viernes, 13 de enero de 2012

Cántala otra vez Sam

Si habitualmente hay que alimentar con soul a la mente y el cuerpo los viernes a la noche es inconcebible que suene otra cosa. Keith Richards dijo una vez que para qué cojones iba a escuchar a los Rolling Stones si tenía a su lado los discos de Sam Cooke. Rod Stewart afirmó que estuvo dos años de su vida (yo creo que fueron más) escuchando sólo, una y otra vez a Sam Cooke, Solomon Burke (no podía faltar) siempre reconocía que Sam fue el mejor y su mayor inspiración. Lo mismo que Otis Redding que tras el asesinato de Cooke editó Otis signs Souls un homenaje en el que incluía tres versiones de Sam Cooke. El chico lo tenía todo e iba camino de convertirse en algo mucho más grande de lo que ya era. Tenía la visión, el talento y esa voz que no te cansas de escuchar jamás. Cántala otra vez, Sam.


miércoles, 11 de enero de 2012

Welcome to Frikilandia: En las primeras filas de los conciertos


Muchas veces cuando vamos a los conciertos solemos comentar que casi siempre estamos los mismos. Aunque últimamente no puedo ir a tantos como quisiera me imagino que las cosas seguirán parecido. Entre nosotros tenemos nuestro código particular. Siempre comentamos: Has visto al alto de gafas? Si es así todo irá bien, avanzará en armonía. El alto de gafas (que ya sabemos su nombre, Mikel) es un asiduo a los bolos que hay por Euskadi y aledaños. Un tipo muy majo, entrañable, siempre atento, en todas las ocasiones en que he hablado con él. Da gusto encontrarse gente así. No se da aires y lo que percibes es que comparte su entusiasmo contigo. Recuerdo verle en un 99% de los conciertos a los que he asistido. El primero puede ser los Backyard Babies allá por el 98 en la Jam de Bergara.

Es habitual reconocer a unas cuantas caras por una sencilla cuestión. Siempre solíamos copar las primeras filas de los conciertos. Y después de tantos conciertos además de disfrutar de la música he vivido anécdotas divertidas y de todo tipo. También te encuentras gente que se pone muy pesada y a la que parece que lo que sucede en el escenario es lo que menos le importa pero son los menos y me quedo con lo positivo y divertido.  Y es que hay mucho friki por ahí suelto. El menda el primero. He seleccionado un top five para coronar este bonito titulo Welcome to frikilandia: En las primeras filas de los conciertos.

5 Fun Lovin Criminals. No podían faltar este trío mucho grande style. Siempre que les he visto me lo he pasado pipa. La primera en la Sala Elefante Blanco de Vitoria, creo que en marzo del 99 un domingo que se convirtió en una fiesta. Presentaban 100% Colombian y eso son palabras mayores. Mi primer contacto no pudo ser más gratificante. Ante el inusitado entusiasmo de un asistente que cada vez que Huey presentaba una canción gritaba como si le fuese la vida en ello Huey dijo señalándole: It´s ok this is my cousin…. No se si fue en este mismo concierto o dos años después cuando les ví en la Jam de Bergara. Esta vez entre el público había un sujeto dando la caca y Huey le comentó a Fast, algo así como qué hacemos con este tipo le pegó un par de tiros, descojonándose de risa.

4 Black Crowes en el Festimad del 99. Estar en las primeras filas estaba caro y al lado de la valla ni te cuento. Yo soy un tipo enclenque pero mi amigo Rober es el puto Robocop. Así las cosas son más fáciles. A su rebufo conseguí ponerme en la primera fila. A su lado. Una tipa nos incordiaba todo el rato y en un momento me dice, por favor déjame tu sitio. La respuesta de mi colega Rober a la altura de lo que me esperaba: Ni en el mejor de tus sueños.

3 L7 en la Jam de Bergara. El año no sé. Tal vez el 2000. Uno de los conciertos en los que mejor sonido he escuchado. Nada de volverse loco con el volumen atroz, habitual en muchos conciertos. Aquí se escuchaba bien desde cualquier sitio. Finaliza una canción. Y un tipo del publico grita en alto: ¡Donita, te como el buyuyu! Rober, Juancar y el menda no podíamos contener las lágrimas. Desde el escenario recibió un middlefinger.

