viernes, 31 de julio de 2026

Ryan Bingham & The Texas Gentlemen. They Call Us The Lucky Ones

Siete años llevaba Ryan Bingham sin publicar un álbum. El último fue aquel estimable American Love Song que atesoraba grandes momentos. Acompañado ahora de una banda llamada The Texas Gentlemen creo que se ha superado. Es una sensación creciente que se reafirma con los tres primeros cortes del disco, diferentes entre sí, los tres espléndidos. El disco se abre con The Lucky Ones, un tema sugerente, suave que le da misterio al comienzo, ejecutado con toda la clase del mundo y enriquecido con la jugosa contribución de Daniel Creamer al piano, excelente también el prominente bajo de Scott Lee. Imposible no caer rendido a la primera y refrescante escucha de Let The Big Dog Eat, aquí reina la Pedal Steel Guitar a cargo Cody Huggins. El guante lo recoge por todo lo alto I Got A Feelin´con una rabiosa interpretación vocal de Ryan y el fundamental acompañamiento de Richard Bowden al violín. Un tema muy rockero, casi punk, que se ha convertido en uno de mis favoritos de su discografía.

Supongo que si escribo que si Twist The Knife podría encajar en cualquier de los mejores discos de Steve Earle el personal piense que estoy exagerando pero lo creo así. Es un corte acústico con protagonismo para la harmónica de Bingham que también se luce con esa voz rasgada. Hacia el final del tema se une al asunto de nuevo el piano de Daniel Creamer que vuelve aportar un toque excelente. La primera cara termina con Americana la pieza la más country hasta ahora y que parece un encantador divertimento repleto de humor sencillo y tal vez de trazo grueso pero que sin duda funciona. La influencia de Dylan, al igual que en otros cortes, es más que evidente. 

Qué mejor arranque para la cara B que Cocaine Charlie, otra pieza acústica, esta vez más sombría en la tradición del mejor Nebraska.  Aquí es fundamental estar atento a la letra pero el envoltorio sonoro no desmerece en absoluto, al principio sólo la voz de Ryan y las guitarras acústicas convenientemente apoyados hacia el final por por el bajo, órgano y violín aportando una atmósfera envolvente, singular, que te atrapa. Blues Skies es otra gema acústica que va construyéndose de forma pausada y elegante y que cuenta con los coros de Hassie Harrison y Bailey Harrison, maravillosos cantando al unísono con Ryan, que le dan cierto aire góspel. De nuevo me chiflan las pinceladas al piano de Creamer, son distintivas y definitivas. Relevance acelera el ritmo y se adivina como un tema perfecto para arrancar cualquier show. 

Si las dos últimas canciones de cualquier disco son tus favoritas estás de suerte. Me pasa justo eso con Ballad Of The Texas Gentlemen y I´m A Goin´Nowhere. En la primera de nuevo planea la sombra del mejor Steve Earle, el veterano maestro del violín Richard Bowden nos regala unos cuantos momentos sublimes y la parte del piano de Creamer me vuelve loco. Mola mucho escuchar a Ryan cantar We're gone again, runnin' down this dream, New York City was a hell of a show, Take us down to New OrleansI´m A Goin´Nowhere es el final perfecto, transmite la camaradería y el buen hacer de una banda, The Texas Gentlemen, disfrutando con Ryan y viceversa. Esos gritos vaqueros al final son el resumen perfecto. Yee-haw........


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