martes, 24 de marzo de 2026

AVTT. PTTN

Sorprendente y estimulante colaboración entre The Avett Brothers y Mike Patton que a finales del pasado año sellaron su unión artística con la publicación el 14 de noviembre de un álbum que entra la mar de bien, aglutinando las mejores características de ambos. No era fácil encajar los universos de los hermanos Avett Patton y sin embargo la música fluye encantadora desde la conmovedora Dark Night Of My Soul que abre con una clase descomunal el álbum. Es el inicio perfecto un bonito contraste entre las armonías vocales de Scott y Seth con la voz de Patton más comedida, adaptándose a una letra que emociona desde la primera estrofa: I suspect there's nothing left of, What I always said would always be there, Would always be there, I've a sense that ever since, I was young, I've been borrowing air, Borrowing air. To Be Known continúa por tesituras intimistas, buenas percusiones un piano sugerente y de nuevo esas grandes voces cruzándose de manera perfecta. 

Heaven´s Breath rompe abruptamente el encantamiento con aires industriales, urgencia punk y la sombra de Nick Cave planeando por cada nota de la canción. Todo un acierto. Muy chula. Recuperan la senda intimista con Too Awesome que me hace pensar en algunas canciones de The Wall de Pink Floyd, esas en las que la voz cantante la lleva Roger Waters. De esa forma se cierra la primera cara del vinilo. El resultado más que prometedor. Y sinceramente lo mejor está por venir porque la apertura de la cara b con Disappearing es tan aplastantemente buena como Dark Night Of My Soul. La irresistible voz de barítono de Patton está colosal y el tema parece un gospel retorcido y bello a la vez. Vale, no puedo disimular mi entusiasmo por estos músicos ja ja.


El primer single Eternal Love es una apuesta ganadora. Pocas veces suelo escuchar las canciones de adelanto pero dado mi entusiasmo por los Avett Brothers y Mike Patton no me pude resistir y caí rendido. Pensé, qué ganas de escuchar el álbum entero por Dios... Tras Eternal Love viene The Ox Driver´s song que parece un tema del Steve Earle más folk pero gracias a las voces de estos tipos  y un tratamiento industrial se acaba convirtiendo en una pieza inclasificable con una intrigante percusión y protagonismo para un grueso bajo en combinación con un juguetón banjo. The Things I Do no baja ni un ápice el nivel. Aquí la acústica y las líneas vocales te vuelven a seducir y te dejan a merced de Received, un inmejorable final, atmosférico, bello y eterno. Nueve canciones como nueve soles. Ni me puedo imaginar lo que sería presenciar esto en directo. Ni en el mejor de mis sueños.

viernes, 20 de marzo de 2026

Ciudad muerta. Shane Stevens

Violenta, dura y misógina, con personajes verdaderamente desagradables pero total y absolutamente irresistible para el autor de este cochambroso blog, así es Ciudad muerta de Shane Stevens publicada en la muy interesante Sajalín Editores. Los asuntos mafiosos de New Jersey son el trasfondo ideal para diseccionar uno de los elementos más perturbadores de los seres humanos: la violencia. Atávica, inevitable y pieza angular del sistema capitalista. En Ciudad muerta casi nadie la puede sortear, todo el mundo es víctima de ella o saca provecha de su ejercicio. La vida misma. El Capitalismo por mucho que nos cuenten milongas. Shane Stevens conoce de lo que escribe, parece que de primera mano. Llegué a esta novela por recomendación de Alex G en Redes sociales y porque leí en la contraportada un comentario definitivo de Dave Zeltserman: Un libro brutal y extremadamente violento sobre los aspectos más sucios de la mafia que bien podría haber sido un anteproyecto de Los Soprano.

Esas dos llamadas de atención se complementan con la brutal declaración del autor, Shane Stevens que viene junto a su pequeño extracto biográfico, dice así: Me han disparado, apuñalado, apalizado, gaseado, pateado, azotado, encarcelado y tirado ácido encima. He olido la muerte, visto su sombra y oído su aullido. La violencia ha sido mi pan de cada día desde pequeño, y algo sé sobre ella. Y también sobre el lado siniestro de la violencia, aquella que llevamos dentro. Está justo por debajo de la superficie, al acecho, siempre dispuesta a aplastar y destruir. Un testimonio desgarrador que fue el acicate definitivo para que me lanzase sin remisión a su lectura. Y el resultado ha sido brutal. 