2 Metallica en el Festimad del 99. Los de San Francisco tocaban muy tarde. No sé qué hora sería. Pero Rober y yo estábamos para el arrastre. Aún así estábamos pegados a la valla. La fortaleza de mi colega es descomunal. Y también éramos mucho más jóvenes y resistentes. Pero por muy joven que fuéramos lo cierto es que estábamos hechos polvo. En un momento dado estábamos doblándonos, cogiéndonos las rodillas del dolor, después de estar todo el día de conciertos y además con una temperatura exagerada. Cualquiera que haya asistido a aquella edición se acordará que se superaron los 40º grados y que hubo lipotimias a tutiplén. Incluso en los conciertos regaban con mangueras a las primeras filas. Bien, pues no sé qué hora sería pero mientras dos veinteañeros agonizaban en la primera fila de un concierto de Metallica, se acercó un cuarentón y nos dio una pequeña palmada en la espalda. Nos giramos y vimos a un tipo bajito salido del túnel del tiempo. Calvo por arriba pero luciendo orgulloso su melena heavy. Nos miro y grito con un ininterrumpido grito gutural de un poderío descomunal: METAAAAALLICAAAAAAAAAAA!!!!! Eso hay que vivirlo.

1 Bruce Springsteen en Bilbao. Si el nivel de frikis en cualquier concierto es considerable, viendo al Boss las posibilidades se multiplican por mil. Y más en las primeras filas. Ese anillo al cual se accede tras una cola de horas. Pero si ya dentro del recinto, asegurada tu posición entre “los elegidos” alguien se te acerca, te da la mano, se presenta y de dice: Soy Tal Pascual, experto en Bruce Springsteen mientras te da una tarjeta en la que figura ese lema lo único que acude a mi mente en ese instante es un monumental: HELLO, HELLO FROM VENUS!!!!!

lunes, 9 de enero de 2012

Van Halen II


Cuando Van Halen entraron al estudio a grabar su álbum de debut ya eran una de las bandas mas populares en el área de Pasadena. Capaces de llenar locales con aforos superiores a tres mil personas y eso sin tener nada publicado. Además dominaban un repertorio con cientos (y no exagero) de versiones. Conectaban con el publico a las mil maravillas y solo faltaba trasladar aquello a un estudio de grabación. Encontraron en Ted Templeman al hombre adecuado y el primer disco de Van Halen arrasó con todo. Les sitúo como la banda más exitosa de Estados Unidos. Apenas diez meses después de su publicación ya estaban otra vez en el estudio prestos a grabar ese peligroso segundo lp sobre todo si el primero ha gozado de un éxito tan aplastante. Y el resultado volvió a ser espectacular. Mi disco favorito de la banda. Buenas vibraciones. Fiesta. Alegría de vivir y pasárselo pipa. En eso pocas bandas como Van Halen.

Como he mencionado Van Halen dominaban un amplio repertorio de versiones y siempre incluían alguna en sus discos. En este concretamente está la deliciosa You´re no good original de L.Ronstadt. Llevada  a su terreno con la gracia habitual. Y es que los hermanos Van Halen, Roth y el ahora apartado del pastel Michael Anthony eran certeros como pocos a la hora de apropiarse de material ajeno. Le insuflaban vitaminas y te lo servían para que te regocijases en él. Si a eso le añadimos que las composiciones propias brillaban a gran altura tenemos como resultado un álbum clásico de esos que da igual las veces que lo hayas escuchado. Además una característica que me gusta de los seis primeros discos de esta banda es que eran directos, al grano, sin relleno. Apenas 30 minutos, pero qué treinta minutos!!! Mejor que todo esté a la altura que incluir temas sin chicha.



Grabado en sólo seis días en el Sunset Sound Recorders como siempre que trabajó con el grupo Templeman supo capturar la energía de la banda y lo demás vino rodado. Entre sus temas propios imposible no descojonarse y sentir un subidón cada vez que se escucha Somebody Get Me a Doctor y Bottoms up. El título del primero nace de David Lee Roth haciendo uno de sus saltos. En la caída se pega un buen hostión y de ahí la susodicha frase. Por si no se ha mencionado suficiente una vez más hay que resaltar los coros de Michael Anthony uno de esos tipos a la sombra pero vital tanto con su voz como con su instrumento. Siento especial predilección por los dos temas que cierran el álbum, Women in love y Beautiful girls, ambas muy melódicas, irresistibles, de esos temas con riffs que se marcan a fuego que te hacen empuñar esa guitarra imaginaria que siempre llevamos con nosotros.

