viernes, 31 de julio de 2026

Ryan Bingham & The Texas Gentlemen. They Call Us The Lucky Ones

Siete años llevaba Ryan Bingham sin publicar un álbum. El último fue aquel estimable American Love Song que atesoraba grandes momentos. Acompañado ahora de una banda llamada The Texas Gentlemen creo que se ha superado. Es una sensación creciente que se reafirma con los tres primeros cortes del disco, diferentes entre sí, los tres espléndidos. El disco se abre con The Lucky Ones, un tema sugerente, suave que le da misterio al comienzo, ejecutado con toda la clase del mundo y enriquecido con la jugosa contribución de Daniel Creamer al piano, excelente también el prominente bajo de Scott Lee. Imposible no caer rendido a la primera y refrescante escucha de Let The Big Dog Eat, aquí reina la Pedal Steel Guitar a cargo Cody Huggins. El guante lo recoge por todo lo alto I Got A Feelin´con una rabiosa interpretación vocal de Ryan y el fundamental acompañamiento de Richard Bowden al violín. Un tema muy rockero, casi punk, que se ha convertido en uno de mis favoritos de su discografía.

Supongo que si escribo que si Twist The Knife podría encajar en cualquier de los mejores discos de Steve Earle el personal piense que estoy exagerando pero lo creo así. Es un corte acústico con protagonismo para la harmónica de Bingham que también se luce con esa voz rasgada. Hacia el final del tema se une al asunto de nuevo el piano de Daniel Creamer que vuelve aportar un toque excelente. La primera cara termina con Americana la pieza la más country hasta ahora y que parece un encantador divertimento repleto de humor sencillo y tal vez de trazo grueso pero que sin duda funciona. La influencia de Dylan, al igual que en otros cortes, es más que evidente. 

Qué mejor arranque para la cara B que Cocaine Charlie, otra pieza acústica, esta vez más sombría en la tradición del mejor Nebraska.  Aquí es fundamental estar atento a la letra pero el envoltorio sonoro no desmerece en absoluto, al principio sólo la voz de Ryan y las guitarras acústicas convenientemente apoyados hacia el final por por el bajo, órgano y violín aportando una atmósfera envolvente, singular, que te atrapa. Blues Skies es otra gema acústica que va construyéndose de forma pausada y elegante y que cuenta con los coros de Hassie Harrison y Bailey Harrison, maravillosos cantando al unísono con Ryan, que le dan cierto aire góspel. De nuevo me chiflan las pinceladas al piano de Creamer, son distintivas y definitivas. Relevance acelera el ritmo y se adivina como un tema perfecto para arrancar cualquier show. 

Si las dos últimas canciones de cualquier disco son tus favoritas estás de suerte. Me pasa justo eso con Ballad Of The Texas Gentlemen y I´m A Goin´Nowhere. En la primera de nuevo planea la sombra del mejor Steve Earle, el veterano maestro del violín Richard Bowden nos regala unos cuantos momentos sublimes y la parte del piano de Creamer me vuelve loco. Mola mucho escuchar a Ryan cantar We're gone again, runnin' down this dream, New York City was a hell of a show, Take us down to New OrleansI´m A Goin´Nowhere es el final perfecto, transmite la camaradería y el buen hacer de una banda, The Texas Gentlemen, disfrutando con Ryan y viceversa. Esos gritos vaqueros al final son el resumen perfecto. Yee-haw........


domingo, 26 de julio de 2026

Judith Hill. Bilbao Blues Fest 24/07/2026

Una de las grandes ventajas que te proporciona la tecnología hoy en día es acceder a música de forma sencilla y fácil, incluso a niveles premium si como yo tienes la suerte de que tu hermana te subvenciona la plataforma esa que no voy nombrar aquí ni por un millón de dólares. De modo que antes de acudir al concierto de Judith Hill la noche del viernes en el marco del Festival de Blues de Bilbao me sumerjo en su música y me empapo de dos de sus discos. Tanto su debut Back in Time producido por Prince como su último álbum Letters from a Black Widow  que me gustan mucho, razón por la que me decido a acudir. Soy consciente de que es probable que lo que voy a escuchar va a ser diferente a sus obras de estudio repletas de arreglos de viento y de cuerda. Mis expectativas se ven superadas con creces.

En compañía de mi amigo Rober nos situamos hacia la mitad del recinto, pero comprobado que hay mucho cotorreo avanzamos unos metros hasta un lugar en donde lo vemos y escuchamos mejor. Los primeros dos temas son dos números funkys perfectos de sonido y que visto el desarrollo del bolo y el nivel que vendrá después sirven para calentar motores. En la tercera canción hace presencia la cadencia blues y a partir de ahí el jolgorio y libre albedrío gana enteros y hay muchas canciones que se alargan con trazos incluso progresivos donde el protagonismo de Michiko Hill (órgano y piano) es más que evidente dando por momentos una masterclass. El bajo de Pee Wee Hill es contundente y en algunos instantes despampanante y la batería de John Staten también tiene lugar para su lucimiento. 

Todos comandados por Judith Hill, muy bien de voz con partes vocales tipo scat jazz que casaban a la perfección con el envoltorio sonoro, y dando también rienda suelta a su pericia con la guitarra y un par de incursiones muy molonas al piano. No controlo los títulos de las canciones pero se que sonaron fijo Cry, Cry, Cry y unas cuantas de su último álbum. Mi sensación es que la veta funk se impuso para mi alegría y alborozo. Daban ganas de perderse en un infinito bailoteo. Y esa es una de las sensaciones más guapas cuando acudes a un concierto. Seguiré la pista de esta chica. Por momentos me acordé de aquella apoteósica actuación de Sharon Jones en el Jazzaldia o del chispeante show que ofreció en este mismo recinto Fantastic Negrito hace cuatro años. 

sábado, 25 de julio de 2026

Santiago Auserón 72

Setenta y dos tacos cumple hoy Santiago Auserón. El músico aragonés lleva en el tinglado más cuarenta años. Hace unos meses tuvo que suspender un concierto y guardar reposo por agotamiento físico y mental. Ya parece recuperado y ha anunciado su regreso por diez ciudades para presentar en directo su último proyecto, Nerantzi, donde adapta al castellano unas cuantas canciones griegas,  acompañado por el buzuquista Vaggelis Tzeretas, el cantante y guitarrista Theodoros Karellas, con la colaboración de la malagueña Anni B Sweet. De momento no hay fecha anunciada cerca de estos lares a la cual acudiría sin dudarlo porque Santiago es uno de los músicos que más admiro desde sus ya lejanos tiempos en Radio Futura

Si tuviese que hacer un Top Seventeen de los discos que más he escuchado en mi vida Escueladecalor. El directo de Radio Futura estaría entre ellos. Editado en 1989 todavía me acuerdo de la crítica del disco aparecida en Popular 1 y firmada por el ínclito e inimitable César Martín. Hablaba de nuestro supergrupo. Os lo juro. Ja ja. En fin, a esa edad necesitas cierta validación rockera. Me vino bien para no desviarme. Juas. Lo cierto es que el álbum no sólo ha envejecido bien sino que me lo enchufo en algún momento todos los veranos. Mi hermana se compró el vinilo cuando se editó y ahora pertenece al menda y es un gusto comprobar como lo flipa también Unax. Otro que escuché a fuego fue la casete de La canción de Juan Perro. Incluso tuve la fortuna de verles en directo en la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao el 14 de septiembre de 1990 presentando su último disco Veneno en la piel.

