jueves, 10 de febrero de 2011

Don Winslow. El Poder del Perro

Descubrí El poder del perro de Don Winslow en el blog La Mansión en la Colina donde su autor hacía una entusiasta reseña sobre esta novela. Se trata de un libro ambicioso ya que Winslow hace un recorrido por treinta años de narcotráfico en Estados Unidos y Mexico. Para ello investigó ese sórdido mundo, se documentó y encontró más mierda de lo que todas las palas del mundo puedan recoger. En el prólogo, el también novelista Rodrigo Fresán nos avisa de lo que escribió un crítico norteamericano sobre la novela: “ Si el diez por ciento de El poder del perro fuera verdad, sería horripilante. Que el noventa por ciento pueda ser cierto resulta casi insoportable”. El escritor hizo un encomiable trabajo de investigación y lo novelo con acierto. Puede ser relativamente fácil documentarse y recabar información pero no tanto escribir una novela como esta. Para eso hay que tener talento narrativo y a Winslow le sobra. Y aunque la labor documental pueda ser sencilla no deja de ser peligrosa teniendo en cuenta el tema que toca.


El poder del perro es una novela cruda, escrita de forma directa, sin contemplaciones, hurgando en la herida. Es muy violenta pero esa violencia no resulta gratuita, te la crees, lo cual es perturbador. El propio autor confiesa en una entrevista que el proceso le resultó agotador y deprimente. Y no es de extrañar porque todo lo que se mueve alrededor de la droga es tremendo. La relación entre el narcotráfico y la política de los países sudamericanos y de Estados Unidos está ahí, explicada con todo lujo de detalles. Y asusta y asquea. Pero además de ser una novela que se puede leer como histórica lo que verdaderamente atrapa es la capacidad del autor para crear personajes de carne y hueso, reales, con sus múltiples contradicciones atrapados en un mundo imposible de cambiar. El agente de la DEA Art Keller, el frío asesino Callan, el padre revolucionario Parada, la prostituta de altos vuelos Nora….Personajes atractivos tan bien trabajados por Winslow que hace que sientas simpatía por ellos. Y eso que te lo ponen fácil.


A Winslow se le ha comparado con James Ellroy y puede ser un buen referente pero personalmente Winslow me parece menos esquemático y cortante que Ellroy, más rico en descripciones, personajes y tramas. Desde luego El poder del perro me parece tan buena como la mejor novela de Ellroy, que para mi sigue siendo LA Confidential. En esta entrevista Don Winslow comenta que está en negociaciones para realizar una miniserie en la HBO basándose en esta monumental novela. El resultado puede ser apoteósico pero me cuesta creer que todo lo que se cuenta en la novela aparezca en la pantalla de cualquier ciudadano. Demasiado fuerte. Pero, ¿quién sabe? Tal vez soy un ingenuo y vivimos en sociedad tan hipócrita y cínica que todo esto está más que asimilado.

martes, 1 de febrero de 2011

Mike Ness. Cheating At Solitaire



Hace años cuando trabajaba en Gong Records un cliente me preguntó por Cheating at solitaire de Mike Ness. Le dije que ese disco era lo mejor que había compuesto y grabado Mike Ness en su vida, incluyendo toda su apoteósica obra con Social Distortion. Fue una declaración sincera y enérgica. Vamos que solo me falto ponérselo en la mano, besar el disco y decirle hijo mío tienes suerte de poder gozar de este álbum. Pero delirios aparte sigo pensando lo mismo. Y cualquiera que haya leído algo por aquí sabrá que Social Distortion no es que me gusten sino que son una de las bandas de mi vida. Pero este disco ya es la hostia en palabras y música. El chico en cuestión volvió dos semanas después y me confirmó que le encantaba. No se mojó en si era mejor que su obra con Social Distortion y ni falta que hace. A gozar de ambas.

