jueves, 19 de mayo de 2016

The Black Crowes Live at the Azkena Festival 2009

He tenido la fortuna de ver a The Black Crowes cuatro veces en mi vida. La primera fue en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona presentando Three Snakes and One Charm. Un bolo que lo recuerdo raro con Marc Ford pasado de vueltas, fumando chuflos como un cosaco, con Rich en la otra esquina mirándole con cara de malas pulgas y Chris bailando con sus pies descalzos por la consabida alfombra. Miro el setlist que se cascaron y no doy crédito. Es apabullante pero fue una velada extraña y no la recuerdo como mi mejor concierto de los Cuervos. Disfruté, pero si soy sincero me lo pasé mejor la segunda vez cuando tocaron en el Festimad. Era la época de By your side, Marc Ford ya no estaba en la banda, le sustituía Audley Freed pero el ambiente entre ellos parecía ser mejor y dieron un concierto festivo y brillante. Incluso parecía que querían reinar en los charts otra vez con música más directa.

Tuve que esperar diez años para la tercera vez y ahí me colmaron de dicha. Fue en el Festival Azkena de 2009. Hoy enredando he comprobado que el concierto está colgado entero en YouTube. Y me lo he vuelo a calzar. Nada es comparable a vivirlo en directo en buena compañía. Pero ahí queda este documento imperecedero de una banda en plena forma con el gran Luther Dickinson a la guitarra. Compruebo de nuevo que mi entusiasmo de aquel día tenía una base más que sólida. Delicioso concierto. Dos años después les volví a ver en el BBK Live, otro apabullante concierto con Rich y Luther compenetrados a las mil maravillas. Quién sabe si se reunirán de nuevo o el tema esté ya tan chungo que sea imposible. Pero que nos quiten lo bailao. 


sábado, 14 de mayo de 2016

Las letras en el rock otra vez

Hace unos años Bob Dylan estuvo entre los candidatos al premio Nobel de Literatura. Ese prestigioso galardon en principio reservado a los mejores escritores podía recaer en un músico de rock en principio ajeno a tales menesteres. Finalmente no ganó pero la noticia abrió un interesante debate. Hubo tanto furibundos detractores como apasionados defensores.Vayan por delante dos cuestiones. No soy un apasionado de las letras de Dylan. El judío de Minnessota tiene una prosa con la que no logró conectar. Soy un tipo más básico, más rudimentario y aunque tiene canciones muy interesantes y mucho material en el que escarbar mis preferencias van por otros derroteros. Al mismo tiempo confieso que las letras de las canciones es un aspecto en el que me fijo después de que la canción en sí me atrapa por la música. Lo fundamental es el ritmo, la primera sensación, la que me noquea es musical y luego indagó en las letras encontrando en ocasiones interesantes historias y en otras unas cuantas palabras que puede que rimen pero que no tienen ningún calado. 

La mayoría del material que escucho es anglosajón. Y sólo cuando he triturado los discos me suelo fijar en las letras. Hoy en día puedes encontrar casi todas en internet pero como en mi caso muchos discos me los compró originales cuando el libreto trae las letras les dedico su tiempo. He descubierto algunos músicos con los que si conecto aunque no tengan la fama de Dylan. Como siempre para gustos. Entre mis favoritos esta Mike Ness. Tanto en Social Distortion como especialmente en Cheating at Solitaire me gustan mucho sus letras. Material sencillo, sin retorcidas metáforas ni infulas literarias. En el polo opuesto Lou Reed y reconozco que también me encanta. Y no tienen nada que ver. Pero sucumbo una y otra vez a su álbum New York. El sr David Lowery se curra letras muy chulas para Cracker, casi siempre repletas de ironía y sarcasmo. El universo de Tom Waits llamó mi atención desde hace muchos años. No siempre es fácil seguirle pero tiene momentos antológicos. Chris Robinson también tuvo momentos estelares con los Cuervos especialmente en The Southern Harmony Musical CompanionAmorica. Curtis Mayfield también tiene unas cuantas perlas ineludibles. Tom Petty atesora un cancionero brillante repleto de pequeña literatura o muy grande, según se mire. Y qué decir de Mellencamp.  Y Steve Earle, siempre, mi outlaw favorito. Y podría seguir hasta el fin de los tiempos.