La carrera de Santiago Auserón tanto en Radio Futura como en solitario firmando como Juan Perro y todos los proyectos que ha abordado me parecen sumamente interesantes. Le perdí la pista tras disolver Radio Futura pero con el tiempo llegue a apreciar mucho sus incursiones en el son cubano y demás  músicas alejadas de su vertiente pop -rock. Y mi interés lejos de detenerse continúa y es perfectamente compatible con otras músicas. Siempre estoy al tanto de lo que hace el bueno de Santiago y me encanta escucharle no sólo cantar sino divagar sobre música. Muy recomendables sus libros, tanto El ritmo perdido como Semilla del son. Crónica de un hechizo, ambos rebosantes de interesantes reflexiones sobre la música servidas con una excelente prosa a cargo de Santiago Auserón. Su vocación divulgativa sobre el son cubano, el jazz y el rock´n roll es uno de los aspectos más remarcables de su trayectoria que siempre se ha movido sin prejuicios, sin ataduras a ningún estilo, volando siempre libre y excelentemente acompañado. A ver si puedo verle en directo. Y que cumpla muchos más. 




viernes, 17 de julio de 2026

The Hanging Stars. Hollow Heart

Acaban de editar Just A Day hace unos días y en mi casa todavía ronda por el reproductor el estupendo Hollow Heart y por la innombrable plataforma On A Golden Shore que también he escuchado infinidad de veces. Antes de deshacerme en elogios con su reciente entrega es justo hacer lo propio con Hollow Heart. Descubrí este disco de casualidad al escuchar un podcast sobre los mejores discos de 2022. La canción que incluían en el mencionado espacio era Ava que abre de forma magistral el álbum. La primera banda en la que pensé fue Pink Floyd aunque luego el disco no tenga mucho que ver con Gilmour y cía. Pero esas guitarras me dejaron noqueado. Fueron la puerta de entrada a un disco especial, plagado de bellas armonías vocales que se sumergen sin rubor en una especie de country cósmico ideal para esos molones atardeceres de verano. 

El impulso inicial con Ava es descomunal por todo, el sonido de las guitarras, las armonías vocales, ese pedal steel tan bien puesto... Una maravilla. Eso es empezar a lo grande, la canción termina por todo lo alto y se va a los cinco minutos de forma mágica. Black Light Night es otra canción redonda servida sobre unos elegantes teclados y con las guitarras de Richard Olson y Patrick Ralla perfectamente conjuntadas. Absolutamente prendado con Weep & Whisper, adorable ese piano inicial conjuntado con la pedal steel (Joe Harvey-Whyte). Country cósmico campando a sus anchas con toda la elegancia del mundo. Radio On es la típica canción que de pinchar en cualquiera de las tiendas de discos en las que he trabajado recibiría si o si al minuto de sonar, la indefectible pregunta de, perdona que es lo que está sonando. Un single matador. Pero es que pienso exactamente lo mismo de The Ballad Of Whatever May Be...


Hollow Eyes, Hollow Heart marca cierto viraje sonoro, más psicodélico, igualmente inspirado. Un comienzo evocador, pausado que da un giro al llegar casi a los dos minutos para coger un vuelo encantador. No entra a la primera pero la recompensa es de órdago. Recuerdo que cuando escuche la primera vez You´re So Free pensé en Band Of Horses, excelente referencia la que no hago ascos en absoluto. Todas las canciones están a un nivel muy alto y otro ejemplo de claro single que triunfaría en otra época es I Don´t Wan To Feel So Bad Anymore con la guitarra de doce cuerdas reinando a todo trapo sobre órganos juguetones. El cierre con Red Autumn Leaf es perfecto. Juega con los sonidos como la inicial Ava, se va perdiendo en envolventes círculos sonoros. Qué ganas de verles en un Antzoki. Tuve la fortuna de presenciar su descarga en el DalecandELA Fest pero es que ahora mismo son una de mis bandas favoritas, sus últimas cuatro rodajas son impolutas.

miércoles, 15 de julio de 2026

Hoy voy con Inglaterra, y ¿ayer?

Voy a manchar este cochambroso blog escribiendo sobre fútbol. En realidad no, es más profundo el tema y me interesa única y exclusivamente desde el ámbito sociológico. Resuelta esa duda que te corroía las entrañas, querido lect@r, relájate y disfruta. Hoy se juega la semifinal entre Inglaterra y Argentina. Se me ocurren pocos países donde el balompié sea más popular. En ambos territorios se desata la locura hasta límites insospechados. A los argentinos les prefiero en el basket. Por más de un millón. Ja, ja. Inglaterra me ha ganado por una noticia que me comentó ayer Su y es que los jugadores de la mencionada selección donan toda la pasta gansa que ganan defendiendo los colores de su país a causas benéficas. Música para mis oídos. Y dudo mucho que otras selecciones hagan lo mismo. Pero me encantaría rectificar. Juas.

Profundizo un poco más en el tema y el asunto no es tan idílico como pensaba ya que lo que donan los jugadores es la tarifa básica de dos mil libras esterlinas que perciben por encuentro. Es decir, esa cifra va directamente a las cuentas de las organizaciones benéficas con las que colaboran pero las grandes sumas que percibiesen si ganasen el Mundial las negocian con la Federación Inglesa y entonces ahí el asunto queda a discreción individual. Puaff, qué chasco. Era demasiado bonito. Rasco un poco más y consulto cuántas veces a lo largo de la historia se han dado casos similares de donar lo que se gana a causas benéficas tanto de forma individual como colectiva. Me llama la atención el caso de Mbappé que en 2018 donó la totalidad de sus primas de juego y el bono por ser campeón del Mundo a una ONG francesa que organiza actividades deportivas para niños hospitalizados y con discapacidades. El jugador francés dijo lo siguiente: Representar a mi país es un honor, no necesito cobrar por ello. Toma esa. 