Las mañanas empiezan mucho mejor así:


miércoles, 4 de enero de 2012

Larry Bird. A basketball legend


A finales de los setenta NBA tuvo la suerte de encontrarse a dos jugadores legendarios sobre los que reflotar la competición. La rivalidad Magic Johnson y Larry Bird que tuvo su primer capítulo en la final de la NCAA alcanzó su máximo esplendor en los primeros años de profesionales de ambos. Solo jugaron tres finales con balance favorable 2-1 para Magic pero el impulsó que le dio al campeonato fue monumental. Muchos jóvenes de todo el mundo nos enamoramos de este deporte entre otras cosas por la forma de jugar de aquellos tipos.

La dicotomía Magic-Bird, sobre los que por cierto hoy en día se estrena incluso un musical en Broadway, se acentuó más si cabe porque uno jugaba en Los Angeles Lakers y el otro en los Boston Celtics. Ya se sabe glamour frente a ética de trabajo, espectacularidad frente a sobriedad. Eso mismo se aplicó al juego de ambos y aunque tiene parte de verdad recomiendo a todo el mundo ver este documental sobre Bird o cualquier partido de la época dorada de este para cerciorarse de que Bird podía ser tan espectacular o mas que Magic y Jordan y por supuesto igual de efectivo.



El caso de Larry Bird es curioso. Así a priori el tipo no tenía un físico espectacular como el de muchos jugadores negros. Podríamos afirmar sin riesgo a equivocarnos que Bird estaba muy lejos de los cánones que imperaban en la NBA. Poco atlético, apenas saltaba e incluso su certero tiro era poco académico. En aquellas prendas tan ajustadas de los ochenta le asomaba algún michelín y perfectamente te lo podías imaginar trincándose un sexteto cervezil en un pis pas cual Homer Simpson de la vida. Sin embargo pocos dudan hoy en día de que nos encontramos ante uno de los jugadores más completos que jamás han pisado una cancha de baloncesto.

Bird era un excelente reboteador sobre todo defensivo (en su canasta no le cogía el sitio ni Dios), un certero tirador desde todas las posiciones ( más del 88% en tiros libres en su carrera y casi todas las temporadas por encima del 40% en triples, a lo que hay que añadir que en los momentos calientes era letal) y un excelso pasador. Y aquí me detengo porque tal vez esta es la faceta que menos se nombra en este jugador. Bird dominaba a la perfección el pase sobre todo tras rebote defensivo y en estático, faceta esta en la que no tenía nada que envidiar a nadie. McHale y Parish fueron los afortunados receptores de pases de espaldas cortesía de Bird que siempre tuvo una visión increíble en ese aspecto del juego. 

Aquí las virgerías del amigo Bird al ritmo de la Creedence Clearwater Revival:




lunes, 26 de diciembre de 2011

Sam Cooke y Otis Redding: Sweet Soul Music


He pasado el fin de semana sumergido en la Sweet Soul Music. El soul es lo más grande. No es un calentón. Lo vivo así desde hace mucho y estoy en una de esas fases en las que estoy obsesionado con algo. Capitanea esta etapa mi obsesión/devoción por Solomon Burke pero tienen cabida todos: Aretha Franklin, Anne Peebles, Al Green, Marvin Gaye y por supuesto Sam Cooke y Otis Redding. Y mucho más que me falta. No tengo suficiente. Busco más y más. A veces cuando me sumergo tanto en un estilo, escuchando muy poco del resto de música ( un poco de Sinatra por aquí, unos toques matutinos de Fun Lovin por alla, los Dirty Guv Nahs…) temo que va a suceder cuando vuelva a poner a AC/DC o Anthrax. He probado y me siguen gustando, ja,ja.

Desde siempre uno de los debates más arraigados en la música soul es la comparación entre Sam Cooke y Otis Redding. La cuestión se puede solventar rápidamente. Al menos así lo hago en mi caso. Y recurro a la manida frase: ¿a quién quieres más a papa o a mama? Pues eso. Al final se torna absurdo tener que escoger pudiendo elegir a los dos y darle a cada uno su momento. Hace poco leí en el blog Necesito un rock and roll un divertido texto sobre esta cuestión y como últimamente el 80% de lo que escucho es a los grandes astros de esta música escribo estas líneas al respecto.