En castellano apenas escucho canciones. Mi pasado adolescente sumergido en muchas bandas del llamado Rock Radical Vasco no habla mucho en favor de mi background pero es lo que hay. No reniego. Ahora cuando escucho algo de ese material no puedo evitar esbozar una sonrisa de perplejidad. Aquello era muy básico, muy de la época y el tiempo les ha hecho estragos a la mayoría de los temas. Hoy en día tengo una absoluta devoción por las letras que se curra Hendrik Röver tanto en solitario como con Los Deltonos. Tiene decenas de canciones originales, con letras muy curradas que abordan diferentes temáticas de forma sencilla, buscando las palabras con mimo, colocandolas con destreza y sumo gusto con lo complicado que es encajar las palabras en castellano.




miércoles, 11 de mayo de 2016

The Soul Jacket. Black Cotton Limited

Hace un par de meses acudí con un buen amigo a ver a The Soul Jacket al bar Edaska en Barakaldo. Hacía siglos que no me pasaba por ese lugar y la última vez no fue para un concierto de rock, eso seguro. Tantos años después comprobé algo obvio: en Barakaldo hay tantos atrapados por metro cuadrado como en Sestao. Puede que incluso más. Pero voy a dejar la crónica del subsuelo para otro momento.

Disfruté del concierto pero no tanto como me hubiese gustado. El garito es canijo, con un techo muy bajo y no eran las mejores circunstancias para ver una banda que se merece mejor suerte. Pero los tiempos están crudos para la música. O al menos así lo vive mi parte ceniza en ciertos momentos aunque al final sobresale el lado positivo y pienso que hay que disfrutar de estos bolos aunque sean en lugares chuscos y por muy poca gente que se junte para ver a un combo que tiene un par de discos muy buenos, Wood Mama y Black Cotton Limited, material de mucho calado que merece ser escuchado y reivindicado. Conviene ver el vaso medio lleno.

Recuerdo que hace unos años Alex G ya me habló con entusiasmo de esta banda concretamente de su disco Wood Mama pero uno no puede abarcar todo y como siempre escribo cualquier momento es bueno para descubrir música tan buena como esta. No me hace falta ser el primero, ni el segundo, cuando llega bienvenida sea. Dos temas me han noqueado desde el principio con inusitada fuerza. People y Moonshine Whisky Rye. Es más reconozco que los primeros días en que el cd grabado por mi amigo Diego llegó a casa estaba todo el día poniendo ambos, ahí enganchado sin pasar a la tres. Hasta que una noche tuve el tiempo necesario para escucharlo del tirón y gozarlo entero, un par de veces seguidas, sin que me cansase ni se me hiciese pesado, todo lo contrario. Son quince temas, no sobra ni uno y hay muchos matices, por resumirlo de forma clara y concisa.


Seguro que a Toño López le han dicho mil veces que su voz tiene un inequívoco sabor soul. Y es cierto. Funciona a las mil maravillas tanto en los temas más cañeros como en los sutiles. Me encanta lo que me ha sucedido con este disco porque es algo que recuerdo haber sentido con otras grandes obras. Me explico, al primer fogonazo con People y Moonshine Whisky Rye le han seguido un embrujo total por otros temas que tal vez en las primeras escuchas pasan desapercibidos pero que te acaban seduciendo de forma implacable como las tres partes de Brothers, Flamingos, Smokin´House, Do It Right o esa Natalie que cierra el álbum de una forma inmejorable, pura elegancia. 

