Hoy hemos conocido la noticia del fallecimiento de Robert Redford. El actor estadounidense ha muerto a los ochenta y nueve años de edad mientras dormía en su casa de Utah. Sin duda uno de mis actores favoritos de la historia. Un tipo con un carisma arrollador y una filmografía la mar de interesante. En dos películas coincidió con mi adorado Paul Newman, ambas, Dos hombres y un destino y El Golpe las he visto infinidad de veces y no me canso jamás. Muchas veces se ha mencionado eso tan manido de la química entre los componentes del reparto. La de estos dos era brutal, inmejorable, difícilmente superable.
Además de un rico y variado trabajo actoral Robert Redford fundó el Festival de Cine de Sundance nombre tomado de su personaje en Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid) en el original. Desde allí impulsó su inequívoco gusto por el Séptimo Arte en el cual también desarrollo una interesante carrera como director. De hecho consiguió el Oscar al mejor director con su debut, Gente Corriente. También en esa faceta son muy interesantes Quiz Show, El río de la vida,La leyenda de Bagger Vance y Pacto de Silencio.
Complicado escoger películas favoritas de este gran tipo. Me encanta la inocencia y buen rollo que desprende en Descalzos en el parque junto a Jane Fonda, bebo los vientos por Las aventuras de Jeremiah Jhonson donde Redford está como pez en el agua; tremendo en Los tres días del Condor junto a Faye Dunaway; tengo un cariño especial por Brubaker, película que marcó mi infancia igual que unos pocos años después también me noqueó en Los Fisgones junto a River Phoenix, Sidney Poitier y Dan Akroyd. Voy a elegir dos momentos sublimes de su filmografía; la escena en que se conocen los personajes interpretados por Paul Newman y Robert Redford en El Golpe y ese momento frente a un acantilado en el que Sundance le confiesa Butch Cassidy que no sabe nadar...
Yesterday, while Unax watched Bruce Springsteen and the E Street Band's Madison Square Garden concert for the umpteenth time during the reunion with the band, he told me how perfect the Backstreets intro was. His passion for Springsteen's music and his band, far from diminishing, grows daily. In fact, it is unstoppable. Just like his passion for playing basketball. Just today, one of the parents who has known him since he was little, told me something I've heard many times before: your son's eyes light up when he plays. It's pure passion. The same every time when he listen to Bruce Springsteen & E Street Band, The Beatles , James Morrison o Al Green.
The first time we saw Springsteen & E the E Street Band together was on April 30, 2023, in Barcelona. The opening couldn't have been better. My Love Will Not Let You Down is one of my favorite setlist openers. Without a doubt. That day we cried, jumped, and laughed to the incandescent rhythms of the E Street Band and Springsteen. We did it again the following year and were rewarded with a luxurious twist: Racing in the Street was a sublime moment. And we always, always, go crazy with Spirit in the Night and Tenth Avenue Freeze-Out. It's impossible to point out all the brilliant, exhilarating moments that happens at a Bruce Springsteen & E Street Band concert. We continue to enjoy his contagious passion for what he loves. Today marks his eighteenth birthday.
A cuatro escasas horas en autobús de Bilbao se encuentra Burdeos, capital de la región de la Nueva Aquitania. Tras Paris, Marsella, Lyon y Lille es la quinta ciudad más importante de Francia. No he estado en las otras cuatro por lo tanto no tengo con qué comparar lo que si puedo escribir es que Burdeos me ha encantado. Es una ciudad en la que perderse continuamente por sus calles llenas de peculiares comercios, tascas de lo más variopintas y un ambiente colorido y cultural por doquier. Me ha llamado poderosamente la atención la cantidad de librerías y de tiendas de comics y de música que puedes encontrar por sus calles. Lo cual me hace pensar, tal vez en un exceso de optimismo, en que hay mercado para todo ello. Que en la ciudad palpita la cultura por todos los rincones. Y eso para Su y el menda es gloria bendita. Así lo he percibido y con esa eufórica sensación he vuelto.