Afortunadamente tengo un amigo que me proporciona buen material y consejos al respecto. Y suelo coincidir mucho con él. La pasada semana me grabó el  tremendo recopilatorio Portrait of a Legend de Sam Cooke. Ni se las veces que lo he escuchado desde el pasado miércoles. Lo he compaginado con otro recopilatorio de Otis Redding. El de Cooke consta de 31 canciones por 30 del de Redding. Y he saboreado ambos con placer. Me es imposible elegir. Sobre Cooke siempre he leído que fue un pionero tanto en la composición, como a la hora de crear su propio sello y pelear por los derechos de sus canciones. Abrió el camino a todos los demás. Fue un pionero. Todo cierto como también que el hombre cantaba como los ángeles. Técnicamente perfecto a la par que transmitiendo. Redding siguió su estela. También compuso. También peleo por lo suyo. Cantaba tan bien como Cooke. Dos colosos.

Ahora tengo ganas de escuchar el directo de Cooke, Live at the Harlem Square Club que estuvo en la nevera mucho tiempo ya que rompía la imagen de baladista y tierno que al parecer tenía Cooke. Vaya por delante que no tengo nada en contra de los arreglos y la música que envolvía las canciones de este hombre. Pero reconozco que, a si a primeras, me ha costado más asimilar ese estilo que el más crudo y directo de Redding en Stax. Hoy en día, insisto, adoro a ambos por igual. Son como el aire que respiramos. De hecho ahora mismo suena Cupid de Cooke y no tengo ningún problema con canciones como esa o What a wonderful world o You send me. Son una gozada. Estoy rendido ante otras que no conocía como Bring it to home to me, joder ¡qué canción! O Meet me at Mary´s Place otra que es nueva para mi. Y qué decir de Havin a party y Twistin´ the night away. Imposible transmitir mejores vibraciones. No hay desperdicio. 31 temazos.
 
Paso a Redding. Ya escribí en su día sobre el mencionado recopilatorio. Redding al igual que Cooke era un notable compositor. Se fijo mucho en Cooke e incluso grabó muchos de los temas de este. Por ejemplo el célebre A change is gonna come. En esta canción sí que reconozco que me gusta más la versión de Redding que la de Cooke con más arreglos. Pero si prescindes de el envoltorio sonoro en ambos casos sus voces suenan increíbles prolongándose hasta el infinito. Como en el caso de Cooke los 30 temas de Redding son imprescindibles. Por mucho que los hayas escuchado. Suenen cuando suenen. Cualquier momento me parece bueno. Y eso no me sucede con toda la música. Shake es un empate técnico. Valoración que se extiende a la música de estos dos hombres. Sweet Soul Music: Sam Cooke y Otis Redding. Redding y Cooke. De aqui a la eternidad.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Magic Johnson. Always Showtime

El 25 de diciembre se inicia la temporada 2011-12 de la NBA. La segunda en la historia lastrada por el ya célebre lockout. Mientras aguardo a que comience la mejor liga del mundo de baloncesto me entretengo con otra joya que editó el pasado noviembre la revista oficial de dicha competición. Magic Johnson Always showtime es el documental de apropiado título que acompañaba a la revista con los artículos de los habituales y siempre recomendables Jorge Sierra o Antoni Daimiel


Aunque reconozco que a mediados de los ochenta cuando me empezó a conquistar este deporte yo era sin atisbo de duda de los Boston Celtics cualquiera al que le guste el basket disfruta viendo en acción a Los Angeles Lakers de la época dorada y más concretamente a su líder en la cancha: Magic Johnson. Es una gozada volver a deleitarse con las exhibiciones que este tipo daba sobre el parket. Un tío que rompió por completa los cánones en el puesto de base. Y qué fue más allá siendo uno de los jugadores más completos de la historia. Alguien que sin duda hizo mejor a sus compañeros cualidad que comparte con otros dos grandes: Michael Jordan y Larry Bird.




El documental está narrado por Danny Glover con el habitual y grandilocuente tono tan característico de los americanos cosa que lejos de importarme le da un toque más entrañable. Nunca había visto imágenes del joven Magic en su época universitaria que es lo que más me ha impresionado del documental porque en esa época Johnson era un jugador más explosivo físicamente lo cual me ha impactado. Posteriormente Johnson dominó todas las facetas del juego y evidentemente en la que más destacaba era en el pase sobre todo en contraataque donde era además de infalible, espectacular e imaginativo a más no poder. Pero no conviene olvidar que era un muy reboteador capaz de sacar partido a sus 2,06 da altura.