La trama de la novela gira en torno a la encarnizada lucha por el poder en New Jersey. Joe Zucco y Alexis Machine se la disputan sin miramientos, el primero es un mafioso de la vieja escuela guiado por los códigos y normas propias de ese tipo de organizaciones y el segundo es un despiadado hombre capaz de saltarse todo eso para asaltar el reino de los cielos. Como consecuencia se suceden los enfrentamientos, brutales y desgarradoramente escritos por un Stevens que se nota que conoce de lo que escribe. Conforme avanzaba en su lectura más claro tenía que nadie iba a salir indemne de la terrorífica espiral de violencia. Te va a marcar de por vida. 

Apenas hay esperanza y posibilidad de huida para los personajes de esta novela. Nadie escapa de un destino implacable. Me costaría elegir algún personaje que me caiga bien, por el que tenga cierta empatía. Tal vez la novia de Harry Strega, un esbirro del escalafón más bajo que aspira con más violencia a subir puestos, pero aún así su trazo al igual que el de resto de personajes femeninos no sale tampoco demasiado bien parado. Reconozco que por momentos he sentido un asco inmisericorde por cómo describe la psique femenina el autor pero supongo que en ese mundo lo contrario sería intentar ser políticamente correcto y este libro es todo menos eso. Al parecer Stephen King es un furibundo admirador del mismo y le rindió homenaje en La mitad oscura incluyendo al mafioso Alexis Machine como personaje de los libros de crímenes que escribe Thad Beaumont .

martes, 17 de marzo de 2026

Taylor Swift. Cardigan

This year we celebrate Taylor Swift's twentieth anniversary in the music world. She debuted as a teenager. She wrote her first songs in high school and has gradually built a very successful career—tremendous, in fact. She's dabbled in different styles and has as many fans as she does fierce detractors. I like her more every day. So, screw the haters. She's Maiaki's favorite artist, and thanks to her, I've discovered many great songs. This one is from her album Folklore, which is perhaps one of her best-reviewed albums by certain select critics. Ha! I really like the song, but I also like many others that are more pop-oriented or downright danceable. Dance to the Music! In any case, this is a perfect song for a sweet sixteen. Adolescence is often a misunderstood stage by many adults, and music always helps you find your place in the world. And at night, let's dance!


sábado, 14 de marzo de 2026

Green Day. Kill The DJ

En ocasiones, recurrentes obsesiones musicales se adhieren a mi piel sin remisión. No puedo hacer nada contra ellas. Es más, me dejo llevar. Las disfruto. Por muy a contracorriente que vayan, por muy inusitadas que parezcan. En mi universo particular tienen sentido. Parafraseando a Tom Waits con la música de Beefheart de quien dijo, que una vez que has escuchado su música cuesta mucho limpiártela de la ropa. Te mancha, como el café o la sangre. Esto que me pasa a mi es más como un chicle pegajoso y utilizo este símil adrede en honor a un colega al que le confieso mi voladura con Green Day y me dice que nunca le gustaron, que siempre le parecieron pop chicloso. Ja, ja. Es lo que hay, queridos amiguitos... No hay Guilty Pleasures en este cochambroso blog si me gusta, me gusta y punto.

Y, ¿Cómo he llegado aquí? Conexiones musicales. La primera fue hace unos años cuando descubrí la colaboración de Billie Joe Armstrong con Jesse Malin en Strangers & Thieves  perteneciente a su fenomenal Sunset Kids. Un pedazo de canción compuesta a pachas que reunía varios de los ingredientes en los que ambos son muy hábiles, a saber, buenas melodías, guitarras power pop, fantásticos coros... En esencia las mejores canciones de Green Day se mueven por esos terrenos. Y tienen muchas y muy buenas. La relación de Jesse Malin con Green Day es probable que date de cuando D Generation telonearon en varios conciertos a los de Oakland. Puede que ahí se forjase una amistad musical que fructificó primero bajo el nombre de Rodeo Queens con la canción Depression Times