Además de lo señalado la arquitectura de la ciudad tiene un atractivo descomunal. Predomina el etilo neoclásico con importantes retazos de gótico y con una presencia constante de elementos contemporáneos. Mi rincón favorito de la ciudad es la Grosse Cloche cuya historia se remonta al siglo XIII. El aspecto que luce hoy en día data del siglo XVIII y cuando entras a la Rue Saint James lo mejor es contemplar al detalle los comercios que hay a cada lado de la calle hasta llegar a la Plaza de Fernand Lafargue y atisbar al fondo un retrato de James Brown que preside un bar llamado L´Apollo. Mejor imposible. Fotos del mítico programa Soul Train decoran sus paredes. En mi salsa.
Todo el barrio de Saint Paul merece ser pateado de arriba a abajo que fue lo que hicimos sin mapa ni gps. Lo mejor es ir intercalando calles de arriba a abajo, de izquierda a derecha, dejándote llevar por el impulso irresistible que tienen su calles por cierto atestadas de personas, la mayoría mucho más jóvenes que nosotros ja ja. Es lo que hay. Vive la Jeunesse! Muy cerca de ese barrio se encuentra otro imprescindible: Saint-Michel donde merece la pena visitar la Basilica de St Michel y acercarse a la puerta de Porte de Bourgogne. Una tarde que comenzamos paseando por el Barrio de Saint-Michel terminamos en la otra punta; disfrutando también de Saint Pierre habiendo pasado por la espectacular Porte Cailhau construida hace más de 500 años y en la que merece la pena detenerse un rato largo.
Lo cierto es que el primer día antes de ponernos en marcha y por primera vez en mi vida acudí a uno de esos Free Tour de un par de horas que nos sirvió para tomar contacto con la ciudad y conocer algunos detalles interesantes para emprender el vuelo en solitario. El primer día suele ser habitual llenar la agenda con cosas que quieres hacer, plantearte visitar las cercanas Arcachon o Saint Emilion pero finalmente lo desechamos y pateamos a gusto y sin prisas por Burdeos. Por ejemplo reservamos una mañana para cruzar el Pont De Pierre para dirigirnos a Darwin Eco-Systeme un espacio diferente, alternativo, respetuoso con el medio ambiente que tienen el reciclaje como eje y con interesantes muestra de arte callejero. En interesante contraste a la tarde visitamos el Barrio Chartrons y tal vez encontramos muchos comercios cerrados y no supimos sacarle todo el partido posible. Con lo que hay que volver. Si o si.
Dos ilustres neoyorquinos (al menos en mi casa) publicaran en los próximos meses sendos libros de memorias. Voy a empezar por riguroso orden de aparición en la escena musical de los noventa en New York City, porque es en esa urbe que tan a fuego tengo metida en mi imaginario cultural donde empezaron sus carreras Jesse Malin y Huey Morgan. Puede que a priori y a posteriori también, la música de ambos sujetos no tenga nada que ver pero yo por supuesto si la veo. Seguro que a ambos les flipa Sam Cooke. Y el soul. Es un buen inicio. El mejor de los comienzos diría yo.
Tal vez sin haber cumplido todavía los sesenta tacos se antoja muy pronto para escribir unas memorias, o quizás no, seguro que ambos tendrán jugosas historias que contar y como confío plenamente en sus habilidades para ello espero con ansia hacerme con ambos. Almost Grown se publicará en abril del próximo año. Ya está en preventa. La carrera de Jesse Malin comenzó cuando era un adolescente hiperactivo de Queens que encontró en el rock´n roll una pasión a la que dedicarse en cuerpo y alma. Despuntó siendo un imberbe con Heart Attack y se hizo grande en los círculos undeground de NYC con D Generation, seminal combo de punk rock. Desde que comenzó su carrera en solitario hace más de veinte años su discografía es esencial en mi hogar. Adoro su trayectoria en solitario. Y la máxima de la misma la define Jesse Malin de esta forma: Me gustan las buenas canciones, y los grupos que tocan baladas tranquilas y cosas fuertes en el mismo disco. Añado, y que surcan diferentes estilos musicales sin complejos, en perfecta y extraña armonía como sus adorados The Clash.