Es la primera vez que escribo dos veces sobre un disco. El honor o la desgracia es para Cheating at solitaire. Un álbum sobre el que tengo absoluta devoción. Como dice un amigo cuando le obsesiona algún disco, vivo en ese disco colega. Ambos siempre hemos sido muy entusiastas en nuestras opiniones y defendemos este con uñas y dientes. Yo lo llevo siempre en el MP4. No pasa mucho tiempo sin que lo escuche y estoy seguro de que mi amigo parecido. De hecho cuando vimos juntos a Royal Crown Revue la primera pregunta que le hizo mi colega a Mando Dorame fue por su participación en esta joya. Si, lo reconozco, estamos como una puta cabra. El incluso peor que yo. Como diría The Man: Get a life!!!!!!!

En alguna entrevista leí a Mike Ness que algunas de las canciones de Cheating at solitaire no hubiesen encajado demasiado en Social Distortion porque aunque la banda californiana ha metido la pezuña en la música de raíces en mayor o menor medida aquí todas se dirigían mas en esa dirección. A estas alturas creo que eso carece de importancia y sinceramente si este álbum en su día hubiese salido con el nombre de Social Distortion para mí no hubiese supuesto ningún trauma. Supongo que a sus seguidores de los inicios y a los que están en el respetable gueto punk rock este disco tal vez les chirríe. A mí me sabe a gloria. Un triunfo doble. Aunar las raíces y la actitud punk. 11 canciones propias entre las que es imposible elegir y 4 versiones muy bien elegidas y ejecutadas.

Las colaboraciones se dejan notar, especialmente el saxo tenor de Mando Dorame. Se presenta marcando diferencias en Misery Loves Company. Hacia la mitad del tema, Dorame te rocía con el saxo y te lleva hasta el final. En la siguiente canción Crime Don´t Pay tras la batería introductoria vuelve a aparecer con fuerza el saxo. El solo de Dorame en este tema suena de traca. Guitarras y saxo en perfecta armonía. Al igual que en Man´s friend donde el comienzo también lo marca un subrayado de Mando y también para variar hay otro solo que te atrapa. Una presencia de diez para el colega de la Royal Crown Revue. Mejor imposible.

Siguiendo con los chicos de la Royal Crown Revuel de Veiko Leppisto se encarga del bajo en todo el disco. Otro instrumentista dotado, con ese feeling necesario para un disco de estas características. Daniel Glass está en la batería en dos de las versiones del disco: You Win Again y Long Black Veil. En ambas deja su impronta. Inconfundible con las baquetas. Sutileza y clase al servicio del capo Ness que desde luego sabe elegir. Brian Setzer rasca con entusiasmo una de sus Gretsch en Crime Don´t PaySpringsteen guitarrea y rabia en Misery Loves Company rejuveneciendo quince años. Además la estrofa que canta le viene al pelo: I used to think that I was a king, Fancy cars, fancy clothes and diamond rings, Yeah but happiness is a funny thing And misery just loves company. En directo Springsteen ha invitado a tocar a Ness en más de un concierto y también a la inversa. Estupendos compañeros de viaje.

Pero por encima de las colaboraciones, todas acertadísimas, de versiones bien elegidas y de músicos de estudio competentes hay que destacar el talento del señor Ness para componer 11 soberbios temas, ricos musicalmente y con unas letras de lo mejorcito del panorama rockero. Desconozco que número de copias despacharía este artefacto y si es poco, mucho o nada conocido entre la amplia parroquia que sigue a Social Distortion pero desde luego yo lo llevo conmigo siempre. Cheating at solitaire, un tributo de Mike Ness a la música de raíces norteamericana, a la serie B y al cine negro. Un disco a reivindicar hasta el fin de los días. Y cuento las horas para hacerme con el último de Social Distortion, Hard Times and Nursery Rhymes.

viernes, 28 de enero de 2011

Steve Buscemi Rules!!!!!!


