Como casi todos los sábados y domingos cuando estoy en casa
a eso de las 13 horas suelo sintonizar Radio 3 para escuchar Toma Uno el
programa que dirige y presenta Manolo Fernández sobre la americana music un
paraguas en el que como el comenta caben el country, folk, blues, soul y demás.
Un amplio abanico de músicos desfilan en esta franja horaria. No siempre son de
mi gusto (eso es imposible) pero lo que no cambia es el entusiasmo y la pasión
que pone Manolo en el asunto.
Hoy le ha dedicado el programa a Tom Petty que cumple 62 años. En este enlace se puede
escuchar el programa. Y hay van dos de mis temas favoritos de este sujeto:
Un día escuché a Javier Cansado en la Cadena Ser hablar sobre su obsesión por la canción Let´s get it on de Marvin Gaye. Contaba el bueno de Cansado con su gracejo habitual que había grabado el mencionado tema en una cassette de 60. Todo el tiempo sonaba la misma canción. Vuelta y vuelta. Si bien mi obsesión por la tonada no llega tan lejos no le va a la zaga. Cada vez que pincho ese bendito disco Let´s get it on suena varias veces seguidas. Es más tengo la costumbre de repetir el inicio de la canción de forma compulsiva. Así que hoy en esta bonita noche de viernes vamos a hacer caso una vez más a Marvin Gaye. Porque nunca vamos a ser más jóvenes que ahora mismo ni vamos a tener tantas ganas como hoy ( bueno las ganas mañana serán mayores. Eso seguro.)
I´ve been really tryin´ baby
Tryin to hold back this feeling for so long
And if you feel like I feel baby
Come on, oh come on, ooh
Let’s get it on, ow baby
Let’s get it on, let’s love baby
Let’s get it on, sugar
Let’s get it on, woo
We’re all sensitive people with so much to give
Understand me sugar
Since we got to be, let’s live, I love you
There’s nothin’ wrong with me lovin’ you, baby no no
And givin’ yourself to me can never be wrong
If the love is true, oh baby ooh
Don’t you know how sweet and wonderful life can be, ooh ooh
I’m askin’ you baby to get it on with me, ooh ooh ooh
I ain’t goin’ to worry, I ain’t goin’ to push, won’t push you baby
Ayer a la noche estuve viendo La Voz ese programa de Tele 5
que esta batiendo records de audiencia. Por si a alguien le interesa o esta
como yo bajo mínimos el funcionamiento es sencillo. Concursantes de todo el
país pasan por un escenario para cantar. Frente a ellos en cuatro butacas dadas
la vuelta están cuatro de los artistas más grandes de este país (David Bisbal,
Rosario, Malu y Melendi). De modo que estos profesionales no pueden ver pero si
oír lo que acontece en el escenario. Si les gusta y quieren tenerlo en su
equipo deben pulsar un botón. Si el botón lo pulsan más de uno es la persona
que ha cantado la que elige en qué equipo quiere estar para recibir los sabios
consejos de estos pedazo de artistas. La siguiente fase es que habrá unas
eliminatorias entre los equipos de Bisbal, Rosario, Malu y Melendi para ver
quién termina siendo la voz.
Mentiría si escribiese que no pase cuarenta minutos (lo
pillé empezado, pero la semana que viene, ahí como un clavo a las 22:00)
entretenidos. No sé si el formato es original o está importado de algún otro
sitio. Pero el programa encaja en estos tiempos que vivimos donde todos los
programas tienen los mismos tics. Todo va del mismo rollo. Sea cantar, bailar o
hacer punto. No se si me explico. El caso es que Susana y yo nos echamos unas
risas con el tinglado y en un momento dado Susana me dijo que si Huey Morgan de
Fun Lovin´ Criminals pasase por este programa no pasaría ni la primera criba.