Ayer vi el partido de Spain contra Le France. Hacía que no veía un partido de fútbol entero desde el 8 de julio de 2014 cuando Alemania le metió un baile descomunal a Brasil en su casa. Buenas risas me eché aquel día con mi amigo Rober. En fin, ayer disfruté de un partido de fútbol acudiendo totalmente virgen al mismo porque estoy absolutamente desconectado del balompié sin tener ni puta idea de los jugadores que forman parte de ambas selecciones. No sabía donde jugaban la gran mayoría, excepto Mbappe, Oyarzabal y Unai Simón. Los demás nada de nada. Ayer reconozco que lo disfrute y que aunque lo veía más por el morbo y el trasfondo sociológico que por el partido en si, me sorprendió el nivel de Spain que dominó por completo a una Francia que partía como favorita. Por supuesto tras el partido vino la retahíla habitual de declaraciones grandilocuentes de representar al país y tal, banderitas por allá y por acá. Por estos lares al personal le gustan más las pulseritas y las banderitas que hacer como Mbappe, juas. Money, get away....

La gracia de un partido de estas características desde mi perspectiva es el morbo que me genera cada vez que juega la selección española y por estos lares y se escucha al personal celebrar a grito pelado los goles de la Roja. Eso es algo que hace veinte o treinta años no pasaba, al menos no tengo esa percepción. Y que conste que me da igual, allá cada cual, mientras haya respeto no le veo ningún problema a eso como tampoco a reivindicar una Euskal Selekzioa. El problema por aquí suele ser el respeto, siempre. Durante el partido el WhatsApp echa humo. Me jarto a reír con los comentarios de un ilustre familiar de ascendencia italiana muy hábil para provocar al sector abertzale de la family, ja ja. Y me acuerdo de la anterior vez que vi otro partido entero en su compañía y de mis sobrinos pequeños en el mundial de 2006. Menudas risas me eché viendo el Italia Francia en el que Zinedine Zidane le arreó un cabezazo a Marco Materazzi. No se me olvida el apellido Materazzi. Donaría alguien pasta en aquel mundial. Lo voy a investigar...

Ardo en deseos de conocer como vivieron el choque de ayer un par de amigos futboleros. Uno ubicado en un pueblo de tradición abertzale en Gipuzkoa, el otro en el mismo barrio que mi ilustre familiar de ascendencia italiana. ¿Se escucharían celebraciones del gol de Spain en la Gipuzkoa profunda? Estarían los txokos a reventar de gente, cerrados a cal y canto, sufriendo en silencio las acometidas de Oyarzabal... Por cierto qué bueno es. Como otros cuantos que no conocía de la selección española y me parecieron extraordinarios: Rodri, Dani Olmo, Cubarsí o el Cucurella ese que estaba en todos los lados... Pero la gran pregunta es, ¿donarán la pasta para contribuir a la mejora del país que tanto aman? En fin, hoy con Inglaterra, lo tengo claro. 


viernes, 3 de julio de 2026

La vida de Chuck

La obra de Stephen King ha sido llevada al séptimo arte en innumerables ocasiones. Tal vez abunden las adaptaciones mediocres pero la excepciones son tan buenas que compensan con creces los posibles desvaríos. En lo más alto de mi escalafón figuran: Cadena Perpetua, Cuenta conmigo y Misery. Hay otras películas inspiradas en sus novelas o relatos que también merecen mucho la pena como Carrie, La Zona Muerta o La Milla Verde. Un lugar aparte ocupa El Resplandor de la que el propio autor reniega y en la que tuvo un enfrentamiento constante con su director Stanley Kubrick. Todo lo contrario que sucedió el año pasado con La vida de Chuck, adaptación de una novela corta llevada a la gran pantalla por Mike Flanagan y que contó con el beneplácito del escritor norteamericano que se deshizo en el elogios con la película considerándola una de sus mejores experiencias con el cine. Y estoy más que de acuerdo con King porque La vida de Chuck me tiene loco desde que la vi hace una semana. Si alguien no la ha visto que no lea esto y se ponga ya porque además a continuación hay spoilers.

El film está estructurado en tres actos y comienza con el tercero. La historia está contada de atrás hacia delante pero está tan bien hilada y de una forma tan original que no sólo es que ese hecho no importe sino que se convierte en una baza perfecta, ganadora. Una vez entras en su universo y vas desentrañando la trama la recompensa es magnífica en todos los sentidos porque se trata de una obra cinematográfica en la que brilla la dirección y montaje de Mike Flanagan y las soberbias interpretaciones de todo el elenco, sin excepción. Hay muchas secuencias maravillosas, emotivas y con un innegable atractivo visual. Yo caí rendido con una en concreto que tiene como protagonistas a Tom Hiddleston, Taylor GordonAnnalise Basso. Hasta ese momento la película me estaba gustando, a partir de ahí me fascinó. Algo hizo click de forma arrolladora hasta el final. 


He de reconocer que el tercer acto con el que comienza la película es extraño, desconcertante a la par que sumamente atractivo a todos los niveles. Esa primera parte está teñida de un tono apocalíptico con un mundo a punto de irse al garete y con los protagonistas deambulando sin rumbo, con un cierto halo fatalista. El mundo se va a la mierda y cada uno lo lleva como puede. En este acto el protagonista es el personaje interpretado por Chiwetel Ejiofor, excelso por cierto. Sus reflexiones acerca del universo y su forma de comportarse y de encarar la vida están cargadas de verdad y honestidad. Como todos los demás personajes no puede dejar de preguntarse quién es la persona que aparece en unas misteriosas vallas publicitarias donde se agradece a un contable común llamado Charles Krantz por 39 grandes años. Un elemento misterioso que se irá desvelando en los siguientes actos.

En el segundo acto tiene lugar la escena clave de la película que no tiene desperdicio. En este tramo conocemos la vida adulta de Chuck (Tom Hiddleston) un contable que al parecer lleva una gris existencia trabajando en algo que no le apasiona como la gran mayoría de la población. Pero un día camino del trabajo se detiene frente a una artista callejera, una baterista (Taylor Gordon) y a su ritmo comienza a bailar en plena calle. Pronto se le une una desconocida (Annalise Basso) y se marcan un número musical excitante y rompedor que consigue llamar la atención de los viandantes. Se nos apunta la idea de que Chuck tiene un don para la danza, una pasión que le inculcó su abuela, aspecto que se desarrollará con maestría en el primer acto. El baile es un oasis de creatividad y comunión entre personas dentro de lo que parece ser una gris existencia.

Por último el primer acto es en el que se nos muestra la infancia de Chuck, una existencia en la que la mala suerte se ceba con el protagonista que pierde muy pronto a sus padres y que es criado por sus abuelos, magníficos tanto Mark Hamill como Mia Sara. A pesar de la fatalidad y de la continua adversidad el film nos muestra cómo el protagonista encuentra en el baile una pasión inculcada maravillosamente por su abuela. La música tiene un papel primordial en la educación de Chuck y el personaje de su abuela es uno de los más carismáticos que he visto en mucho tiempo. El film está plagado de reflexiones sobre la existencia, el paso del tiempo, las decisiones que tomamos en nuestra vida, las renuncias, las relaciones con los demás, la importancia de encontrar almas gemelas, el papel que juega la memoria, el carpe diem, los pequeños tesoros que se puede encontrar en lo cotidiano... Una película especial, que me ha sacudido de arriba a abajo y que voy a ver de nuevo en breve. Lo sé. 

