viernes, 20 de marzo de 2026

Ciudad muerta. Shane Stevens

Violenta, dura y misógina, con personajes verdaderamente desagradables pero total y absolutamente irresistible para el autor de este cochambroso blog, así es Ciudad muerta de Shane Stevens publicada en la muy interesante Sajalín Editores. Los asuntos mafiosos de New Jersey son el trasfondo ideal para diseccionar uno de los elementos más perturbadores de los seres humanos: la violencia. Atávica, inevitable y pieza angular del sistema capitalista. En Ciudad muerta casi nadie la puede sortear, todo el mundo es víctima de ella o saca provecha de su ejercicio. La vida misma. El Capitalismo por mucho que nos cuenten milongas. Shane Stevens conoce de lo que escribe, parece que de primera mano. Llegué a esta novela por recomendación de Alex G en Redes sociales y porque leí en la contraportada un comentario definitivo de Dave Zeltserman: Un libro brutal y extremadamente violento sobre los aspectos más sucios de la mafia que bien podría haber sido un anteproyecto de Los Soprano.

Esas dos llamadas de atención se complementan con la brutal declaración del autor, Shane Stevens que viene junto a su pequeño extracto biográfico, dice así: Me han disparado, apuñalado, apalizado, gaseado, pateado, azotado, encarcelado y tirado ácido encima. He olido la muerte, visto su sombra y oído su aullido. La violencia ha sido mi pan de cada día desde pequeño, y algo sé sobre ella. Y también sobre el lado siniestro de la violencia, aquella que llevamos dentro. Está justo por debajo de la superficie, al acecho, siempre dispuesta a aplastar y destruir. Un testimonio desgarrador que fue el acicate definitivo para que me lanzase sin remisión a su lectura. Y el resultado ha sido brutal. 

La trama de la novela gira en torno a la encarnizada lucha por el poder en New Jersey. Joe Zucco y Alexis Machine se la disputan sin miramientos, el primero es un mafioso de la vieja escuela guiado por los códigos y normas propias de ese tipo de organizaciones y el segundo es un despiadado hombre capaz de saltarse todo eso para asaltar el reino de los cielos. Como consecuencia se suceden los enfrentamientos, brutales y desgarradoramente escritos por un Stevens que se nota que conoce de lo que escribe. Conforme avanzaba en su lectura más claro tenía que nadie iba a salir indemne de la terrorífica espiral de violencia. Te va a marcar de por vida. 

Apenas hay esperanza y posibilidad de huida para los personajes de esta novela. Nadie escapa de un destino implacable. Me costaría elegir algún personaje que me caiga bien, por el que tenga cierta empatía. Tal vez la novia de Harry Strega, un esbirro del escalafón más bajo que aspira con más violencia a subir puestos, pero aún así su trazo al igual que el de resto de personajes femeninos no sale tampoco demasiado bien parado. Reconozco que por momentos he sentido un asco inmisericorde por cómo describe la psique femenina el autor pero supongo que en ese mundo lo contrario sería intentar ser políticamente correcto y este libro es todo menos eso. Al parecer Stephen King es un furibundo admirador del mismo y le rindió homenaje en La mitad oscura incluyendo al mafioso Alexis Machine como personaje de los libros de crímenes que escribe Thad Beaumont .

martes, 17 de marzo de 2026

Taylor Swift. Cardigan

This year we celebrate Taylor Swift's twentieth anniversary in the music world. She debuted as a teenager. She wrote her first songs in high school and has gradually built a very successful career—tremendous, in fact. She's dabbled in different styles and has as many fans as she does fierce detractors. I like her more every day. So, screw the haters. She's Maiaki's favorite artist, and thanks to her, I've discovered many great songs. This one is from her album Folklore, which is perhaps one of her best-reviewed albums by certain select critics. Ha! I really like the song, but I also like many others that are more pop-oriented or downright danceable. Dance to the Music! In any case, this is a perfect song for a sweet sixteen. Adolescence is often a misunderstood stage by many adults, and music always helps you find your place in the world. And at night, let's dance!


sábado, 14 de marzo de 2026

Green Day. Kill The DJ

En ocasiones, recurrentes obsesiones musicales se adhieren a mi piel sin remisión. No puedo hacer nada contra ellas. Es más, me dejo llevar. Las disfruto. Por muy a contracorriente que vayan, por muy inusitadas que parezcan. En mi universo particular tienen sentido. Parafraseando a Tom Waits con la música de Beefheart de quien dijo, que una vez que has escuchado su música cuesta mucho limpiártela de la ropa. Te mancha, como el café o la sangre. Esto que me pasa a mi es más como un chicle pegajoso y utilizo este símil adrede en honor a un colega al que le confieso mi voladura con Green Day y me dice que nunca le gustaron, que siempre le parecieron pop chicloso. Ja, ja. Es lo que hay, queridos amiguitos... No hay Guilty Pleasures en este cochambroso blog si me gusta, me gusta y punto.