Algunos actores parece que no están llamados a ejercer de protagonistas. Suelen tener un rostro poco agradecido, raro, difícil de clasificar. Y esa suele ser la principal pega al mismo tiempo que se convierte en su mejor arma. Un arma infalible. Porque cuando aparecen en pantalla no puedes evitar dirigir tu mirada hacia ellos. Porque roban el plano a lo protas. Porque tienen algo especial, algo que les hace imbatibles. Me estoy refiriendo a tipos como Walter Mathhau, Christopher Walken, Chris Cooper, John Turturro o el protagonista de esta entrada Steve Buscemi. Parece que ahora al bueno de Steve le ha llegado el momento de encarnar al protagonista en este caso de una serie que cuento los días para que aterrice en mi reproductor dvd Boardwalk Empire. Pero mientras uno de mis camellos me la proporciona me apetece escribir sobre el bueno de Buscemi.

Mi fijación por este tipo se inició en Ghost World. En ella Buscemi encarnaba a Seymour, un cuarentón solitario que acude citas a ciegas y que llena los huecos que su destartalada vida le deja con viejos vinilos de blues y objetos antiguos. Todo un freaky, vamos. Pero con un encanto especial. Steve lo borda algo que me imagino intuía el que hizo el casting. Anteriormente ya había llamado mi atención con su personaje en Reservoir Dogs y en Fargo de los Cohen pero fue Ghost World la que le elevó definitivamente. Y es que el personaje que interpreta, si, es un freaky, si, es un lobo solitario, un tipo fuera de este mundo, pero tan entrañable que es imposible no cogerle cariño. La película es de 2001 y ese mismo año todos sabemos lo que ocurrió el once de septiembre. Buscemi, natural de Nueva York, que había sido bombero en Little Italy antes que actor acudió a echar una mano como tantos de sus vecinos y se implicó posteriormente para ayudar a las familias que habían padecido la tragedia. Lo hizo a su forma sin conceder entrevistas ni darse publicidad. Se supo después. Un tío con clase.

Ahora parece que le llega el reconocimiento tras haber ganado el Globo de oro al mejor actor de serie dramática por Boardwalk Empire. Y me alegro porque el tipo se lo ha currado de lo lindo. Sus apariciones en las series Los Soprano y 30 Rock fueron antológicas y su filmografía habla por sí sola. Ha participado en unas cuantas películas con los hermanos Coen compatibilizándolo con incursiones en grandes producciones que le permiten seguir trabando en otras más independientes y de su gusto, siempre poniendo su peculiar careto y sobre todo su profesionalidad en las manos de director. Además ha dirigido películas y cortometrajes y algunos memorables episodios en series como Los Soprano o Enfermera Jackie. También ha participado en documentales sobre el once de septiembre, Joe Strummer o John Cazale. Un sujeto con interesantes inquietudes. Y que ahora obtiene un reconocimiento mayor pero que afortunadamente siempre ha contado con el aprecio de sus compañeros de profesión y con seguidores por todo el planeta. Incluso con un excelente blog en castellano, Steve Buscemi Blog. Como gritaba el personaje de Robbin Williams al de Jeff Bridges en El rey pescador: Yo quiero a este tío!!!!!!!!!!

miércoles, 26 de enero de 2011

Bryan Adams. Kids Wanna Rock


Hoy es el cumpleaños de un amigo de los días de la escuela. No es fácil mantener la amistad con alguien durante tanto tiempo pero a veces sucede. Aunque escuchemos muchas bandas y cantantes a mi colega siempre le relacionaré con Bryan Adams. Con aquel tipo que rockeaba de verdad. Lo juro. Yo lo vi. Asi que a su salud, para que lo celebre por todo lo alto y siga rockeando, este tema nos viene al pelo. Zorionak y KIDS WANNA ROCK!!!!!!!!
Turned on the radio
Sounded like a disco
Musta turned the dial for a couple of miles
But I couldn't find no rock n' roll
This computerized @#!@ ain't gettin' me off
Everywhere I go - the kids wanna rock
London to LA


Talk about the New Wave
For a couple of bucks ya get a weird haircut
And waste your life away
Around the world or around the block
Everywhere I go - the kids wanna rock