Entre los muchos aciertos del film está la elección del casting. Es una película coral en la que el elenco actoral brilla a gran altura. Especialmente acertada me parece la elección de los diferentes actores que dan vida a Chuck en la infancia (Benjamin Pajak y Cody Flanagan), adolescencia (Jacob Tremblay) y edad adulta (Tom Hiddleston). Incluso los actores que tienen un papel secundario, casi un cameo como Carl Lumbly o Samantha Sloyan dejan su huella indeleble en la película. Es también fundamental el uso de la voz en off, todo un acierto que corre a cargo de Nick Offerman. En definitiva una película que paso desapercibida en su estreno en salas pero que con el boca a boca y su llegada a plataformas digitales ha logrado darle la vuelta a su destino y tiene todas las trazas de convertirse en un film de culto. Brindo por ello.



jueves, 25 de junio de 2026

Screaming Trees. Traveler

Tal día como hoy hace treinta años se publicaba Dust de Screaming Trees. Se suponía que con este álbum podían superar las ventas de Sweet Oblivion y pasar a otro nivel pero nada de eso sucedió. Ni siquiera las colaboraciones de  Benmont Tench, la excelente mezcla de Andy Wallace o el perfecto trabajo de George Drakoulias a la producción lograron que el disco despegase comercialmente. Poco importa. Con los años alcanzó el status de culto y para muchos fans de la banda es su mejor disco. En mi caso amo por igual Sweet Oblivion y Dust. Dos joyas imperecederas de aquello que se llamó grunge.  Chorradas. Dos discazos eternos. 

Afortunadamente el álbum se reeditó en 2017 por el sello británico HNE Recordings (parte de Cherry Red Records), incluyendo un segundo disco con rarezas, caras B y temas en vivo. Si no lo tienes ya estás zumbando a toda leche a por el. Porque las canciones inéditas o caras b de ese segundo disco son tan buenas como las diez que vienen en el original y no estoy exagerando. Y aquí estoy otro año con la misma turra, recordando que el día de mi cumpleaños se publicó uno de los discos de mi vida y que cuatro años después de su edición justo el día que cumplía veintiséis años ofrecieron su último concierto ante veinte mil personas en el en el Seattle Memorial Stadium. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

domingo, 21 de junio de 2026

Get up and dance to the music

A todas horas y en todas partes en mi hogar. No hay día sin música. Como cada 21 de junio desde hace no tanto se celebra en toda Europa el Día de la Música. El invento surgió primero en Francia y luego se expandió por todo el continente. Qué mejor ocasión que con el solsticio de verano. El objetivo es promover la diversidad musical. Me imagino que habrá programadas actividades por las calles de, espero todas las ciudades en mi hogar fijo que va a haber. Eso no falla. Viene de todas las habitaciones y lo mejor es cuando nos ponemos de acuerdo y nos reunimos en la sala para disfrutar de tal o cual canción, emocionados, transmitiéndonos el entusiasmo mutuamente. 

Vivimos tiempos confusos y la música puede ayudar como siempre lo ha hecho. Se siguen publicando excelentes discos que caen a menudo en el olvido en estos tiempos de consumo rápido y voraz. Pero aquí hay uno que le presta toda su atención. Tengo esa plataforma cuyo nombre no voy a mencionar ni por un millón de dólares repleta de jugosas novedades discográficas. Ya tengo más de una decena de discos con los  que estoy entusiasmado publicados en estos seis primeros meses del año.  Y he escuchado más de cincuenta. Sólo hay que buscar y prestar atención. Y encuentras, ya te digo que encuentras. A cholón. Premio gordo para el que adivine de qué canción es el siguiente extracto. Y no os olvidéis de las mallas, purpuras a ser posible. 

If music got to free your mind

Just let it go cause you never know, you never know

If your rhythm ever falls out of time

You can bring it to me and I will make it alright

And if your soul is let go

Oh you never know, no you never know

And if your heart is beating free

For the very first time it'll be alright











sábado, 13 de junio de 2026

Social Distortion. Born To Kill

En cuarenta y tres años de trayectoria Social Distortion han publicado la friolera de ocho discos de estudio. Están lejos de ser prolíficos. A años luz. El anterior álbum al recién editado Born To Kill databa de 2011. Nada más y nada menos que tres lustros entre un disco y otro. Casi, casi tanto como una banda muy popular de la que Ness se solía burlar siempre que tenía ocasión. Ja, ja. Hace poco he leído en una entrevista a Mike Ness que siente que va a haber más discos en de Social Distortion en breve. Por supuesto no le creo. Ja ja. En fin, se lo perdono todo. Absolutamente todo. Me voy a ahorrar las chungadas tipo vuelta a los orígenes, regreso digno y demás patochadas. Estoy in love con el álbum. Un chute de energía compuesto por once excelentes canciones. Incluso la versión de la archiconocida Wicked Game de Chris Isaak encaja aquí.

El primer adelanto del álbum fue la canción que le da título para que la que se curraron un efectivo vídeo. Baza perfectamente jugada para ganarse a los seguidores de toda la vida. Aunque no suelo escuchar los singles de adelanto de los artistas que más me gustan, y Social Distortion están entre los elegidos, Unax me la puso en cuanto salió. Me gustó, me pareció un buen gancho pero lo mejor estaba por llegar. Las primeras escuchas fueron satisfactorias. Esa sensación de que lo han vuelto hacer pulsando las teclas de siempre. Las siguientes añadieron matices más que interesantes que elevan al disco a la categoría de clásico en la exigua discografía de esta banda de Orange County. 


Como suelo hacer casi siempre con los discos que tengo unas ganas locas de escuchar lo he ido dosificando y combinando con algunas otras de mis obsesiones. La más reciente Prince. Así que cuando se editó Born To Kill me pilló en pleno baile con mis mallas púrpuras. Pero amigos el punk rock siempre ha sido fundamental en mi dieta y nadie mejor que Social Distortion para alegrarme la vida con unas cuantas canciones de altos vuelos. Porque al single mencionado le sigue como un cohete No Way Out que me entró divinamente a la primera. Una sencilla letra que toca mi fibra. Musicalmente es una delicia plagada de guitarras crujientes por las que serpentea la voz de Ness que como siempre llega a lo justo pero con un irresistible encanto. 