Los dos nos desternillábamos. Y es cierto el amigo Huey puede que haya grabado
canciones como Little song mientras se corta las uñas, se hace un cola cao o se
afeita. O tal vez las tres cosas a la vez. Pero cómo me gusta. La voz es Huey
Morgan, sin duda.
Este domingo a la noche como hago desde hace meses puse el
programa Salvados dirigido y presentado por Jordi Évole en La Sexta. A los de
esta cadena como a los de las demás se les ve el plumero y siempre se meten con
los mismos. Claro que éstos (hablando claro el PP) se lo ponen muy fácil. Pero
Salvados creo que está más currado que el Intermedio aunque con ambos me echo
unas risas. Jordi tiene desparpajo y en sus programas ha planteado cuestiones
interesantes. El pasado domingo emitieron de nuevo uno que se titulaba Cuando éramos
ricos. De los mejores que he visto.
En este programa se daban cuenta de algunos despilfarros de
dinero público que pueden explicar por qué estamos como estamos por estos
lares. El dato que más me impacto es que en España hay más de cincuenta
aeropuertos (para algo menos de 50 millones de habitantes) mientras que en
Alemania tienen dieciocho (para pasajeros) para casi el doble de la población. Eso
es lo que se cuenta en el documental. Luego según he comprobado en diferentes
webs se menciona que en Alemania hay 39. Me da igual. Lo grave aquí sin
compararnos con nadie es que hay aeropuertos que no tienen apenas pasajeros, lo
esperpéntico es que haya mas de veinte aeródromos que tienen otro a menos de
una hora por carretera. Por ejemplo Vitoria rodeada de cinco aeródromos, sin
contar el suyo: Bilbao (a 73 kilómetros), San Sebastián (117), Pamplona (119),
Burgos (116) y Logroño (116).
Según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada solo
ocho de los 47 aeropuertos gestionados por Aena presentan resultados positivos: Palma de Mallorca, Málaga, Gran Canaria, Alicante, Tenerife Sur,
Girona, Bilbao y Murcia. Este organismo
salva a otros trece considerados “necesarios” por absorber gran parte del
tráfico de pasajeros y mercancías, aunque no sean eficientes. Pero, ¿y el
resto? Cómo se puede tirar el dinero público con tanta facilidad. Casos como el
de Castellón y Lleida son de escándalo y nada parece cambiar en este país. Así nos
va.
Los grandes conciertos son esos que recuerdas en cualquier
momento. Una canción, un olor, un paisaje, cualquier cosa te puede traer a la
memoria vete a saber por qué una de esas noches mágicas. Hoy nos hemos
levantado con el tipico sirimiri del norte y me apetece escribir sobre Chris
Isaak del que vimos un show espectacular en el Festival Azkena bajo una lluvia
muy similar a la de hoy.
Forever Blue es la clase de álbum que no te cansas de
escuchar jamás. Recuerdas cómo lo conseguiste y la emoción inicial al
escucharlo que muchos años después sigue ahí. Y cuando eso sucede te sientes
eufórico. Afortunadamente tengo unos cuantos cientos de discos que encajan en
esto que escribo. Y eso son palabras mayores.
En Forever Blue no hay ni una canción de relleno. Y eso no
sucede tantas veces. Acudir a este álbum a menudo es un verdadero placer. Son
39 minutos y 58 segundos sin desperdicio donde la voz de Isaak esta pletórica y las guitarras
suenan muy bien. Adoro ese sonido. No controlo nada de temas técnicos de
guitarra pero supongo que a la pericia de los músicos se la añadirá que el
productor sabía como tenían que sonar los instrumentos.
Como sucede tantas veces Chris Isaak encontró la inspiración
cuando estaba pasando un mal momento tras la separación de su novia. Escribió
trece temas del tirón que se regodean en su dolor y tristeza pero mentiría si
dijese que este disco me pone melancólico, para nada, es todo lo contrario.