Y, ¿Cómo he llegado aquí? Conexiones musicales. La primera fue hace unos años cuando descubrí la colaboración de Billie Joe Armstrong con Jesse Malin en Strangers & Thieves  perteneciente a su fenomenal Sunset Kids. Un pedazo de canción compuesta a pachas que reunía varios de los ingredientes en los que ambos son muy hábiles, a saber, buenas melodías, guitarras power pop, fantásticos coros... En esencia las mejores canciones de Green Day se mueven por esos terrenos. Y tienen muchas y muy buenas. La relación de Jesse Malin con Green Day es probable que date de cuando D Generation telonearon en varios conciertos a los de Oakland. Puede que ahí se forjase una amistad musical que fructificó primero bajo el nombre de Rodeo Queens con la canción Depression Times


La segunda fue hace un par de años cuando leí en marzo de 2024 en el número 423 de Ruta 66 una excelente crítica de su álbum Saviors escrita por Eduardo Izquierdo. El asunto empezaba así: Un disco de Green Day sonando a Green Day no puede suponer ningún problema. No jodamos ¿Qué no les gusta la banda? De acuerdo. Pero dejémonos de mandangas y excusas sobre tiempos pasados que fueron mejores, sobre credibilidades perdidas, o sobre sonidos evolucionados. El inicio de esta reseña llamó poderosamente mi atención. Escuché el disco y me encantó. Podría haber sucedido que no y seguirían apartados de mi vida. Pero me alegro de haberlo leído ja ja. Y seguía acertadamente con... Vale, no se creen lo de niños (¿seguro?) ricos con letras anti sistema. Pero cuando lo han hecho otros en su misma posición ¿si es creíble? ¿lo es en Pearl Jam o en Sprinsteen? ¿Incluso en Dylan o en Neil Young? Ellos no llegan a fin de mes. Vamos a dejarnos de chorradas. La crítica en el número 593 de febrero de 2024 en Popular 1 a cargo de Anchel P. Sol también ponía bien al disco y ponderaba la trayectoria de la banda con: Green Day no han grabado ningún disco malo y este tampoco es una excepción. De modo que ahí tenía a dos de mi prescriptores favoritos, con los que coincido digamos en un 70% (lo cual es la leche) deshaciéndose en elogios con el último trabajo de la banda...

Y la tercera conexión, y más potente es el vínculo rockero con Unax al que le gusta mucho Dookie y que un día me dijo aita pues el American Idiot también es muy bueno... Ufff. Recuerdo que cuando comencé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre jamás escribiré aquí ese disco estaba en pleno apogeo y yo por aquel entonces huía como de la peste de aquello. Pero hoy en día lo escucho y lo disfruto, me gusta mucho, está hecho para mí ja ja. Me encanta cuando suceden estas cosas y en los últimos años me pasa a menudo y una de las razones principales es disfrutar de la música en compañía de Maiaki y Unax casi siempre desprovistos de prejuicios y chorradas. Así que venid a mi Green Day, os recibo con los oídos bien abiertos igual que otros damnificados que estoy descubriendo en los últimos años: Ryan Adams, Counting CrowsArctic Monkeys o Sheryl Crow. Kill the The Last DJ, ja ja.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Cordovas. Back To Life

Apenas han transcurrido dos meses y medio del año 2026 y ya tengo rondando en el reproductor de música, procedente de esta plataforma cuyo nombre no voy a mencionar jamás, una decena de discos que han llamado poderosamente mi atención. Uno de los que despuntó a principios de año, concretamente el 30 de enero fue Back To Life de Cordovas. Mas que un Lp parece un Ep ya que son nueve canciones en apenas veintiocho minutos. Para qué más si el resultado es tan brillante como el que nos ocupa. La banda de Nashville afincada últimamente en Mexico nos ha obsequiado con un disco exquisito, cocido a fuego lento, una verdadera delicia repleta de sensibilidad y clase. Un perfecto antídoto para estos tiempos de mierda llenos de ruido y desesperación. 

Tenía muchas ganas de escuchar el álbum porque me chifló la actuación de Cordovas en el DalecandELA Fest de hace un par de años. Aquel día abrieron con Josefina, incluida en este disco y su interpretación me voló la cabeza. No conocía el tema y captó absolutamente mi atención y como escribí en la crónica de aquel día, no se puede empezar un concierto con más clase. Creo que tocaron más temas de Back To Life, no estoy seguro. De lo que no me cabe ninguna duda es de que este álbum es un triunfo absoluto. Una rodaja que escucho sin parar y que cuando acaba vuelvo a dar al play sin pensármelo.

Las coordenadas sonoras con claras y beben de sonidos setenteros. Siguen el legado de  The Band o Grateful Dead con una clase poderosa, cargados de grandes canciones y con una interpretación que capta tu atención desde la inicial Higher Every Time. La conexión entre Joe Firstman (voz, bajo, guitarra acústica, Fender Rhodes, piano, sintetizador, Wurlitzer) y Lucca Soria (guitarra acústica y eléctrica, bajo, voz) es mágica y la aportación de Jon Loyd (voz, piano), Rick Parker (guitarra), Smith Curry (guitarra) y Chris Powell (batería, percusión) esencial. Todo el disco se beneficia de un entendimiento superlativo que alcanza sus cotas más altas en la monumental Step Ouside donde se cuelan incluso unos irresistibles ecos de Allman Brothers Band. Absolutamente prendado de esa canción. Todo brilla de forma atractiva a más no poder. Me chiflan las armonías vocales. Qué ganas de escucharla en directo. El asunto explota a partir del minuto 2:08. Pura delicatessen. 