Como les sucede a casi todas las canciones de este álbum pon The Way Things Were en cualquier disco clásico de SD y no desentonará en absoluto. Deviene en clásico. Otra letra emotiva a más no poder en la que Ness nos habla del pasado con cariño pero mirando adelante, sin idealizarlo, tan de moda hoy en día. Musicalmente es un medio tiempo enriquecido hacia el final con el piano de Benmon Tench. A la primera escucha de Tonight tuve la certeza de que esa canción parecía provenir de las sesiones de Sex, Love and Rock. Encajaría perfectamente en ese álbum. Me gusta el tono romántico que tiene la canción y me chifla la forma de acabar con las guitarras de Ness Wickersham entendiéndose a la perfección. Nada más terminar esta canción entra con fuerza Parnets In Crime, segundo single de rompe y rasga. Aquí me recuerdan, coincido con mi primo Oscar, a mis adorados The Hangmen. Contundencia bien canalizada y provista de un inequívoco gusto por la melodía. Me chifla el trabajo de la sección rítmica compuesta por Brent Harding y David Hidalgo Jr. 

Crazy Dreamer es una elegante y cautivadora pieza que podría encajar en el americana con el sello personal de Ness que se acompaña de una excelsa Lucinda Williams cuya parte vocal le da el toque definitivo al tema. La mezcla de las voces de Ness y Williams está mas que lograda. Parecen dos colegas contándose batallitas de mucho calado.  De nuevo el piano de Tench aporta de lo lindo, pocas notas perfectas para la canción. Sé que la inclusión de Wicked Game ha suscitado no pocas reticencias. Pero no tengo ninguna pega con la interpretación, para mi maravillosa de Ness. De hecho creo que, sin variar excesivamente la canción, consiguen llevársela a su terreno. Sin grandes aspavientos, con una sencilla y emotiva interpretación.

Ojo que de aquí al final el asunto no deja de crecer. Hasta en la secuenciación de los temas han acertado de pleno. Atención a Walk Away (Don´t Look Back). De nuevo pienso en The Hangmen. Podrían cantarla Bryan Smell y Ness al unísono. Otra canción con un peso narrativo que indaga en las temáticas habituales de Ness: es necesario mirar hacia delante y cortar con las relaciones tóxicas. Me vengo arriba y pienso que lo mejor esta por llegar. A ver si va a ser verdad y Ness se pone a componer como un loco y en menos de un año tenemos otro disco de Social Distortion. Pero no corramos tanto. Sumerjámonos en las procelosas aguas de la inspiración porque Never Going Back Again es una auténtica bomba punk rock con cierta presencia blues. Solida como una roca se te clava sin remisión. Bajan los decibelios, que no la inspiración, con Don´t Keep Me Hanging On tonada que me hace pensar en el gran Jesse Malin y en esa facilidad para tener el empuje punk pero sustentado en grandes melodías y en cierta fragilidad a la hora de interpretar. Otra de mis favoritas. Muy buena despedida con Over You provista de unos coros la mar de molones a cargo de Harding y Wickersham. Ojalá no tarden otros quince años en editar otro disco. 

jueves, 28 de mayo de 2026

Zach Bryan. Illumbe Donostia. 27/05/2026

En menos de siete años Zach Bryan ha obtenido un éxito descomunal en Estados Unidos de la forma más insospechada posible. Comenzó a grabar canciones con su teléfono móvil y subirlas a YouTube. De esto hace apenas diez años. Sus dos primeros discos llamaron la atención pero el que lo petó a lo lo loco fue el tercero, American Heartbreak triple platino que sitúo a este ex marine en lo más alto del country rock de estadios. Sus giras por el territorio yanqui se hicieron cada vez mas grandes y su éxito en Europa fue creciendo exponencialmente. Ayer inició su gira europea en Donosti, al parecer prendado de la ciudad vasca tras presenciar en junio del año pasado el concierto que Bruce Springsteen & E Street Band dieron en Anoeta. 

Varias cosas me sorprendieron del bolo de ayer. La primera el calor infernal que hacía en Illumbe. Inhumano. La segunda la ingente cantidad de guiris que acudieron al concierto. Si me dicen que estamos en Tulsa me lo creo. Algo muy loco. Muchos sombreros de cowboy y botas vaqueras. La tercera y más importante es que Zach Bryan se trajo a todos su músicos de gira (nada menos que veinte) y ofreció un típico show de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. No escatimo en medios. Me esperaba un concierto algo más largo pero sospecho que Zach utilizó este bolo como calentamiento para iniciar la gira europea en, por lo que parece, uno de sus lugares favoritos del mundo. Nos contó que ver a Springsteen y la E Street Band en Donosti el pasado año fue uno de sus días más felices. Y después arremetió con la inmortal Atlantic City.

Zach y su imponente banda abrieron a todo trapo con Overtime y a partir de ahí no hubo respiro enganchando hasta 26 temas con la fiesta final de un muy alargado Revival. Conocía todas las canciones que interpretó porque Unax me había hecho una playlist de más de treinta temas, además de haber escuchado entero su álbum homónimo donde está una de mis canciones favoritas: Hey Driver, en la versión de estudio a pachas con The War And Treaty. Afortunadamente ayer sonó excelente en Illumbe al igual que otras de mis preferidas como Nine Ball, Appetite o Burn, burn, burn. He de reconocer que hay un cambio bastante notable entre la propuesta en estudio de Zach (donde al artista que más me recuerda en muchas canciones es a Steve Earle) y su forma de llevarla al directo con todos esos músicos. Vimos un muy buen concierto, típico de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. Me llamó poderosamente la atención lo entregado que estaba el personal desde el minuto uno. Tenía al público en el bolsillo antes de empezar. Ninguna pega al show que nos ofreció Zach que ahora pone rumbo a Berlin y luego a Oslo. Ambos show en aforos de más de veinte mil personas. Oh La La...

martes, 19 de mayo de 2026

Cordovas. Kafe Antzokia. 17/05/2026

Las buenas sensaciones que tuve cuando vi por primera vez a Cordovas en el festival DalecandELA de hace un par de años se multiplicaron por mil ayer tras el excelente concierto que ofrecieron en el Kafe Antzoki de Bilbo. Sospechaba y anhelaba que una sala de ese tamaño fuese el lugar ideal para disfrutar de la música de este combo de Nashville ahora afincado en Mexico. Acierto pleno. Dejarse llevar por la música de esta banda que recorre con elegancia muchos recovecos de  la etiqueta americana es una auténtica gozada. Las canciones sonaban perfectas, a veces con variaciones respecto a las tomas de estudio como una Josefina más acelerada, pero siempre atractivas a mas no poder ejecutadas con toda la pasión del mundo por unos músicos en estado de gracia. Imposible quitar la vista de Joe Firstman, carismático y desprendiendo una buena vibra del copón desde la primera canción.