Además de la excelente voz de Toño que puede ser lo primero que llame la atención los guitarristas se lucen sin apabullar con innecesarias estridencias ni solos pajilleros. Ambos dan a las canciones lo que necesitan se complementan a la perfección y se dejan espacio. Una gozada escucharlo en los cascos. En algunos momentos suenas funkys total y eso me encanta, qué leches, me vuelve loco. Tambien son de vital importancia los instrumentos de viento y los teclados que enriquecen las canciones sin hacerlas empalagosas, en su justa medida como los mejores en la materia. La producción del álbum a cargo de Hendrik Röver es ajustada y precisa, sentido común y sapiencia al servicio de 15 temas sin desperdicio. Sabor soul, canciones como la copa de un pino y un futuro prometedor. Estoy alucinando con Black Cotton Limited y me la trae al pairo que sean de Galicia, fuera prejuicios, el disco es muy bueno y ya están preparando otro que este es de hace dos años. A seguirles la pista..





sábado, 7 de mayo de 2016

Va por Charlie Quintana

A Charlie le gustan estas vistas. A mi también.
Si de Izzy Stradlin habrá muchos aficionados que se pregunten donde esta esa cuestión no se plantea tan a menudo o tal vez nunca con Charlie Quintana. El bueno de Charlie ha sido el batería de los Ju Ju Hounds y ha prestado servicio en discos tan golosos como Sex, love and rock´n roll de Social DistortionThe Golden Age de Cracker Under the influences de Mike Ness además de girar con Joan OsborneJohn Doe o el mismísimo Bob Dylan. Tanto con Izzy Stradlin como con Mike Ness tiene una sintonía especial y es con los músicos con los que más ha colaborado pero hace tiempo que el amigo Charlie abandonó la música y vive retirado en Cancun. 

Hace un par de días cuando salí a dar una vuelta desde mi pueblo hasta uno cercano bordeando la Ría del Nervión, mientras degustaba una vez más el Sex, love and rock´n roll de Social Distortion en mi mp4 y veía el reflejo del sol dorado sobre las aguas de la ría me he acordado del bueno de Charlie uno de esos baterías fiables a más no poder y desde hace tiempo uno de mis héroes con ese retiro fantástico que vive en Cancún. No sé a qué se dedicará ahora el bueno de Quintana pero eso de confinarse en ese lugar paradisíaco le sitúan en lo más alto de mi top particular. Un tipo con suerte y clase. Va por el.





domingo, 1 de mayo de 2016

¿Dónde está Izzy Stradlin?

Hace un par de semanas tuve la suerte de presenciar un par de divertidos bolos (Sylvain Sylvain y The Black Halos) en compañía de mi amigo Rober. Con este sujeto he acudido a centenares de conciertos casi siempre disfrutando de la experiencia. Mi colega es el que me introdujo allá por los noventa en unas cuantas bandas que hoy en día son esenciales en mi casa. Me grabó el sexteto inicial de Van Halen, Black Sabbath o Alice Cooper y me pasó mucho material hard rock y metal que desconocía por completo y del que poco a poco fui empapándome gozando la mayoría de las veces.

Siempre que nos juntamos antes o después sale el tema Guns N´Roses. Mi colega es fanático de la banda angelina. Tiene todo tipo de material relacionado con ellos y su gunner favorito es sin duda Axl Rose pero siempre me comenta que el mejor compositor de la banda es Izzy Stradlin. El otro día tras el concierto de Sylvain me nombró cuantos temas había compuesto Stradlin en los Illusions, me dijo el número exacto, ese tipo de detalles de los que sólo los más fans están al corriente. Izzy es mi favorito de la banda y he seguido su trayectoria con interés pero hace tiempo que le he perdido la pista.

Su carrera en solitario arrancó de forma prometedora con su primer disco  (Izzy Stradlin & The Ju Ju Hounds) que apuré al máximo. Incluso recuerdo leer con verdadera envidia en Popular  la crónica de cuando lo presentó en la sala Zeleste de Barcelona. Un inicio muy sugerente al que parecía que iban a seguir grandes discos a disfrutar. Sin embargo Stradlin tardó seis años en entregar otro álbum, el también muy recomendable 117º. Un año después en Ride On seguía inspirado y más dos años después en River, delicioso disco al que sólo le sobran dos insufribles temas reggae. 