Get me my DJ
I got somethin' he's gotta play
Wanna hear it I can't wait
So turn it up - turn it up...
Kick down the barricades
Listen what the kids say
From time to time people change their minds
But the music is here to stay
I've seen it all from the bottom to the top
Everywhere I go - the kids wanna rock
Around the world or around the block
Everywhere I go - the kids wanna rock
Everywhere I go - the kids wanna rock

jueves, 20 de enero de 2011

Cracker. Sunrise In The Land Of Milk And Honey

Las últimas veces que Cracker se han pasado por estos lares me los he perdido. Y me ha jodido un rato porque son una banda a la que tengo mucha estima con unos cuantos discos imprescindibles. Mi favorito sin duda es Gentleman's Blues pero tanto el controvertido Forever como Golden Age tienen momentos muy buenos. Y a ellos se suma su ultimo disco de estudio. Data de 2009 y se titula Sunrise In The Land Of Milk And Honey. Como tantas otras obras dormía junto a otros archivos en el PC. Tras escucharlo unas cuantas veces cuando me lo paso mi camello lo abandoné y lo rescato de nuevo en mi flamente Mp4. Los tiempos están cambiando.

Frente al experimental, irregular y poco inspirado Greenland (2006) Sunrise In The Land Of Milk And Honey suena a gloria. Consta de 11 canciones que nos muestran a una banda que todavía tiene mucho que decir. Directos y espontáneos. Encuentro unas cuantas canciones que se te quedan fácil y perduran. Píldoras vitamínicas y muy bien ejecutadas por estos tipos. Como siempre me encanta el trabajo de Johnny Hickman a las guitarras. Uno de esos hachas que supongo jamás saldrá en la portada de ninguna revista para guitarristas pero que sabe lo que se hace. El otro líder de la banda, el cantante David Lowery interpreta con su habitual brío, con ese tono macarra, ue parece que te está echando la bronca. Siempre parece estar de mala hostia. O eso me parece a mi. Y me encanta.

Los dos primeros temas Yalla Yalla Let´s go y Show me how this thing work tienen cierto toque punk con unos coros quedones y simpáticos. Una muy buena forma de abrir el disco. Con agresividad. El tercero, Turn out, Tune in, Drop out with me comienza con piano, suave, se va entonando y es el primer gran tema del disco. Joder! Yo creo que esta canción lo tiene todo para ser un éxito. Pero eso hoy en día como está la industria discográfica es una quimera. Tal vez We All Shine a Light y Hand Me My Inhaler son los que menos me convencen. Pero recuperan el nivel y de qué forma con Friends. Los Stones tienen Far Away Eyes y Cracker Friends. Cojonudo. Motivo de celebración. ademas colabora Patterson Hood de Drive By Truckers.

I Could Be Wrong, I Could Be Right y Time Machine dan paso a una trilogía final perfecta que me deja un regusto inmejorable. Encabezadas por la enérgica Hey Bret (You Know What Time It Is) con esa armónica de inicio, pasando por la delicia acústica Darling One hasta llegar a la que da título una brillante Sunrise In The Land Of Milk And Honey. Lo han vuelto a conseguir. Desde el ya lejano Gentleman's Blues lo mejor que han grabado Cracker.

martes, 18 de enero de 2011

Dennis Lehane. Mystic River


Me ha dado por volver a leer ficción. Excepto alguna novela de Paul Auster en los últimos años me he centrado en devorar libros sobre cine y música. Jugosas biografías, ensayos, todo tipo de material para saciar mi voraz apetito de carroñas varias. Pero llevo ya unas cuantas semanas en las que he recuperado mi gusto por la lectura de novelas. Durante muchos años las leía habitualmente. Sobre todo en mi época universitaria. Ir a la biblioteca para mí se convertía en un peligro. Por varias razones. A veces me encontraba con algún amigo y hacíamos los descansos juntos. Un pitillo seguía a otro y la charla se prolongaba más allá de los quince minutos que habíamos establecido. Y después no fallaba mi husmeo por la sección de novelas. Siempre me gustó y lo sigue haciendo ir a la biblioteca y fiarme de mi instinto. Leer una contraportada con una breve sinopsis me ha resultado un buen método para descubrir unas cuantas joyas y también algún que otro bodriete.