Desconozco si hay algún plan para que el libro se edite en castellano. Lo dudo. Si no es así haré ese esfuerzo extra y lo leeré en inglés. Faltan todavía unos cuantos meses para que se edite y es probable que venga acompañado de un disco nuevo, mientras, es un placer recurrir por enésima vez a rodajas tan bellas y especiales como Sad And Beautiful World, Sunsent Kids, New York Before The War, Love It To Life, Glitter in the Gutter o The Fine Art Of Self Destruction... Toda la suerte del mundo a Jesse en en su proceso de recuperación.
Ty Segall es junto a Jim Lauderdale y Daniel Romano uno de esos músicos extremadamente prolíficos a los que trato de seguir la pista en vano porque es imposible adecuarse a su alto ritmo de publicación. Pero, a menudo, cuando me sumerjo en su nueva obra en cuestión, el resultado es mas que satisfactorio. Una gozada de hecho. Possesion editado el pasado mes de mayo juega en la liga de Freedom´s Globin, mi disco favorito de su extensa discografía. Ambos trabajos tienen puntos en común, pero también jugosas y variadas diferencias.
Possession me ha entrado a la primera escucha. Me ha resultado irresistible desde la primera canción, Shoplifter, que no es que empiece a toda marcha precisamente, de hecho se va construyendo de una forma super elegante, con arreglos de cuerda, violines aportando interesantes matices y con la fundamental y arrebatadora aparición del saxo de Mikal Cronin en el minuto 2.43 que lleva la canción a los altares. Curiosa forma en la que termina con un fragmento a capella y unos coros la mar de curiosos. Sin respiro el tema que da título al álbum es directamente uno de los singles más arrebatadores de la carrera de Ty Segall y mira que el tipo tiene temas resultones a cholón. Cool es la palabra que la define. De esas canciones que tiene un punto vacilón que la hace irresistible.
En la reseña de la prestigiosa revista Mojo el titular no puede ser mas significativo, algo así como el garajero encuentra a su Beatle interior, una sensación que tuve de forma precisa sobre todo al escuchar el tema que cierra el álbum Another California Song donde la influencia de Lennon es evidente. Me hizo gracia leer esa misma impresión en Mojo. Pero antes de esa final tan chulo quiero señalar unos cuantos temas que no me quito de la cabeza. Como esa poderosa Shining con la puntillosaguitarra de Ty Segall y que según avanza me la imagino en la voz de Kurt Cobain...Una sección de viento perfectamente insertada y arreglada por su inseparable Mikal Cronin da un toque perfecto al tema.
Skirts Of Heaven tiene un comienzo que podría ser un perfecto homenaje a Ozzy Osbourne y evoluciona de una forma curiosa y atractiva con arreglos de cuerda y trombones. Fantastic Tomb arranca con un chulísimo riff de Segall y cuando se le añade la sección de viento piensas que, efectivamente, eso encaja ahí a la perfección. Y lo mejor para el final con efectivo y abrasador solo de guitarra con Ty luciéndose con un sonido. Es imposible no pensar en Bowie en el inicio de The Big Day. Fantástica la aparición vocal en falsete a cargo de Ty para que de inmediato de nuevo una juguetona sección de viento se mezcle a la perfección con los coros. Otro temazo de traca que termina de una forma hipnótica con el piano. Tanto Hotel como Alive no bajan el nivel y el cierre con Another California Song es inmejorable. Ahora a ver si viene a presentarlo por estos lares.
En realidad se llamaba Susan Alexandra Weaver pero se lo cambió por Sigourney nombre de un personaje que aparece en el Gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. Se cuenta que le gustó su sonoridad y que era muy llamativo. Ya había demasiadas Susan en el teatro. Desde luego es un nombre poderoso, sonoro, pizpireto y le va perfecto. Por si fuera poco Sigourney nació en Manhattan y su primer papel en el celuloide fue en Annie Hall de otro ilustre neoyorquino, Woody Allen. Es seguro que uno de sus personajes más icónicos sea el de la Teniente Ripley en la saga de Alien. Mentiría si escribiese que está entre mis películas favoritas.