La segunda fue hace un par de años cuando leí en marzo de 2024 en el número 423 de Ruta 66 una excelente crítica de su álbum Saviors escrita por Eduardo Izquierdo. El asunto empezaba así: Un disco de Green Day sonando a Green Day no puede suponer ningún problema. No jodamos ¿Qué no les gusta la banda? De acuerdo. Pero dejémonos de mandangas y excusas sobre tiempos pasados que fueron mejores, sobre credibilidades perdidas, o sobre sonidos evolucionados. El inicio de esta reseña llamó poderosamente mi atención. Escuché el disco y me encantó. Podría haber sucedido que no y seguirían apartados de mi vida. Pero me alegro de haberlo leído ja ja. Y seguía acertadamente con... Vale, no se creen lo de niños (¿seguro?) ricos con letras anti sistema. Pero cuando lo han hecho otros en su misma posición ¿si es creíble? ¿lo es en Pearl Jam o en Sprinsteen? ¿Incluso en Dylan o en Neil Young? Ellos no llegan a fin de mes. Vamos a dejarnos de chorradas. La crítica en el número 593 de febrero de 2024 en Popular 1 a cargo de Anchel P. Sol también ponía bien al disco y ponderaba la trayectoria de la banda con: Green Day no han grabado ningún disco malo y este tampoco es una excepción. De modo que ahí tenía a dos de mi prescriptores favoritos, con los que coincido digamos en un 70% (lo cual es la leche) deshaciéndose en elogios con el último trabajo de la banda...

Y la tercera conexión, y más potente es el vínculo rockero con Unax al que le gusta mucho Dookie y que un día me dijo aita pues el American Idiot también es muy bueno... Ufff. Recuerdo que cuando comencé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre jamás escribiré aquí ese disco estaba en pleno apogeo y yo por aquel entonces huía como de la peste de aquello. Pero hoy en día lo escucho y lo disfruto, me gusta mucho, está hecho para mí ja ja. Me encanta cuando suceden estas cosas y en los últimos años me pasa a menudo y una de las razones principales es disfrutar de la música en compañía de Maiaki y Unax casi siempre desprovistos de prejuicios y chorradas. Así que venid a mi Green Day, os recibo con los oídos bien abiertos igual que otros damnificados que estoy descubriendo en los últimos años: Ryan Adams, Counting CrowsArctic Monkeys o Sheryl Crow. Kill the The Last DJ, ja ja.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Cordovas. Back To Life

Apenas han transcurrido dos meses y medio del año 2026 y ya tengo rondando en el reproductor de música, procedente de esta plataforma cuyo nombre no voy a mencionar jamás, una decena de discos que han llamado poderosamente mi atención. Uno de los que despuntó a principios de año, concretamente el 30 de enero fue Back To Life de Cordovas. Mas que un Lp parece un Ep ya que son nueve canciones en apenas veintiocho minutos. Para qué más si el resultado es tan brillante como el que nos ocupa. La banda de Nashville afincada últimamente en Mexico nos ha obsequiado con un disco exquisito, cocido a fuego lento, una verdadera delicia repleta de sensibilidad y clase. Un perfecto antídoto para estos tiempos de mierda llenos de ruido y desesperación. 

Tenía muchas ganas de escuchar el álbum porque me chifló la actuación de Cordovas en el DalecandELA Fest de hace un par de años. Aquel día abrieron con Josefina, incluida en este disco y su interpretación me voló la cabeza. No conocía el tema y captó absolutamente mi atención y como escribí en la crónica de aquel día, no se puede empezar un concierto con más clase. Creo que tocaron más temas de Back To Life, no estoy seguro. De lo que no me cabe ninguna duda es de que este álbum es un triunfo absoluto. Una rodaja que escucho sin parar y que cuando acaba vuelvo a dar al play sin pensármelo.

Las coordenadas sonoras con claras y beben de sonidos setenteros. Siguen el legado de  The Band o Grateful Dead con una clase poderosa, cargados de grandes canciones y con una interpretación que capta tu atención desde la inicial Higher Every Time. La conexión entre Joe Firstman (voz, bajo, guitarra acústica, Fender Rhodes, piano, sintetizador, Wurlitzer) y Lucca Soria (guitarra acústica y eléctrica, bajo, voz) es mágica y la aportación de Jon Loyd (voz, piano), Rick Parker (guitarra), Smith Curry (guitarra) y Chris Powell (batería, percusión) esencial. Todo el disco se beneficia de un entendimiento superlativo que alcanza sus cotas más altas en la monumental Step Ouside donde se cuelan incluso unos irresistibles ecos de Allman Brothers Band. Absolutamente prendado de esa canción. Todo brilla de forma atractiva a más no poder. Me chiflan las armonías vocales. Qué ganas de escucharla en directo. El asunto explota a partir del minuto 2:08. Pura delicatessen. 

La delicadeza, el tono relajado y la elegancia con la que abordan todas las canciones es digna de elogio. Otra de mis favoritas es Lost At Sea con la presencia destacada del piano y unos coros envolventes que explotan a falta de un minuto para que termine la canción para ser todo coronado con elegantes y sutiles punteos de guitarra. La perfecta confluencia de guitarras acústicas y eléctricas es otro de los signos distintivos del álbum y alcanza cotas fantásticas en Sunset o Back To Life. La agradable y magnífica sorpresa es una Mexico Home con aires rancheros bañados en country y los fantásticos arreglos jazzys de Wings que se abre con el sutil saxo de Kamasi Washington y circula por terrenos funk con el piano protagonizando momentos sublimes. 