El último libro que he leído ha sido Mystic River. Rara vez suelo leer una novela si ya he visto la película y menos si ésta es tan buena como Mystic River. Pero buceando por diversos blogs de literatura ( en breve pondré los links) he leído muy buenos comentarios sobre Dennis Lehane, autor de Mystic River, Shutter Island, Gone Baby Gone (las tres llevadas al cine) y de otra a la que le tengo muchas ganes de echar al guante, Cualquier otro día, elegida como la mejor novela de 2010 por el Gremio de Libreros de Madrid y cuyo argumento me atrae mucho. No se cuándo me podré hacer con ella pero mis ganas han aumentado tras disfrutar mucho con la lectura de Mystic River.

En la Biblioteca de mi pueblo la tienen colocada en la sección de novela negra que siempre es la primera que miro. Es mi género favorito. Y esta novela encaja a la perfección en él. Dura, áspera, sin concesiones, tiene el poderío de los grandes autores. Esos que son capaces de que te metas en la historia, de que quieras seguir leyendo. Más allá del interés por conocer el desenlace de una trama de asesinato, por otro lado lado tremenda, Lehane es muy hábil creando personajes. Te resultan creíbles y tienen una evolución lógica porque son tan contradictorios como cualquiera de nosotros. Porque se ven abocados a una vida que en muchas ocasiones les patea el culo y no tienen más remedio que salir como pueden del embolado en cuestión.

Mistyc River es una fascinante novela sobre la amistad, el amor y la infancia. Allí donde se forja la personalidad y donde está el germen para que luego se produzca el cortocircuito. Los tres protagonistas del libro son por diferentes motivos personas desoladas que buscan vivir aparcando lo desagradable que les rodea. Lehane suele incidir en los primeros años de vida de sus personajes para de alguna manear explicar cómo se desenvuelven posteriormente en su vida adulta. Pero lejos de turras psicológicas y análisis freudianos de medio pelo. Además sabe cómo construir una trama entretenida y atmosferas concretas con credibilidad. Por momentos leyendo Mystic River me ha venido a la mente uno de mis libros favoritos de toda la historia, A sangre fría de Truman Capote, asociación que me imagino le gustaría a Lehane si leyese esto. Afortunadamente no lo hará y empleará su tiempo en algo mucho más valioso: seguir escribiendo espléndidas novelas como Mystic River.

jueves, 13 de enero de 2011

Atrapado por su pasado

Desde que tengo uso de razón siempre me han gustado las películas de gansters. No sé de dónde viene esa fascinación por tales sujetos indeseables, siempre al margen de la ley, prestos a apretar el gatillo en cuanto alguien se sale de su peculiar código. Pero lo cierto es que desde los más sofisticados e impenetrables de El Padrino, pasando por los bocazas callejeros de Uno de los nuestros o Los Soprano, los extraños y místicos de Muerte entre las flores, siguiendo con los tirados de Donnie Brasco e incluyendo a los portorriqueños de Atrapado por su pasado. De esta última me apetece escribir hoy porque la he vuelto a ver sin que haya perdido nada de su encanto.

El embrujo sigue desde el día que la vi con Susana en una sesión a la una de madrugada en el Coliseo Java de Portugalete. Ver una película de este calibre a esas horas en la pantalla de un cine tiene un componente especial. Mi recuerdo es buenísimo y a día de hoy la tengo en la lista de mis favoritas de todos los tiempos y desde luego para mí el mejor film de Brian De Palma. A este director a menudo se le ha etiquetado como el más irregular y poco personal de los de la generación de los 70 (Coppola, Scorsese, Lucas o Spielberg) pero en su haber cuenta con aciertos tan rotundos como Atrapado por su pasado, El precio del poder o Los intocables de Elliot Ness.