Puede que me cautivase por primera vez en Los Cazafantasmas, donde luce espectacular, pero yo ahí todavía era un terrible infante. Algunos años después ya me enamoró por completo en Armas de mujer... Pero no sería hasta mediados de los noventa cuando caí rendido antes sus interpretaciones en El año que vivimos peligrosamente (recuerdo verla en el programa de televisión Que grande es el cine de Jose Luis Garcí), Dave presidente por un día, La muerte y la doncella, Copycat y sobre todo La tormenta de Hielo de Ang Lee donde comparte protagonismo con Kevin Kline. Algunas de de mis escenas favoritas de su filmografía están en ese film.
He seguido su carrera desde esa época y todavía hoy en día disfruto con su presencia e interpretaciones. Sin ir más lejos el año pasado estuvo espléndida cuando le dieron el Goya Internacional. Conservaba todo su carisma y esplendor y esta semana he visto una película (Una buena casa) en la que de nuevo comparte protagonismo con Kevin Kline. El film no es una obra maestra, ni mucho menos pero tiene su encanto y su papel es una golosina que Sigourney borda como tantas otras veces.
En apenas cuatro días me he ventilado La extraordinaria vida de Little Richard escrito por Mark Ribowsky, autor también de otros libros desgraciadamente no traducidos al castellano como The Supremes: A saga of Motown Dreams, Success and Betrayal o Signed, Sealed, Delivered: The Soulful Journey of Stevie Wonder a los que ya me gustaría hincar el diente. En cualquier caso el de Little Richard se lee de un tirón, de forma frenética, tal y como era su música a mediados de los cincuenta; un torbellino imparable de dimensiones bíblicas, algo catártico y rompedor que perdurará por los siglos de los siglos. El autor con habilidad literaria y pasión por la música de este hombre, nos cuenta todo sobre Richard Wayne Penniman y desde luego el título no exagera lo más mínimo.
Es curioso comprobar como a pesar del impacto que supuso la música de este hombre y sus compinches (lo puso todo patas arriba y sin duda abrió el camino para otros) su discografía es un what if de manual... Porque más allá de los dos primeros discos, que en realidad eran recopilatorios de los singles más populares de sus comienzos, Little Richard ya sea porque no elegía bien el productor, los músicos, el estudio o simplemente porque era un tarambana de mucho cuidado jamás logro tener un discografía sólida, contundente... Vivió y así se relata de forma estupenda en el libro de su apabullante directo. Y es que sobre las tablas tenía pocos rivales y de sus modus operandi tomaron buena nota James Brown o The Beatles.
Ribowsky se detiene profusamente en casi todas las grabaciones acometidas por Little Richard y también en sus abundantes y delirantes devaneos sexuales, aspecto con el que parecía estar en una lucha constante el bueno de Ricardito. La lucha constante entre la religión y el rock como camino pecaminoso me ha recordado a Fuego eterno. La historia de Jerry Lee Lewis de Nick Tosches aunque el de Tosches es muy superior, con mucha más enjundia. Como también le sucedió a Jerry Lee Lewis, Little Richard encontró en Inglaterra una aliada fantástica para las giras que eran lo que le daban de comer. Hay unas cuantas anécdotas cachondas sobre el poderío de Ricardito sobre las tablas. Y es que el muy cabrón sabía a ciencia cierta que el que saliese después de el a tocar lo tenía más que crudo. ¿Se acordará Yoko Ono de lo que les pasó a ella y a su célebre marido en un festival en Toronto? Seguro que si. Ja, ja.
Otra conexión suprema es la que existió entre Jimi Hendrix y Little Richard. El célebre guitarrista de Seattle estuvo durante un tiempo en la banda de Ricardito y su resumen es el siguiente: Mal pagado, mala vida y quemado. Ja, ja. En fin que trabajar con Little Richard no parecía fácil en absoluto. Hay muchos ejemplos de su actitud desafiante, cambiante y peligrosa no sólo sobre el escenario sino cuando se bajaba de el. Otras veces le daba por el Señor ja ja. Lo cierto es que me he echado buenas risas con muchos pasajes a cual más rocambolesco y loco. La mayoría tienen que ver con el enorme ego de este sujeto. La lectura ha culminado poniendo toda pastilla Here´s Little Richard y eso amigos sigue siendo un artefacto colosal cuyo impacto perdura en nuestros días.