Black Sand es un cierre a la altura. Lo deja en todo lo alto e inevitablemente picas otra vez. Vuelta a Higher Every Time y no me canso. Es una gozada sumergirse en trabajos así, donde la música fluye de forma contagiosa y hace que pienses en gozar de todo esto en directo. Afortunadamente Cordovas estarán por Spain el mes de mayo y ya tengo subrayada a fuego su concierto en el Kafe Anzokia el 17 de ese mes. Una cita que no me quiero perder por nada del mundo. Es el momento, la banda está en plena forma y presentando este trabajo mis ganas se incrementan hasta el infinito y más allá. 


martes, 3 de marzo de 2026

Social Distortion. White Light, White Heat, White Trash

El regreso discográfico de Social Distortion ha activado mi latente y eterna pasión por el combo de Orange County que se ha disparado hasta el infinito y más allá cuando Unax me ha comentado que le gustaría verles en directo. Su actuación en Azkena Rock Festival de este año puede ser la ocasión perfecta. De hecho ver a esta banda en un festival es la mejor opción porque ya sabemos lo rácano que es Mike Ness con la duración de los conciertos ya que va a tocar prácticamente lo mismo que si fuese en una gira por salas ellos solos. De momento es una posibilidad ilusionante a la espera del nuevo álbum, Born To Kill que se edita el 8 de mayo, apenas un mes de su actuación en las campas de Mendizabala. 

Hoy toca rendir pleitesía a mi álbum favorito de su discografía. White Light, White Heat, White Trash cumple este año la friolera de treinta años. Se publicó en septiembre de 1996 pero yo llegué más tarde. Puede que cuando Mike Ness editó su inconmensurable debut en solitario, Cheating At Solitaire de 1999 un disco por el que tengo auténtica devoción y como he escrito en alguna ocasión es para mi su momento cumbre, la culminación perfecta de su trayectoria punk rock deudora del mejor outlaw country y con indudables ramalazos rockeros. El que nos ocupa no se queda a la zaga y está repleto de himnos potentes e imperecederos con un gancho descomunal, como los tres singles que se lanzaron: I Was Wrong, When the Angels Sing y Don’t Drag Me Down. A cual mejor. Punk rock melódico con letras muy interesantes. Para algunos muy tópicas... A mi me chiflan. Me flipa Ness como letrista. No lo puedo evitar, ja ja.

Por supuesto el álbum es mucho más que esos singles molones y certeros a más no poder. Entre mis favoritas están la inicial Dear Lover, una canción muy melódica con Ness cantando suave sobre una base punk rock con toques pop; y el terceto final que deja el nivel en las alturas, con Crow Of Thorns cuyo riff inicial me vuelve loco y que se va construyendo de una forma sumamente elegante, si, hay punk rock pero con un punto melódico irresistible;  la enérgica Pleasure Seeker que podría encajar en sus primeros discos sin problemas y la traca final con la imbatible Down Here (With the Rest of Us), con esa batería machacona y potente que le da el toque definitivo. Por cierto en el disco en teoría las sesiones se grabaron con Deen Castronovo a los parches aunque el que figura acreditado es Chuck Biscuits que se incorporó en la gira pero que no toca en el álbum. 

Este álbum es el último de estudio que grabó el guitarrista Dennis Danell pieza clave en sonido de la banda en los cinco discos en los que participó. Su estilo, sencillo e inconfundible le venía de perlas al combo de California. El que le enseño tocar la guitarra fue su amigo desde la infancia y compañero de banda desde el principio, Mike Ness y Danell se convirtió en el escudero perfecto de Mike, en uno de esos guitarristas rítmicos en los que siempre se podía confiar, sin estridencias, sin cosas raras, fiables a más no poder. Desgraciadamente murió con tan sólo treinta y ocho años de un aneurisma cerebral mientras realizaba una mudanza. Va por él. 


sábado, 28 de febrero de 2026

Social Distortion. Born To Kill

Rara vez suelo escuchar los singles de adelanto. Cuando un álbum me interesa, la mayoría de las veces espero a que esté completo en esa plataforma que me subvenciona mi hermana y que ni por un millón de dólares voy a nombrar aquí. Pero hay excepciones. Por ejemplo Social Distortion que acaban de publicar la canción de adelanto de su nuevo disco que verá a la luz el ocho de mayo. Born To Kill se titula la canción y también el disco. El tema entra muy bien y el vídeo esta muy chulo. Tengo una enorme curiosidad por saber como se lo habrán montado Mike Ness y sus chicos después de quince años sin grabar nada nuevo. Anda que no han vivido de las rentas estos, ja ja. Tanto como otros, mucho más criticados liderados por un pelirrojo loco. 