Atrapado por su pasado me parece su mejor película por varios motivos. El principal es que en este film De Palma es capaz de sumar a su innegable manejo de las escenas de acción un brillante tratamiento de los personajes y un inusual acierto para las secuencias más intimas. A lo que hay que añadir que nos encontramos ante una de las cinco mejores interpretaciones de Al Pacino en su carrera (y eso es tela), a un Sean Penn tremendo y al despunte de dos actores que han dado mucho juego con los años John Leguizamo y Luis Guzman. Sin olvidar a la bella Pennelope Ann Miller perfecta también en su papel de Gail la novia de Carlito Brigante (Al Pacino).

El film posee la impronta del cine negro y varios de sus ingredientes más habituales. El más atractivo para mi es en el que se sustenta el film cuyo título en castellano nos lo explica perfectamente porque en efecto, Carlito Brigante (Al Pacino) es un tipo atrapado por su pasado que pesa como una losa y del que sabemos desde el principio que no se va a poder librar. Lo mismo que le ocurría a Jeff Baley (Robert Mitchum) en Retorno al Pasado y a tantos otros antihéroes del cine negro. El pasado del que no se puede escapar que te persigue hasta el final, mejor dicho que te lleva al final, a un sitio desde el que no puedes volver. La forma en la que De Palma nos presenta la película no es novedosa pero en su día generó polémica ya que en la primera secuencia del film vemos a Carlito recibir un disparo a bocajarro y a continuación ser trasladado en una camilla hacia las urgencias de un hospital. Está claro que la va a palmar. Pero entonces empieza a recordar y mediante un flashback se nos va a mostrar cómo llegó hasta allí.

Esta situación no es nueva en el cine. Nos acordamos de El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder. Y funcionó. Aquí también. No es fácil sostener una película cuando el espectador conoce el final. Hay que tener muy claro qué se quiere contar y cómo hacerlo. Y desde luego De Palma lo tiene. Y nos regala un film lleno de secuencias memorables y que no decae en ningún momento. Las escenas de acción como esa en la que Carlito acompaña a hacer un recado a su primo y se ve en una emboscada en un oscuro bar, esa otra en la que Carlito tiene que echar de su discoteca al nuevo y chuleta gánster Benny Blanco y por supuesto la espectacular secuencia final, de un ritmo trepidante rodada en la Estacion Central de Nueva York. Tremenda. Un hombre que persigue su sueño que lo toca con la palma de la mano. Pero nunca coger un tren se complicó tanto.

Como contrapunto tenemos unas cuantas escenas intimas tan bien resueltas como las anteriores. Mi favorita es aquella en la que Carlito sigue a Gail a la academia de baile. Esta lloviendo y ve que el personaje de Pennolope Ann Miller entra en un edificio de grandes ventanales. Carlito opta por entrar en el de enfrente y situarse en la azoeta cubriéndose la cabeza con la tapa de un cubo de basura mientras observa con admiración a Gail. Podemos ver que el tío está colado por esa mujer y que su determinación de dejarlo todo merece más la pena si cabe. Muy bien contado e interpretado.

Al Pacino da con todas las claves para hacer creíble a su personaje. Un hombre forjado en las calles, de carácter y con una verborrea importante. Un traje para Pacino que se desenvuelve con soltura en todas las escenas. La evolución de su personaje nos resulta verosímil y es imposible no encariñarse con él y desear con todas nuestras fuerzas que se cumpla su sueño. También destacable el papel de Sean Penn (David Kenfield) el abogado de Carlito. Un autentico hijo de puta al que vemos venir desde el principio. Un hombre que ha trepado defendiendo a gansters y que poco a poco se ha convertido en uno de ellos. Encocado hasta las entrañas perdiendo por completo la perspectiva Sean Penn crea un personaje desagradable y asqueroso. El muy cabrón lo borda.