Con la carrera que llevan estos tipos podían haber elegido otro repertorio totalmente diferente y el concierto hubiese sido igual de bueno. Ninguna queja del setlist y muy contento de que diesen tanta cancha a su estupendo último álbum, Back To Life. Lo único que me descoloco un poco fue ese intermedio de diez minutos que hicieron cuando apenas llevaban media hora sobre las tablas. No sé si tuvo más que ver con ajustar alguna cosa del sonido o qué pero lo cierto es que tras ese pequeño parón el resto del concierto fue un in crescendo constante que nos regaló momentos muy brillantes. Entre mis favoritos la emotiva interpretación de Sunset, Rain On The Rail, High Feelin´y esos sorprendes bis finales con las coreadísimas Clandestino de Manu Chao interpretada por la hija de Firstman y El cuarto de Tula de Compay Segundo. Todo el concierto fue excelente y el broche final apoteósico con la sentida interpretación a dúo de Firstman y Lucca Soria de I’m the one who needs you tonight. No me puedo olvidar del Adrian Buenaga que aporto de lo lindo al saxo. Gran noche que espero se repita pronto.


miércoles, 13 de mayo de 2026

Cordovas. Fallen Angels Of Rock´n Roll

En Bilbao tenemos suerte de tener una sala de conciertos como el Kafe Antzoki. Con un aforo aproximado de 400 personas es un lugar ideal para disfrutar de la música en directo. Algunos de los mejores conciertos que he tenido la fortuna de disfrutar en mi vida han sido en ese pequeño lugar. Buen sonido, cercanía con el artista en cuestión y pocos agobios. Casi siempre estupendamente acompañado. Me he sentido como un auténtico privilegiado de ver en directo tan cerca a artistas como Chris Robinson Brotherhood, The Steepwater Band, Cracker, The Jayhawks, North Mississippi AllstarsThe Hangmen, Lee Fields & The Expressions, Marah, Israel Nash, Dan Penn o Supersuckers y muchos más.... 

Este domingo tengo otra cita en ese lugar con una banda que me gusta tanto como las antes mencionadas: Cordovas. Y el punto de inflexión para que este grupo me flipe y juegue en la liga de los grandes fue cuando tuve la suerte de verles en directo en el festival DalecandELA hace un par de años. Cuando fui al concierto sólo había escuchado Destiny Hotel que me atrapó desde la inicial High Feeling... Aquella tarde bajo la persistente lluvia fue mágica para mi y como escribí en la crónica: me encantaría verlos en una pequeña sala un par de horas. El domingo es la ocasión perfecta. Hoy en día tengo más que trillados sus tres últimos discos de estudio que no tienen desperdicio: Destiny Hotel, The Rose Of Aces y su reciente Back To Life.


jueves, 7 de mayo de 2026

McCready, My name is Mike McCready

El otro día me enteré por Redes sociales de que Mike McReady prepara una novela gráfica sobre la comunidad musical de Seattle. Farewell To Seasons será un comic escrito a pachas junto a Mark Sable, ilustrado por Sebastián Piriz y con la portada a cargo del artista Kikuo Johnson. Además el asunto irá a acompañado de una opera rock perdida con música compuesta por el bueno de Mike. Me interesa el embolado y es que queridos millones de lectores de este cochambroso blog tengo en alta estima a McReady. Creo que es uno de los guitarristas más certeros de su generación y un más que estimable compositor como ha demostrado además de en Pearl Jam en Mad Season o Temple Of The Dog. Me interesa su destreza con la guitarra pero mucho más su capacidad para escribir excelentes canciones y en su zurrón tiene ya un buen puñado. Escribiría que rebosa...

Empezando por lo último admito que estoy más que sorprendido por haber recuperado el mojo junto a sus compañeros de banda  en Dark Matter el hasta ahora último álbum de Pearl Jam. Infinitamente superior a sus dos anteriores entregas, claro que para eso no hacía falta mucho ja ja. En cualquier caso un muy buen disco cargado de buenas canciones interpretadas con brío y acertadamente producidas por el chico de oro del momento, Andrew Watt. Dado que en este disco firman los temas conjuntamente apuntaré el porcentaje que le corresponde a Mike al igual que sucedió en Vs o Vitalogy donde también venía firmadas en equipo. Tal vez menos conocidos pero sin duda un acierto total y de mis favoritas son Present Tense de No Code, Light Years de Binaural y la excelente Inside Job del Aguacate. 


Por supuesto también es muy destacable su contribución tanto en el álbum Temple Of The Dog como en Above de Mad Season. Ambos discos son obras cumbres de un período especialmente creativo donde resalta sobremanera la contribución de McReady, en el primero sobre todo en la faceta guitarrística y en el segundo tanto en lo instrumental como en lo compositivo. Es una gozada seguir sumergiéndose en esos trabajos y disfrutar con el entendimiento perfecto al que llegan todos los músicos. La chispa de McReady está bien presente en piezas tan redondas como Hunger StrikeSay Hello 2 Heaven, Call Me A DogWake Up, River Of Deceit o Long Gone Day. No descarto futuras gemas que añadir al zurrón de este excelente músico. Espero con ganas ese Farewell To Seasons. In McReady We Trust! Y por supuesto hay conexión con Prince, pero eso lo tendrás que buscar tu, no te lo voy a dar todo hecho.


viernes, 1 de mayo de 2026

Pildoras: Hoy, Capitalismo

Todo tiene que ver con ello. Que no te engañen. El vil metal. Imparable. Indestructible. Todopoderoso. Roe las entrañas de la sociedad de forma implacable. El discurso es fácil de comprar y se extiende a todos lo ámbitos de la vida. Nada escapa a su influjo. Lo demás, milongas. No voy a contraponer el Comunismo como sistema organizativo. No tengo ni soluciones ni propuestas que vayan más allá de la duda de si no hay o debería haber algo mejor. Seguro que lo hay. Incluso en la historia reciente o no tan lejana había algo que se llamaba Capitalismo Humanista que tuvo su desarrollo más notable en los Países Escandinavos. Pero es que ya no queda ni eso. Ahora es el turbocapitalismo y lo fagocita todo. De arriba a abajo. Cada cual mira por su culo. Libre mercado extremo, precariedad laboral y desigualdad. Arréglatelas como puedas porque ya sabes si te esfuerzas lo consigues... Si no tienes un Lamborghini es porque no te has esforzado lo suficiente si no tienes dos es porque eres un loser. Juas. 

