un armonioso conjunto de teclados, saxos y trompletas y (Wish I Could) Hideaway es apoteósica. Un tema lento con John cantando con un sentimiento tremendo y con un órgano chulisimo.


Ayer hace seis años empecé con este blog y recuerdo que aquel día sonaba Down on the corner en un dvd de la Creedence que tenía puesto a todo volumen y cuando terminó el tema Su me comentó que Unax venía de camino. Así que para celebrar ese momento ahí va este post, ahí dándolo todo. 




viernes, 4 de enero de 2013

Padrinos e Hijos


De los documentales producidos por Martin Scorsese para su serie The Blues mis favoritos son The Soul of a Man dirigido por Win Wenders y Padrinos e Hijos por Marc Levin. Los vi hace unos años cuando se editaron en dvd y los alquilé en mi videoclub habitual. Estos días estoy visionando los que me faltaban y he vuelto a ver el de Marc Levin y no ha perdido ni un ápice de su encanto. Me gustó hace casi diez años y ayer volví a disfrutar de lo lindo.

Marc Levin articula el documental en torno a la figura de Marshall Chess hijo del creador de Chess Records sacrosanto lugar donde desarrollaron su carrera entre otros Chuck Berry, Muddy Waters, Willie Dixon, Howlin Wolf o Etta James por citar los más conocidos. Marshall conoció a todos esos magníficos y peculiares intérpretes y por su puesto le causaron impresión. Pronto empezó a trabajar en el sello de su padre y desarrollo el instinto y la determinación de su progenitor involucrándose en proyectos de variada índole. Incluso acabó siendo el jefe del sello discográfico de los Rolling Stones y el productor de su documental Cocksucker Blues.


Levin toma como eje del documental el disco Electric Mud producido por Marshall Chess en 1968 y que muchos años después causó un impacto tremendo cuando llegó a las manos de Chuck D de Public Enemy. En su día el disco fue vilipendiado por la crítica y parece que no le gusto ni al propio Muddy Waters al que Marshall reunió en los Ter Mar Studios de Chicago para grabar algunos de sus clásicos con unos músicos diferentes a su equipo habitual y que le dieron un toque distinto a su música. Por lo que cuentan en el documental y se escucha suena psicodélico y fue algo así como adelantarse a su tiempo a la vez que romper por completo el estilo clásico de Muddy Waters. Esta historia de por si es interesante y lo es más cuando lo que aquí se propone es reunir de nuevo a aquellos músicos y grabar una sesión junto a Chuck D, Common al que se señala como el rapero más celebre de Chicago y con miembros de The Roots.

Chuck D se muestra como un tipo afable y dicharachero contando que contactó por email con Marshall Chess para hacerle saber su obsesión por aquel disco. El líder de Public Enemy se declara como un auténtico musicólogo investigador de las raíces de la música negra y muestra un entusiasmo contagioso. No hay más que verle y oírle cuando se produce la reunión de los músicos que grabaron aquel Electric Mud. Todos disfrutan y el resultado es sumamente atractivo. Un curioso hermanamiento entre el blues y el hip hop. Y es que muchas músicas están conectadas por muy lejanas que parezcan en un principio.


Además de esa reunión en la película tiene un hueco muy importante la propia historia de Chess Records. Es una gozada conocer ciertas anécdotas sobre Willie Dixon, Howlin Wolf o Muddy Waters contadas por Marshall que vivió en primera persona todo aquel torrente creativo y que compartió horas con tipos que hicieron historia en la música y que además eran realmente peculiares. También tiene una presencia no muy importante en cuanto a minutos pero fundamental por como esta situada en el documental Koko Taylor. No en vano el film se abre con una actuación de esta señora en un pequeño club de Chicago. La propia ciudad es una presencia constante y se ven actuaciones de entre otros Ike Turner y Pinetop Perkins, Otis Rush o Magic Slim en el Chicago Blues Festival.

Reconozco además que he simpatizado mucho con Marshall Chess. Me parece que el tipo tiene toque para contar historias y sabe reírse de si mismo como cuando comenta que produjo el peor disco de blues de la historia (en referencia a los palos que recibió de la crítica Electric Mud). Además no esquiva las cuestiones espinosas sobre Chess Records en cuanto a lo de los royalties y demás aunque ese tema no se toca en profundidad. Por último se muestra como un tipo vital y entusiasta a pesar que la vida le ha puteado de lo lindo como cuando cuenta la muerte de su padre con tan solo cincuenta y dos años y como poco después perdió a dos de sus hermanas de forma seguida. Hubo un tiempo en que se perdió en las drogas y demás pero afortunadamente salió y ahí esta para contarnos unas cuantas buenas historias, que de eso se trata.




jueves, 3 de enero de 2013

Tom Petty. Soundstage


Casi todos mis músicos favoritos se inspiraron en las mismas fuentes. La mayoría ni pretenden ni quieren esconderlo y aunque lo intentasen no podrían ocultarlo. A menudo simplemente se divierten y se entregan a realizar versiones insuflándoles su toque personal. Tom Petty & The Heartbreakers lo hacen a menudo. Siempre sazonan sus conciertos con jugosas versiones de clásicos del blues, rock´n roll o soul y a veces para gozo de sus seguidores lo editan. Es el caso de este dvd de la serie Soundstage grabado para la PBS y que tiene una excelente calidad de sonido e imagen.