El álbum está coproducido por la propia banda y Dave Sardy en cuyo currículum figuran trabajos de lo más variopinto. Tengo mucha curiosidad por saber qué habrá perpetrado Ness y como encajan las anunciadas colaboraciones de Lucinda Williams y Benmon Tench. Si de alguna forma continuará la senda abierta hace ya quince años con Hard Times and Nursery Rhymes o como anuncia el single tirará más por su deliciosa veta punk rock. Quizá combine ambas como hacia el mencionado disco. En cualquier caso lo espero con ganas pero sin agobios. Que es bueno, otro más a la buchaca, que no me convence, pues a otra cosa. En los últimos años disfruto tanto con las novedades y descubro tanto material bueno que estoy más que saciado. Voy a terminar citando tres discos de gran nivel de bandas veteranas. Ojalá consigan la inspiración de un Saviors de Green Day,  Dark Matter de Pearl Jam How Do You Burn? de The Afghan Whigs. Ahí queda eso.

lunes, 23 de febrero de 2026

Mark Lanegan. Bubblegum

Ayer se cumplieron cuatro años de la muerte de Mark Lanegan. Con toda la mandanga que se metió y el estilo de vida al límite que llevo el cantante de Ellensburg lo sorprendente es que estuviese por la Tierra durante tanto tiempo, y lo verdaderamente loco es que durante más de una década, concretamente desde el año 1990 hasta la edición de Bubblegum fuese capaz de grabar tan buena música, tanto en solitario como con los Screaming Trees. No hay ni una referencia de ese período que baje del notable y unas cuantas alcanzan el brillo más absoluto, como perfectamente puede ser este Bubblegum publicado el 10 de agosto de 2004. 

En este álbum hubo ciertos cambios respecto a su anterior referencia Field Songs. Reconozco que cuando se editó me costó un poco pillarle el tranquillo, fue una de esas veces en las que se cuelan elementos que a priori no encajan en la música de tu artista favorito. Estrechez de miras. Cuatro cajas de ritmo sibilantes no hacen temblar un conjunto de canciones excepcional. La desesperación y la oscuridad se abren paso en este álbum de forma asombrosa y Lanegan está maravillosamente acompañado para que el conjunto luzca como una de sus obras más aplastantes. Su voz está en plena forma y te atrapa desde When Your Number Isn't Up que inicia de forma minimalista y absolutamente genial el álbum. Me encanta esas notas de piano a cargo de Wendy Rae Fowler que enganchadas con el órgano de David Catching son el soporte perfecto para que la voz de Lanegan lo inunde todo. Una guitarra de Chris Goss retorciéndose, el sencillo bajo de Molly McGuire y olé por la retroalimentación de Aldo Struyf. Elegencia para captar toda mi atención.

Hit The City fue uno de los singles de Lanegan que más éxito tuvieron especialmente en Inglaterra. Su compenetración con PJ Harvey es perfecta y es el clásico single que lo tiene todo para triunfar. En este tema aparece por única vez en el álbum el otrora imprescindible Mike Johnson a la guitarra y de la batería se encarga Joshua Homme que hará lo propio en los tres siguientes cortes, además de lucirse con la guitarra en Methamphetamine Blues y Come To Me, aquí de nuevo acompañado por PJ Harvey a la voz en un tema totalmente distinto pero igualmente perfecto, evocador a más no poder. Después de Hit The City viene una de mis canciones favoritas de todo el catálogo de Lanegan y eso es mucho escribir, pero lo cierto es que adoro Wedding Dress con ese machacón bajo de Joshua Homme y el sencillo y arrebatadoramente sexy acompañamiento vocal de Wendy Rae Fowler.