Después seguí su trayectoria pero el tipo no lo ponía fácil. Nula promoción, nada de conciertos y discos sólo editados en Itunes. De los que grabó después Smoke (2009) está a la altura del cuarteto inicial. En todos los demás hay buenos temas pero también muchos prescindibles. Está claro que este hombre siempre ha sido bastante huidizo. En el blog de Sammy Plays Dirty hay un jugoso post que leí hace seis años, Izzy Stradlin el falso ídolo, que sigue generando comentarios y que expone un interesante punto de vista sobre Stradlin. Estoy de acuerdo con el autor del mismo en una cuestión: Izzy se ha dejado llevar y vive muy cómodo con la pasta de los royalties que generó Guns N´Roses. Sus ex compañeros tampoco es que hayan sido un dechado de inspiración. Mi álbum favorito fuera de la banda es sin duda Neurotic Outsiders donde Duff McKagan tuvo en Steve Jones al socio perfecto. 

El mes de mayo Popular 1 destina su portada al retorno de Guns N´Roses con una foto en portada del Axl Rose de hace veinte años y se le dedica nada más y nada menos que 28 páginas al asunto. Seguro que me lo paso pipa leyéndolo y me rio un rato con los desvaríos del personal, además tengo mucha curiosidad por saber que ha escrito Igor Paskual sobre el bueno de Izzy. Leeremos. Mientras en mi casa siempre es bienvenida la música de este sujeto:  






sábado, 23 de abril de 2016

Los Deltonos. Buenos Tiempos

Nunca es tarde si la dicha es buena. Acudo al rico y variado refranero castellano idioma en el que estos cántabros se empeñan con éxito en hacer rock americano. Porque si, definitivamente, el rock americano es posible en castellano. Y de alto octanaje. Tan bueno como el de muchos grupos allende fronteras. Así lo sigo descubriendo haciéndome con todo el catálogo de Los Deltonos, banda a reivindicar hasta el fin de los tiempos. 

Cuando el pasado 4 de marzo acudí a su concierto de Bilbao tan sólo me faltaba este disco, Buenos Tiempos que me llegó al buzón de casa al lunes siguiente. Después del concierto el propio Hendrik me comentó que si le hubiese dicho que iba me lo hubiese llevado él mismo. Un currante de la música que al mas puro estilo Juan Palomo él mismo compone, graba , edita, produce y vende. Con la complicidad de Fernando Macaya (guitarra, coros), Pablo Z (bajo) hasta hace poco Iñaki García (batería)  y hoy en día Javi Arias. Espero que lo siga haciendo con el entusiasmo y pasión que demuestra en cada grabación y concierto. 

Buenos Tiempos (2008) es el álbum que siguió a GT (2005). Pasaron tres años entre ambos, tiempo en el que seguro que tanto Hendrik como el resto de la banda no pararon quietos grabando material con sus respectivos proyectos. A veces los músicos comentan que les viene bien tener sus historias paralelas para volver con las pilas cargadas cuando se juntan. En este caso es así pero elevado al cubo. Buenos Tiempos es el último disco de Los Deltonos que ha llegado a mi casa (por ahora porque en cuanto editen el Six Pack vol II ) cae fijo y la estoy gozando. Ha sido como la traca final, justo después de verles en directo, tras rayar Salud! y disfrutar también con Saluda al Campeón y La Caja de los truenos.

El álbum consta de doce temas y no sobra ni uno. Por ejemplo en La caja de los truenos hay un par de canciones con las que no conecto demasiado aunque el nivel del resto es despampanante, pero es que aquí todas me parecen muy buenas. Es curioso porque en su página web ni La caja de los truenos ni Buenos Tiempos están disponibles. Me he hecho con ambos porque en un comentario en el Facebook en el que me congratulaba por la reedición de Saluda al Campeón les animaba a que hiciesen lo mismo con los mencionados. Entonces me llegó un mensaje privado en el que me indicaban que les quedaban algunas copias de ambos y el primero que compré fue el de La caja de los truenos. Al mes siguiente Buenos Tiempos. Lo mejor estaba por llegar. 