La particularidad de este artefacto es que a temas míticos en el repertorio del rubio de Florida como I won´t back down, Love is a long road o You Wreck me (y que por cierto no me canso de escuchar) se le unen otras perlas tal vez menos valoradas y que son de mis favoritas como Crawlin´back to you o Wake up time y una imponente ristra de clásicos del blues. Estos conciertos están grabados en los estudios WTTW de Chicago y caen unas cuantas piezas de compositores ligados a esa ciudad como Born in Chicago, Little Red Rooster o Done Somebody Wrong.


Tom Petty & The Heartbreakers disfrutan de una auténtica velada en la ciudad del blues. Así lo espeta Petty para introducir Born in Chicago. Tiene que ser una suerte mirar a tu derecha y comprobar que te secundan Mike Campbell y Benmon Tench. Ambos destacan en esa Little Red Rooster que abordan con calma y una precisión milimétrica. Estos tíos se adaptan a cualquier cosa. También Scott Thurston brilla con al armónica en ese mismo tema o en I´m cryin´. Uno de mis versiones favoritas es el Done Somebody Wrong de Elmore James. La banda se va calentando poco a poco para que Campbell se desmelene con uno de sus cereros solos. Claro que no se queda atrás el I got a woman que se marcan. Larga vida a Tom Petty & The Heartbreakers


miércoles, 2 de enero de 2013

Rojo, Blanco y Blues


Hace diez años Martin Scorsese se embarcó en un interesante y ambicioso proyecto sobre una de sus pasiones: el blues. Scorsese además de ser uno de los mejores directores de su generación es un melómano empedernido y un profundo conocedor del rock´n roll y aledaños. Se puede comprobar escuchando las canciones que elije para sus películas y por su implicación en diversos documentales sobre músicos: Bob Dylan, George Harrison o The Rolling Stones. Parece que ahora anda metido en un biopic sobre Frank Sinatra, ni más ni menos.

La serie titulada Martin Scorsese presenta The Blues está compuesta por siete documentales dirigidos por Win Wenders, Clint Eastwood, Marc Levin, Charles Burnett, Richard Pearce, Mike Figgis y el propio Martin Scorsese. El pack me lo pillé en la FNAC hace unos meses por un precio ridículo y la inversión ha merecido la pena. Como suele ser habitual aprovecho estas vacaciones para visionar abundante material audiovisual. Ayer vi el dirigido por Mike Figgis, Rojo, Blanco y Blues que se centra en la influencia que tuvieron los bluesman norteamericanos en una entusiasta generación de músicos ingleses como John Mayall, Van Morrison, Eric Clapton, Georgie Fame o Steve Winwood.

 
 El documental comienza con una potente actuación de Tom Jones y Jeff Beck en los estudios Abbey Road seguida de otra de Van Morrison y luego se ven más de algunos otros músicos que no conozco intercaladas con los testimonios de los protagonistas. Todos tienen interesantes opiniones que transmitir y entre las mejores intervenciones están las de Tom Jones que además de confesar su pasión por el género cuenta cachondas anécdotas como esa de un productor intentando ligárselo.

Otro de los momentos más divertidos y desconcertantes es cuando se menciona la influencia de Lonnie Donnegan rey del skiffle en todo este tinglando. Todos sus compatriotas lo alaban y lo ponen por las nubes y de repente aparece un testimonio de Ramblin Jack Elliott diciendo que el skiffle era una mierda y que los que lo tocaban eran unos borregos. El aludido Donnegan pasa por el embolado con elegancia. Por su puesto el documental se hace eco de las andanzas de los Stones y los Beatles porque en aquellos años en Inglaterra ambos combos fueron los más populares y bebían del blues como tantos otros. 

Al final del documental aparece un emotivo testimonio de B.B King poniendo por las nubes a todos esos músicos británicos que contribuyeron a expandir la cultura del blues y que posibilitaron que los bluesman norteamericanos como el propio King, Muddy Waters o Willie Dixon y tantos otros tuviesen una segunda oportunidad para encontrar el éxito que durante tantos años les había sido esquivo.