La primera aparición de Alain Johannes en Methamphetamine Blues es apoteósica. El guitarrista chileno toca unos cuantos instrumentos a lo largo del álbum y brilla con luz propia. Incluso produce unos cuantos temas. Excelsa contribución a la música de Lanegan que alcanzaría su punto culminante en el siguiente disco del pelirrojo ocho años después en Blues Funeral. Tras el blues de la metanfetamina viene One Hundred Days otro de mis temas favoritos de su dilatada carrera. El acompañamiento vocal de Chris Goss es perfecto, una compenetración celestial que se extiende a las dos siguientes; Bombed, muy sencilla sólo Lanegan su voz, su guitarra y Wendy Rae Fowler también en la voz y Strange Religion que merece su propio post, una belleza descomunal; la voz de Lanegan arropada por coros mejor puestos imposibles de Duff McKagan, Izzy Stradlin, Chris Goss y Nick Oliveri

En contraste Sideways in Reverse parece una canción del Iggy Pop más pendenciero y de largo el tema más rockero del disco. Un buen pildorazo que deja paso a la antes mencionada Come To Me, delicioso dueto, profundo y elegante con PJ Harvey. Like Little Willie John regresa a terrenos minimalistas con absoluta inspiración antes de dar paso a un tramo de cuatro canciones en el que brilla con luz propia Alain Johannes. Este bloque formado por Can´t Come Down, Morning Glory Wine, Head y Driving Death Valley Blues funciona como preciso anticipo de lo que vendría ocho años después en Blues Funeral. Especialmente es Can´t Come Down la que se mueve por los territorios sonoros que exploraría Lanegan junto a Johannes años después.  El broche final lo pone una cautivadora y excitante Out Of Nowhere con un Lanegan cantando mas suave y sensual que nunca y un conjunto instrumental excelso. Otra de mis favoritas. 


jueves, 19 de febrero de 2026

Supersuckers. Liquor, Women, Drugs & Killing

Aunque tengo en rotación unos cuantos discos publicados en este 2026 todavía permanecen fuertes muchos del año pasado. Uno de los que comencé a saborear a finales de 2025 fue Liquor, Women, Drugs & Killing de Supersuckers. Y me gustó tanto que eso decantó mi decisión de ir verlos al Kafe Antzoki el pasado 29 de enero. Todo un acierto. Aproveché y me pillé en cd el que venían a presentar más Holding The Bag el álbum country que Spaguetti y los suyos editaron tras el cáncer de garganta de Eddie. Y fue un acierto. Ambos me gustan mucho. Hoy toca juntar unas líneas sobre Liquor, Women, Drugs & Killing pero el otro tendrá su post porque también es una delicia. 

No sé en qué medio le leí a Eddie Spaghetti comentar que se supone que a estas alturas no tendrían que haber sacado un disco tan bueno, ja ja y me parece la mejor forma de venderlo porque estoy totalmente de acuerdo con él. Esa frase debería figurar en la típica pegatina que viene en el cd, sería la promoción perfecta. Liquor, Women, Drugs & Killing muestra a una banda muy inspirada, cargada de grandes canciones ejecutadas con la gracia y soltura de siempre. No hay nada nuevo ni falta que hace, tan sólo un grupo cuyos tres componentes se entienden a las mil maravillas y que te atrapan desde la inicial Maybe I´m Just Messin With You con cierto regusto a Motorhead hasta ese final Let Down, Forgotten and Alone repleto de sabiduría country. 

Lo cierto es que cada vez que escucho el álbum más me da la sensación de que estamos ante uno de esos discos repletos de canciones que perfectamente podrían sobrevivir en futuros setlist porque cuando escuché en el concierto del Antzoki Unsolvable Problems, Tried To Write a Song, I Don´t Enunciate o Doin´Work You Don´t Enjoy (With People That You Don´t Like) o la contundente versión de Rocket 69 de The Lee Harvey Oswald Band no palidecían en absoluto frente a su ristra de clásicos. Y eso, a estas alturas es la mejor de las noticias. Adictivo es poco escribir. Me pone las pilas que no veas. 

viernes, 13 de febrero de 2026

Barrett Martin. The Greatest Band That Ever Wasn't...

El pasado 27 de noviembre tuve la fortuna de ver en directo a Drink The Sea el proyecto liderado por Barrett Martin y Alain Johannes que también cuenta en sus filas con Peter Buck, Duke Garwood, Abbey Blackwell y Lisette Garcia. Llegué justo apenas diez minutos antes de que comenzase el show y la primera persona que vi fue a Barrett Martin colocando en un pequeño stand los discos de la banda y sus libros, ya ha escrito cuatro. Tras el bolo, con el subidón de un gran concierto me compré su libro sobre Screaming Trees, un volumen dividido en treinta y tres pequeños relatos sobre su estancia en la banda y también sobre sus incursiones en Mad Season y otros proyectos, pero en esencia se centra sobre sus andanzas con Lanegan y los hermanos Conner. De principio a fin el libro es una gozada, escapando por completo de la típica biografía sobre un grupo. Además de un colosal baterista y compositor, Martin se revela como un excelente contador de historias, dando siempre con la tecla adecuada para crear relatos divertidos, con alma y sumamente interesantes. 

