jueves, 5 de febrero de 2026

Lucinda Williams. Lucinda Williams

Durante muchos años, como tantas otras personas, Lucinda Williams compatibilizó su carrera musical con empleos de lo más variopinto; dependienta en supermercados, en tiendas de música, de muebles, camarera... Lo que fuese para pagar las facturas mientras por las noches buscaba actuaciones en locales de todo tipo. Su situación económica comenzó a mejorar a finales de los ochenta cuando el sello de punk británico Rough Trade abrió una delegación en San Francisco y su capo Geoff Travis le propuso a Lucinda que formara parte de sus filas. Le dieron 15 mil dólares para grabar el disco. Tal vez no era mucho pero si lo suficiente para grabar un buen álbum. Y así fue. De hecho, conforma junto a Sweet Old World y Car Wheels On A Gravel Road una trilogía imbatible, repleta de grandes canciones y con una Lucinda en un estado vocal óptimo. La forma de cantar y el propio sonido de los discos cambió a partir del Car Wheels y Lucinda nos siguió regalando muy buen material.

El disco homónimo de Lucinda Williams es una delicia que cuenta con un par de canciones que en los siguientes años versionarían con gran éxito Mary Chapin Carpenter y Tom Petty. La primera incluyo Passionate Kisses en su disco Come On Come On que vendió casi tres millones de copias solo en USA y Petty se haría con una potente Changed the Locks para su excelente She´s The One. Supongo que ambas reportarían buenos ingresos económicos a Lucinda y le permitirían disfrutar de una posición más desahogada. Desde luego en este disco encontró su voz y acompañada de su, en aquellos años inseparable Gurf Morlix a la guitarra y la producción, grabó un disco que no tiene desperdicio y que se inicia de forma mágica con I Just Wanted to See You So Bad, sin lugar a dudas una de mis canciones favoritas de su amplio repertorio. Un sencillo tema de pop rock que una vez que lo escuchas no te puedes quitar de la cabeza. Gran canción.

Las canciones de Lucinda para este disco no bajan del notable. A las tres mencionadas podría añadir The Night's Too Long otra que no debería faltar jamás en su repertorio y en la que ya aparecen las deliciosas armonías vocales del gran Jim Lauderdale, la abrasadora balada Abandoned provista de un marcado riff y en la que de nuevo es clave Lauderdale, la pizpireta Big Red Sun Blues que perfectamente podría estar en su disco más célebre o esa Crescent City que escuché por primera vez en Doctor en Alaska cuando no tenía ni idea de quién era Lucinda Williams. En el cierre del disco otra dos gemas a tener en cuenta; Price To Pay con una excelsa interpretación vocal de Lucinda y la versión de I Asked for Water (He Gave Me Gasoline) de Howlin´Wolf con John Juke Logan haciendo diabluras con la armónica. 

Una de las claves del disco es el nivel de los músicos que grabaron con Lucinda, una espléndida banda que sabe moverse por los diferentes estilos en beneficio siempre de la canción. Destaca el omnipresente Gurf Morlix que además de guitarras, toca mandolinas, dobro, pedal steel, etc... Una máquina. Johnny Ciambotti se hace cargo del bajo y al añorado Donald Lindley de la batería. Suman y mucho el violín de Doug Atwell, los teclados de Skip Edwards y el acordeón de Chris Gaffney. Está claro que este es el primer disco en el que Lucinda encuentra su voz apoyada en la excelente producción de Gurf Morlix y Dusty Wakeman y acompañada por un excelsos músicos. Tras el éxito de Car Wheels On A Gravel Road se reeditaría y conseguiría unas ventas más que interesantes.