La delicadeza, el tono relajado y la elegancia con la que abordan todas las canciones es digna de elogio. Otra de mis favoritas es Lost At Sea con la presencia destacada del piano y unos coros envolventes que explotan a falta de un minuto para que termine la canción para ser todo coronado con elegantes y sutiles punteos de guitarra. La perfecta confluencia de guitarras acústicas y eléctricas es otro de los signos distintivos del álbum y alcanza cotas fantásticas en Sunset o Back To Life. La agradable y magnífica sorpresa es una Mexico Home con aires rancheros bañados en country y los fantásticos arreglos jazzys de Wings que se abre con el sutil saxo de Kamasi Washington y circula por terrenos funk con el piano protagonizando momentos sublimes. 

Black Sand es un cierre a la altura. Lo deja en todo lo alto e inevitablemente picas otra vez. Vuelta a Higher Every Time y no me canso. Es una gozada sumergirse en trabajos así, donde la música fluye de forma contagiosa y hace que pienses en gozar de todo esto en directo. Afortunadamente Cordovas estarán por Spain el mes de mayo y ya tengo subrayada a fuego su concierto en el Kafe Anzokia el 17 de ese mes. Una cita que no me quiero perder por nada del mundo. Es el momento, la banda está en plena forma y presentando este trabajo mis ganas se incrementan hasta el infinito y más allá. 


martes, 3 de marzo de 2026

Social Distortion. White Light, White Heat, White Trash

El regreso discográfico de Social Distortion ha activado mi latente y eterna pasión por el combo de Orange County que se ha disparado hasta el infinito y más allá cuando Unax me ha comentado que le gustaría verles en directo. Su actuación en Azkena Rock Festival de este año puede ser la ocasión perfecta. De hecho ver a esta banda en un festival es la mejor opción porque ya sabemos lo rácano que es Mike Ness con la duración de los conciertos ya que va a tocar prácticamente lo mismo que si fuese en una gira por salas ellos solos. De momento es una posibilidad ilusionante a la espera del nuevo álbum, Born To Kill que se edita el 8 de mayo, apenas un mes de su actuación en las campas de Mendizabala. 

Hoy toca rendir pleitesía a mi álbum favorito de su discografía. White Light, White Heat, White Trash cumple este año la friolera de treinta años. Se publicó en septiembre de 1996 pero yo llegué más tarde. Puede que cuando Mike Ness editó su inconmensurable debut en solitario, Cheating At Solitaire de 1999 un disco por el que tengo auténtica devoción y como he escrito en alguna ocasión es para mi su momento cumbre, la culminación perfecta de su trayectoria punk rock deudora del mejor outlaw country y con indudables ramalazos rockeros. El que nos ocupa no se queda a la zaga y está repleto de himnos potentes e imperecederos con un gancho descomunal, como los tres singles que se lanzaron: I Was Wrong, When the Angels Sing y Don’t Drag Me Down. A cual mejor. Punk rock melódico con letras muy interesantes. Para algunos muy tópicas... A mi me chiflan. Me flipa Ness como letrista. No lo puedo evitar, ja ja.

Por supuesto el álbum es mucho más que esos singles molones y certeros a más no poder. Entre mis favoritas están la inicial Dear Lover, una canción muy melódica con Ness cantando suave sobre una base punk rock con toques pop; y el terceto final que deja el nivel en las alturas, con Crow Of Thorns cuyo riff inicial me vuelve loco y que se va construyendo de una forma sumamente elegante, si, hay punk rock pero con un punto melódico irresistible;  la enérgica Pleasure Seeker que podría encajar en sus primeros discos sin problemas y la traca final con la imbatible Down Here (With the Rest of Us), con esa batería machacona y potente que le da el toque definitivo. Por cierto en el disco en teoría las sesiones se grabaron con Deen Castronovo a los parches aunque el que figura acreditado es Chuck Biscuits que se incorporó en la gira pero que no toca en el álbum. 

Este álbum es el último de estudio que grabó el guitarrista Dennis Danell pieza clave en sonido de la banda en los cinco discos en los que participó. Su estilo, sencillo e inconfundible le venía de perlas al combo de California. El que le enseño tocar la guitarra fue su amigo desde la infancia y compañero de banda desde el principio, Mike Ness y Danell se convirtió en el escudero perfecto de Mike, en uno de esos guitarristas rítmicos en los que siempre se podía confiar, sin estridencias, sin cosas raras, fiables a más no poder. Desgraciadamente murió con tan sólo treinta y ocho años de un aneurisma cerebral mientras realizaba una mudanza. Va por él.