El libro está escrito con un contagioso sentido del humor y repleto de anécdotas hilarantes, descacharrantes y emotivas a partes iguales. A diferencia, del también excelente Sing Backwards and Weep de Mark Lanegan, Barrett Martin opta por un enfoque diferente y partiendo de pequeñas historias construye una obra deliciosa, un pequeño tesoro que esconde múltiples referencias musicales, personales e incluso filosóficas que no puedes dejar de leer. Todos los capítulos merecen la pena y el nivel no baja en ningún momento. Me encanta como lo cuenta Martin, incluso los momentos de mayor tensión entre los componentes de los Screaming Trees están narrados con las dosis justas de humor, empatía y una fina sabiduría. Dudo que el libro se traduzca al castellano pero merece mucho la pena leerlo en inglés. 


Me resulta muy complicado escoger mis capítulos favoritos porque insisto todos tienen mucha sustancia y están escritos con grandes dotes narrativas. En ese aspecto el nivel es similar al de Mark Lanegan pero abordando todas las historias con otras perspectiva, es más creo que es un complemento perfecto a Sing Backwards and Weep. No puedo terminar este pequeño texto sin hacerme eco de mis dos capítulos favoritos: The Classroom At The Back Of The Bus y Sweet Oblivion. En el primero un modesto Barrett Martin nos cuenta toda la música que absorbió en la parte de atrás del bus gracias a Mark Lanegan y los hermanos Conner que le mostraron la grandeza de estilos muy diferentes a los que el escuchaba. Hay que tener en cuenta que el baterista había estudiado música clásica y jazz, sabía leer partituras pero en lo que a rock se refiere como el mismo confiesa estaba en pañales. Es emotiva la forma en la que cuenta el entusiasmo que le mostró Lanegan por músicos como Jeff Buckley, Tim Hardin, Bob Dylan, Townes Van Zant o Nick Drake y cuando le dejó el Physical Graffiti de Led Zeppelin a los que apenas había escuchado. 

Todo lo relacionado con la creación de Sweet Oblivion es fascinante. Aquel fue un disco clave en la carrera de Screaming Trees ya que como cuenta Barrett Martin el grupo estaba ante la presión del sello Epic que prácticamente les había dado un ultimátum si no superaban con creces las ventas de Uncle Anesthesia, su primer álbum para una mayor. El disco fue grabado en los estudios Baby Monster en el barrio de Chelsea en Nueva York. Martin y Van Conner se alojaron en el hoy glamouroso hotel Gramercy Park Hotel que en aquellos años era bastante sucio y destartalado. Los componentes de la banda frecuentaban el bar del hotel que estaba en un sótano y se tomaban unos tragos antes y después de la grabación alternando con otros músicos. Martin relata esas esas escenas de forma tan vívida y auténtica que parece un relato dickesiano. Lo relacionado con la música, con la creación del álbum también esta muy bien detallado, ponderando la producción de Don Flemming y la excelente mezcla de Andy Wallace responsable de ese proceso también en el Grace de Jeff Buckley o el Nevermind de Nirvana. Cuando escucharon su mezcla para la canción No One Knows supieron que habían acertado de pleno. Que ese era el tono. 

Despido este largo post con el párrafo que cierra ese capítulo, una traducción cercana y certera que puedes escuchar en el magnifico podcast Bienvenido a los 90 de Robert Martínez : Ese fue el poder de los Screaming Trees cuando hicimos Sweet Oblivion en el crudo invierno neoyorquino de 1992. Trajimos el fuego y lo capturamos en cinta magnética, en tiempo real, con swing y soul. Es un álbum sobre el amor, la esperanza, la posibilidad del futuro, con un abandono intrépido que dice: "Lo voy a dar todo, aquí y ahora, porque no tengo nada que perder y todo que ganar". Éramos los perdedores absolutos, pero también los campeones del pueblo, y por eso seguimos en sus corazones.


jueves, 5 de febrero de 2026

Lucinda Williams. Lucinda Williams

Durante muchos años, como tantas otras personas, Lucinda Williams compatibilizó su carrera musical con empleos de lo más variopinto; dependienta en supermercados, en tiendas de música, de muebles, camarera... Lo que fuese para pagar las facturas mientras por las noches buscaba actuaciones en locales de todo tipo. Su situación económica comenzó a mejorar a finales de los ochenta cuando el sello de punk británico Rough Trade abrió una delegación en San Francisco y su capo Geoff Travis le propuso a Lucinda que formara parte de sus filas. Le dieron 15 mil dólares para grabar el disco. Tal vez no era mucho pero si lo suficiente para grabar un buen álbum. Y así fue. De hecho, conforma junto a Sweet Old World y Car Wheels On A Gravel Road una trilogía imbatible, repleta de grandes canciones y con una Lucinda en un estado vocal óptimo. La forma de cantar y el propio sonido de los discos cambió a partir del Car Wheels y Lucinda nos siguió regalando muy buen material.