La narrativa capitalista se extiende por todos los ámbitos de la vida. El deporte, no escapa a ello. Es más, es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar y promocionar las milongas que hacen hincapié en el individualismo. El puedo yo solo. MVP. No me cabe duda de que el deporte contemporáneo es una extensión de la cultura empresarial y el neoliberalismo. Y todo el mundo cae en ello. La discusión se extiende en el foco equivocado... El equipo es lo que importa. Así debería ser. La colaboración. Solo así avanza un equipo y también la sociedad. MVP, mis cojones treinta y tres. Pero vende mucho más el glamour, los focos sobre un individuo... Todo tiene que ver con el capitalismo. No cabe duda de que es más fácil comercializar la imagen de un individuo que la de un equipo. El error es pensar que el individuo logra el éxito sólo, con su propio esfuerzo y nada más, sublimando el yo. Las cartas están marcadas desde el principio. Una vez que triunfa esta premisa todo es más fácil para el sistema. Y me las piro. Ya vale por hoy, copón.





viernes, 24 de abril de 2026

Stay With Me

Dos de mis canciones favoritas de la historia comparten título. Se compusieron con apenas siete años de diferencia. En 1971 la de los Faces en el 78 la de Dictators. Musicalmente no tienen nada que ver, tan solo, que no es poco, que son dos tonadas irresistibles que no me canso de escuchar jamás. Las tengo en varias playlist y ambas tienen el honor de encabezar la ristra de canciones en cuestión. Ideales para abrir un día soleado como el de hoy a todo trapo. Incluso aunque salgas de turno de noche del hospital. Es más, prescritas especialmente para estos casos ja ja. Está es la apertura perfecta de esta nueva sección en la que pondré títulos de canciones que repiten y cuyo único nexo común es que me chiflan. Sin más. 

Stay With Me de The Faces está en su magnífico álbum Nod Is As Good As a Wink... to a Blind Horse y es la canción más exitosa de su catálogo. Llegó al puesto 17 en el Billboard americano y al 6 en el Reino Unido. El tema tiene un gancho descomunal y toda la esencia de esta banda británica. A saber cierto desorden, un inicio absolutamente genial a lomos de la deshilachada guitarra de Ronnie Wood, con los parches de Jones marcando un perfecto ritmo a los diez segundos, el grito de Stewart a los 21 segundos que nos indica que nos vamos a divertir, las maravillosas líneas de bajo de Ronnie Lane y el piano electrónico Wurlitzer de McLagan fundamental a los treinta segundos. Parece que van a descarrilar de lo excitados que están los chicos y entonces la peculiar e inimitable voz de Stewart canta eso de In the mornin' don't say you love me... Me tienen de su lado. Hasta el fin de los días. Lleva la firma de Stewart y Wood.

Igual de buena, mítica en el repertorio de los Dictators, y momento cumbre siempre en sus conciertos es Stay With Me de estos encantadores crápulas neoyorquinos. Está en su imprescindible Bloodbrothers y me chifla de principio a fin con una letra muy sencilla y muy certera, de esas con las que conecto a las mil maravillas. Por supuesto destaca la chulesca a la par que tierna interpretación vocal de Manitoba y esas guitarras callejeras de Scott KempnerRoss The Boss. Las líneas de bajo a cargo del compositor del tema, Andy Shernoff juega en las mejores ligas del punk rock. El pulso neoyorquino está en cada nota de este imbatible tema que me carga las pilas de forma automática. Como rezaba aquel tributo, Dictators Forever Forever Dictators! Pues eso.


martes, 21 de abril de 2026

Nick Hornby. Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular

A priori relacionar las trayectorias de Dickens y Prince puede parecer una boutade de dimensiones bíblicas pero en manos de Nick Hornby cobra sentido desde la primera página. El ensayo se configura a partir de varias premisas evidentes; a saber, lo prolíficos que fueron, lo jóvenes que empezaron, la cantidad de horas que dedicaron a su arte y la pelea incruenta y loca que tuvieron cada uno con la industria que les tocó vivir. Y el resultado es un libro ameno, divertido y repleto de atinadas y certeras reflexiones sobre el mundo de la creación. Me lo he leído dos veces seguidas, la segunda solo las partes de Prince, que estoy de un púrpura que no veas. Eso no quiere decir que al vulgar celador creador de este cochambroso blog no le interese Dickens pero hoy en día el baile supera a la lectura y es fuente vitamínica fundamental en mi dieta diaria. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

Las disquisiciones que Hornby plantea sobre los aspectos creativos son la mar de interesantes. En el caso de Prince es muy interesante la reflexión sobre supuesto perfeccionismo ya que como acertadamente señalo su ingeniera de sonido Susan Rogers, el de Minneapolis no lo era en absoluto: Si hubiera sido un perfeccionista, no habría producido tanto... Las cosas le brotaban de forma natural... no podía esperar a la perfección... Ese torrente creativo que le salía a cholón rara vez era cotejado de forma obsesiva por Prince como también indica el músico Terry Lewis quién afirma que Prince nos enseño que la perfección está en la espontaneidad.. De modo que en el estudio que se construyó en su casa comenzó a crear como si no hubiera un mañana. Hornby no entra a desentrañar cuánto de su producción fue excelente, genial, normal o mala...Se nota que le encanta su música y dada su forma de proceder se entiende que habrá de todo pero que lo genial lo era de forma superlativa.

El tema de la precocidad también asusta. Tanto Dickens como Prince crearon algunas de sus obras más emblemáticas antes de los veinticinco. A esa edad ya eran veteranos. Lo cual es un arma de doble filo. Estirar el momento creativo es otra de las cuestiones que aborda con acierto Hornby. Y de nuevo ahí entra la cuestión de los gustos, que como bien señala el autor es subjetiva y siempre lo será. ¿Cuándo empieza el declive en la carrera de Prince, si es que lo hubo? Muriendo con tan solo 58 años es inevitable pensar que todavía le quedaba mucha música por crear y tal vez recorrer caminos diferentes, alejados de todo lo que había hecho. Eso era muy propio del músico de Minneapolis. Puedo imaginármelo grabando un disco de blues crudo, de gospel electrónico o de rock´n roll desaforado... Aunque tal vez si rastreas en su discografía ya encuentras trazas de todo ello...

Produced, arranged, composed and performed by Prince

Más mandanga Púrpura. En el primer disco el pequeño genio norteamericano  se hacía cargo de todos los instrumentos (más de veinte). Todo llevaba su sello. Baterías, guitarras acústicas y eléctricas, bajos, sintetizadores, pianos.... Y toda esa artillería para añadir detallitos: campanillas de viento, glockenspiel, platillos de dedo, palmas,  tambores de agua, bongos, congas, trapecio de cepillo... Un flipado. Un apasionado total de la música que tuvo mucho tiempo para enredar con los instrumentos que había en las casas de los colegas que le daban cobijo. No hay duda de su obsesión musical, al principio de su carrera practicando a todas horas; cuando ya era una megaestrella ofreciendo largos shows en discotecas después de haber actuado en un estadio o en un pabellón. Flipante. Y en esas noches locas de aftershows se echaba a las espaldas además de temas de su repertorio, canciones de Sly & Family Stone, The Rolling Stones, James Brown, Creedence Clearwater Revival, Al Green, The Staples, James Brown, Joni Mitchell... Toda una orgía sonora. 