Este disco es una perfecta continuación a lo expuesto en GT. El patrón es el mismo. Rock americano que se bifurca por sus múltiples y atractivas variantes. Tal vez en Buenos Tiempos pese más el lado alegre y optimista respecto a la irresistible melancolía de GT que también tiene sus momentos fulgurantes. El pasado 4 de marzo en Bilbao creo que cayeron cuatro temas de Buenos Tiempos: Repartiendo, Yo puedo sacarte de aquí (si quieres), Discotheque Breakdown y Oscuridad. Tal vez sean los temas más inmediatos para el directo y parece que tanto Repartiendo como Discotheque Breakdown se han convertido ya en dos clásicos del grupo. La primera posee el típico riff efectivo que se te clava a la primera y una letra cachonda y el segundo es uno de esos temas marca de la casa muy definitorio por su letra. Una historia con la que seguro más de un rockero se habrá sentido identificado. Yo puedo sacarte de aquí (si quieres) me descolocó en la primera escucha pero ha terminado convirtiéndose en una de mis favoritas. Cierto toque pop, un piano enriquecedor cortesía de Ivan Castañeda y un estribillo de esos que cantas sin darte cuenta a todas horas. Oscuridad es otra bala certera que se incrusta sin piedad con un encantador riff machacon y otra letra inspirada. No me extraña que todos estos temas se hayan hecho fuertes en directo aunque podrían caer cualquiera de los otros ocho.


El resto no se puede despachar así sin más. Dos de los temas a los que más me costó pillar el punto son Sabanas blancas y No tienes nada. Deliciosas canciones con cierto regustillo a Neil Young & Crazy Horse lo cual es más que bien recibido en mi casa. Ambos con unas guitarras crujientes y unos punteos brillantes y cañeros que me acaban ganando. Junto a Deja Vú son las más largas del disco y cuesta más entrar en ellas pero la recompensa merece la pena. Por ejemplo Deja Vu avanza en un in crescendo impoluto, para terminar de forma brillante, con una sutileza exquisita. Me encanta la interpretación vocal de Hendrik en este tema que se ha convertido en uno de mis favoritos de sus discografía. E impagables los coros de Macaya.

De las que faltan Una última bala es al igual que Yo puedo sacarte de aquí una canción pop pero en este caso con una parte final espléndida con la guitarra de Hendrik Röver entendiéndose a la perfección con el Hammond que por los créditos creo que también toca el propio Hendrik. Un tema que parece que va ir por un lado y se escora hacia otro con brío y un final para enmarcar. Revolución es una de esas canciones por las que pierdo la cabeza. Un tema que me fliparía escuchar en directo con todos su aderezos. Es decir con el piano de Ivan Castañedael OneManMarchingBrassBand Miguel Herrero. Cada vez que Los Deltonos meten sección de vientos en alguna canción lo bordan. 



La trilogía final es imbatible. Esta vez tiene un comienzo efervescente con unos punteos deliciosos a los que se van sumando unas acústicas... luego de nuevo reinan las guitarras eléctricas con una letra que rima a la perfección. Tras cantar la primera estrofa desde el 01:30 aproximadamente hasta el 02:30 la parte instrumental me tiene atrapado... 30 días es pura dinamita. Cuando parece que va a terminar resurge con fuerza inusitada. Una puta gozada. La puntilla la pone Buenos Tiempos, perfecto final. Otra que tarareo a todas horas. Desde luego que son Buenos Tiempos para Los Deltonos y se prolongan desde hace ya mucho tiempo. En fin que si todavía hay alguien leyendo este megatocho recomiendo hacerse con una copia de este disco. Según su web ya no está disponible, una pena que sea así pero siempre podéis preguntar por si acaso. El que esto escribe esta en una nube a la que sube Susana... Salud!