Puede resultar paradójico que mientras que un tipo canta a su tristeza tu
tararees con alegría canciones como Somebody´s crying, Go walking down there,
Don´t leave me on my own o I believe.
Es inevitable sentir
un latigazo cuando escuchas ciertos discos. Están ligados a una época concreta
de tu vida y hacen que te acuerdes de lo que hacías en esa época, de cómo te
sentías y de cuáles eran tus sueños. Así que cada vez que los pones en el reproductor
te invade ese sentimiento tan humano que es la nostalgia. Pero dependiendo del
álbum éste te puede inyectar vitalidad. Son los que superan el paso del tiempo.
Los que aportan algo más que el recuerdo de un momento determinado. Y eso
definitivamente es un subidón, una gran alegría. Esto último me sucede cuando
pincho Vitalogy. Como he escrito te trae recuerdos pero lo bueno es que la
música todavía tiene fuerza, así lo percibo yo al menos.
Ese adrenalitico inicio con Last Exit prácticamente unida con Spin the black circle me sigue
poniendo las pilas. Si hoy en día voy a ver en concierto a Pearl Jam me gustan
que suenen ambas. Y eso mismo me sucede con otras tantas de este disco como:
Not for you, Inmortality o Cordury que se ha ganado un hueco entre los clásicos
de la banda. Canciones como estas son la mejor señal de que el disco aguanta
bien el paso del tiempo por lo menos en mi casa. En su día tanto sobre este
disco y sobre todo sobre el No Code se comentó que la influencia de Neil Young
había ido demasiado lejos. Como si fuese algo malo. El rastro del canadiense se
sigue en temas como Not for you o incluso Tremor Christ y ambos me parecen
buenos. Bienvenida la influencia del canadiense. Es alguien muy bueno a quien
seguir.
Hoy he venido de viaje tras una estancia de cuatro días en
un pequeño pueblo de Valladolid. Hacía ya cuatro años que no pasaba por allí y
las cosas como en todos los sitios parece que han ido a peor. Pero más allá de
esa realidad indudable he disfrutado de unas cuantas jornadas alejado del
bullicio de la ciudad, respirando tranquilidad por los cuatro costados en un
ambiente sano muy diferente del que habito. Le comentaba a mi primo y a un
amigo suyo que es un buen sitio para vivir, es lo que yo entiendo por calidad
de vida. Puede que mucha gente acostumbrada al compás de lo urbano se ahogase
en un lugar así pero si quieres meneo tienes Valladolid a quince minutos
escasos en coche.
De todas formas es una sensación que me suele asaltar cada
vez que me paso por allí. Y es muy probable que sea un sentimiento idealizado
porque casi siempre que he ido ha sido en época de buen tiempo y no en el crudo
invierno castellano. (Mi aita siempre me recuerda la frase de Miguel Delibes:
Castilla: nueve meses de invierno tres de infierno. Es cierto que el clima
castellano es duro. Hay un hecho irrefutable: Castilla y León es una de las
regiones europeas más deshabitadas de Europa. Por algo será. Pero bueno que me
desvío del tema: calidad de vida. Este es un concepto muy subjetivo y los
indicadores pueden variar dependiendo de la persona.
Para mi un lugar a tiro de piedra de una ciudad grande como
Valladolid, con un clima duro pero no irrespirable, con escasa contaminación y
posibilidades de crecimiento es un buen lugar para habitar. Eso es lo que he
pensado estos días cuando paseaba a Maialen en la hora de la siesta e iba
disfrutando del sosiego por la meseta castellana. Claro que me estaba dando
toda la solana y tal vez he perdido el sentido de la realidad. En cualquier
caso he disfrutado de mi estancia por tierras castellanas y además he visto a
unas cuantas personas que tenía ganas de ver. Me propongo no tardar en volver
tanto como la última vez y espero encontrarme con proyectos tan interesantes
como Portillo en transición o con Cooperativas Agrícolas que triunfen y puedan
con la especulación que domina este cochino mundo.