En cualquier caso ser un multiinstrumentista superlativo, (y Prince lo era como puede que nadie lo haya sido ni lo vuelva ser jamás) no garantiza que seas un compositor fuera de serie. No al menos desde el principio. Y aquí estoy de acuerdo con la reflexión de Hornby de que el primer disco de Prince era un buen arranque, lejos de la genialidad en lo compositivo por mucho que impresionara, y lo hace de veras que el chico que lo graba lo hace todo... Pero tal vez ese detalle en ese momento más que favorecer le perjudicase y fuese algo así como: Mirad soy Prince y vosotros no, ja ja, y toco todos los instrumentos y bailo que lo flipais, mangarranes.... Encontrar el punto en la composición le llevo un poco más de tiempo, bien mirado no demasiado... Algunos señalan Dirty Mind (1980) como su primera gran obra otros creen que Controversy (1981); los más creen que el puñetazo definitivo en la mesa fue con 1999 (1982).

Vuelta a Dickens...

Otra de las acertadas tesis esgrimidas por Hornby es la vital importancia que ha tenido el cine en asentar y volver míticas algunas obras de ambos creadores. Como escribe el autor de este ensayo: Hay algo más que Oliver Twist y Purple Rain tienen en común, además de su perdurabilidad cultural y la juventud de sus creadores: ambas le deben muchísimo al cine. Sin la película Purple Rain es inimaginable que el álbum hubiera tenido el mismo impacto. Y sin el musical Oliver! de Lionel Bart, y el grandísimo éxito de su adaptación cinematográfica dirigida por Carol Reed, es posible que Oliver Twist no se hubiera convertido en la obra más famosa y representativa del autor, por encima de Grandes Esperanzas o David Copperfield.

Seguirá siendo Dickens una de mis asignaturas pendientes... Desde luego la forma en que Hornby acerca al lector la obra del autor británico consigue despertar el interés por su obra pero de momento no encuentro el momento de sumergirme en una de sus largas obras. Con Prince la cosa cambia y cuando tecleo este texto ya me he ventilado varios discos y picoteado a lo loco en diferentes etapas de su prolífica y loca trayectoria. Y el asunto continua. Hoy que se cumplen diez años de su muerte seguro que habrá nuevos podcast a los que hincar el oído. A por ellos. 


miércoles, 15 de abril de 2026

Dom Mariani. Apple Of Life

Un paréntesis en mi mundo púrpura. Hoy estaba previsto el concierto de Don Mariani en la sala Crazy Horse de Bilbao. Lo tenía subrayado en el calendario pero debido a los problemas con la guerra en Irán y al tema de la escala en los vuelos en Oriente Medio, es totalmente inviable la gira europea. Una pena. Lo cierto es que hasta hace dos meses no conocía nada de este músico, una leyenda por tierras australianas. Todo ha cambiado tras leer la entrevista publicada por Ruta 66 en el número de febrero realizada por Andrés Martínez a este hasta entonces desconocido para mi músico australiano. El autor de la misma realiza un pequeño repaso a la carrera de Mariani y las referencias que maneja llamaron poderosamente mi atención. A saber, The Jayhawks, The Kinks, Matthew Sweet o Bob Dylan y George Harrison citados por el propio Dom Mariani.

De modo que tras leer la entrevista me lanzó sin pensármelo al último lanzamiento de Mariani, Apple Of Life y caigo rendido desde la primera canción. Amor a primera vista. Al punto de que durante unos días estuve en bucle con el disco. De esas ocasiones en que los de tu casa te llaman la atención. Sin poder parar de escucharlo y recurriendo también a The Stems, la banda con la que Mariani se hizo famoso por Australia y algunos países de Europa. Y flipo especialmente con su álbum de reunión en 2007 titulado Heads Up. Pero vayamos con su último disco, el mencionado Apple Of Life toda una pieza de orfebrería pop rock con gotas de garaje elaborado con un gusto exquisito  y ejecutado con brío y determinación por Mariani (voz, guitarras); Salv Di Criscito (batería y coros), Bob Patient (Hammond y piano), repartiéndose el bajo en diferentes canciones el propio Dom MarianiJozef Grech y Tony Italiano y con la ayuda en un par de temas de Luke Dux con la pedal steel guitar.

El embrujo sigue intacto. Lo recupero hoy mientras junto estas líneas y vuelvo a flipar. Como me gusta la apertura con Breakaway, la guitarra eléctrica de Mariani marca el territorio con unos chulos redobles de batería a cargo de Salv Di Criscito y hacia el segundo treinta entran el piano, el hammond y unas castañuelas aportando ese inequívoco toque SpectorHacia el minuto y medio aparecen lo coros de Jeannie Norris y Sue Bluck. El toque definitivo. Pasada de canción. Por cierto fantástico trabajo al bajo de Jozef Grech tanto en el tema que abre como en los dos siguientes otras dos joyas de power pop. Escucha ahora mismo Apple Of LifeWorld On Its Head, espectaculares temas que tienen todo lo que me gusta de la música; grandes melodías, toneladas de groove y la voz de Mariani perfectamente arropada por los coros.

Sad State Of Affairs despega un poco el pie del acelerador para darnos un respiro repleto de clase. No me la puedo quitar de la cabeza. Que puta maravilla. Me chifla como canta Mariani y como se deja arropar por los coros fundamentales en todo el disco. Otro punto decisivo es lo bien que suenan las guitarras y lo fantásticamente bien puestos que están los pequeños y punzantes solos como en este tema. Apoteósico el minuto y medio final. En Where Do Lovers Go destaca la colaboración de Luke Dux que se luce con su pedal steel guitar para darle el aire definitivo a la canción. De nuevo fundamentales los coros en esta ocasión a cargo de Ian Campbell. De nuevo otro preciso y sugerente solo de guitarra atrapa mi atención hacia el minuto 3:10. Otro tema descomunal. 

La inspiración continua el resto del álbum sin momentos flojos. 44 minutos fantásticos repletos del mejor pop rock que he escuchado en mucho tiempo. Es un disco del pasado año y en mi hogar ya juega en la misma liga que el Girlfriend de Matthew Sweet, Tomorrow the Green Grass de Jayhawks, She´s the one de Tom Petty & Heartbreakers. Ese es el nivel. Escucho a Diego RJ decir sin titubear que Mariani es un pequeño genio no muy conocido y sinceramente estoy de acuerdo. Canciones tan jodidamente buenas como las mencionadas o como Jealous Love, Oh Angeline, Jangleland, Take It All Back o Just Can´t Wait merecen ser descubiertas  a la voz de ya. Muy grande el señor Mariani. Espero que pueda finalmente realizar la gira europea que se ha tenido que aplazar. Muchas ganas de verle en directo.