domingo, 17 de abril de 2016

Pearl Jam. Twenty

Esta madrugada me he desvelado por completo y tras dar miles de vueltas en la cama he optado por levantarme con la intención de leer un poco o de ver alguna película a ver si de esa forma cogía el sueño otra vez. Hace poco mi amigo Rober me ha pasado Twenty el documental de Cameron Crowe sobre Pearl Jam y he decidido verlo. Recuerdo que en su día lo estrenaron en cines y tenía intención de ir pero al final no pude acudir. Ha pasado bastante desde su estreno y en este período mi relación con la banda se ha enfriado un poco. Siguen siendo un grupo a tener en cuenta en mi universo y cualquier movimiento que hagan merece mi atención pero reconozco que en los últimos dos años los he escuchado mucho menos que antes. 

Twenty es un buen documental pero esperaba mucho más. Supongo que es complicado condensar en apenas dos horas veinte años de una trayectoria tan intensa como la de esta banda de Seatle. Crowe ha decidido prestar especial atención a los primeros años de la banda, que independientemente de los gustos de cada cual, son para la mayoría de los fans el momento clave del combo de Vedder y cía. Pero tras verlo tengo la sensación de que el director apunta demasiados temas sin entrar en harina realmente en ninguno. 

Entre lo que más me ha gustado ha sido el arranque del mismo. Pearl Jam nacieron de las cenizas de Mother Love Bone la banda de la que Jeff Ament y Stone Gossard eran los principales valedores junto al malogrado Andy Wood. La muerte por sobredosis de éste dejo a Gossard y Ament huérfanos de un cantante con una personalidad arrolladora que estaba destinado a reinar. Era su momento y todo parecía propicio para ello. Cuando se finiquitó esta banda queda claro que tanto Stone como Jeff decidieron pasar página y lo que surgiese, si es que nacía algo iba a ser totalmente diferente. 




La aparición de un tímido Vedder les noqueó desde el principio y poco a poco Eddie dio pasos adelante hasta convertirse en un frontman que se jugaba el físico en cada actuación además de tener una voz más que interesante. Sigue siendo flipante ver lo loco que estaba Vedder en esos primeros años escalando cada vez hacia torres más altas y ofreciendo unos shows salvajes. Toda esa parte está muy bien contada. También pone los pelos de punta ver imágenes de Vedder y Cornell pasándoselo pipa en directo con Temple of The Dog ese tremendo tributo que grabaron los componentes de Pearl Jam y Soundgarden a Andy Wood

Los tres primeros discos de Pearl Jam: Ten, Vs y Vitalogy están muy presentes así como su relación con Neil Young. Se apunta también su conflicto con Ticketsmaster aunque eso por sí solo daría para otro documental y su tensa relación con Kurt Cobain. En conjunto la primera hora del documental te lleva en volandas pero luego pierde fuelle y se dejan de lado o no se abordan con más valentía cuestiones tales como el liderazgo de la banda, inicialmente de Gossard y Ament, a partir de Vitalogy, claramente de Eddie Vedder, se pasa de puntillas por la época de No Code y Yield, ni te cuento por la de Binaural, Riot Act, Pearl Jam o Backspacer y no se le da la suficiente cancha a dos baterías fundamentales en la historia de la banda Jack Irons y el actual Matt Cameron.

Hay un exceso de buenrollismo posiblemente porque el director del documental, Cameron Crowe es amigo personal de la banda desde los noventa y falta más mala leche y entrar en detalles escabrosos. Claro que eso supondría que este documental tendría que haber partido de un entorno independiente y Twenty es una celebración de los veinte años de la vida de la banda. Así que voy a dejar de ser puñetero y me sumaré a la efeméride, al fin y al cabo independientemente de lo más o menos inspirados que han estado en los últimos años siempre he tenido claro que Pearl Jam no han caído en el estado catatónico de algunos de sus contemporáneos.