El disco homónimo de Lucinda Williams es una delicia que cuenta con un par de canciones que en los siguientes años versionarían con gran éxito Mary Chapin Carpenter y Tom Petty. La primera incluyo Passionate Kisses en su disco Come On Come On que vendió casi tres millones de copias solo en USA y Petty se haría con una potente Changed the Locks para su excelente She´s The One. Supongo que ambas reportarían buenos ingresos económicos a Lucinda y le permitirían disfrutar de una posición más desahogada. Desde luego en este disco encontró su voz y acompañada de su, en aquellos años inseparable Gurf Morlix a la guitarra y la producción, grabó un disco que no tiene desperdicio y que se inicia de forma mágica con I Just Wanted to See You So Bad, sin lugar a dudas una de mis canciones favoritas de su amplio repertorio. Un sencillo tema de pop rock que una vez que lo escuchas no te puedes quitar de la cabeza. Gran canción.

Las canciones de Lucinda para este disco no bajan del notable. A las tres mencionadas podría añadir The Night's Too Long otra que no debería faltar jamás en su repertorio y en la que ya aparecen las deliciosas armonías vocales del gran Jim Lauderdale, la abrasadora balada Abandoned provista de un marcado riff y en la que de nuevo es clave Lauderdale, la pizpireta Big Red Sun Blues que perfectamente podría estar en su disco más célebre o esa Crescent City que escuché por primera vez en Doctor en Alaska cuando no tenía ni idea de quién era Lucinda Williams. En el cierre del disco otra dos gemas a tener en cuenta; Price To Pay con una excelsa interpretación vocal de Lucinda y la versión de I Asked for Water (He Gave Me Gasoline) de Howlin´Wolf con John Juke Logan haciendo diabluras con la armónica. 

Una de las claves del disco es el nivel de los músicos que grabaron con Lucinda, una espléndida banda que sabe moverse por los diferentes estilos en beneficio siempre de la canción. Destaca el omnipresente Gurf Morlix que además de guitarras, toca mandolinas, dobro, pedal steel, etc... Una máquina. Johnny Ciambotti se hace cargo del bajo y al añorado Donald Lindley de la batería. Suman y mucho el violín de Doug Atwell, los teclados de Skip Edwards y el acordeón de Chris Gaffney. Está claro que este es el primer disco en el que Lucinda encuentra su voz apoyada en la excelente producción de Gurf Morlix y Dusty Wakeman y acompañada por un excelsos músicos. Tras el éxito de Car Wheels On A Gravel Road se reeditaría y conseguiría unas ventas más que interesantes. 


viernes, 30 de enero de 2026

Supersuckers. Kafe Antzokia. 29/01/2026

La única vez que había visto en directo a Supesuckers fue en la desparecida sala Gwendolyne de Algorta hace más de veinticinco años. Acudí con mi amigo Rober y hubo varios momentos en que pensé que el suelo se iba a hundir bajo nuestros pies como había ocurrido unos años antes en Oiartzun en un concierto de Bad Religion. Salimos vivos y coleando de allí con una sonrisa triunfal tras haber presenciado uno de esos bolos descomunales que recuerdas a menudo. Todas las veces posteriores que han venido por una u otra razón me las había perdido. Unas porque no me cuadraba en la agenda, alguna otra porque no estaba muy conectado con su último lanzamiento. Ayer iba ir al concierto solo y volver en el Bizkaibus 3136 que da la puta vuelta al universo pero finalmente compartí el bolo con mi amigo Diego al que esta duración le viene perfecta para sus maltrechas rodillas. Y me trajo con su flamante Focus dejándome a la puerta de casa.

Me decidí a ir por tres razones; la primera es que como he contado hacía mucho que no les veía en directo, la segunda porque había comenzado la semana con un sugerente bolo de Deke Dickerson que había abierto mi apetito rockanrollero y la tercera y más importante porque Supersuckers venían a presentar su nuevo álbum, Liquor, Women, Drugs & Killing al que estoy enganchadísimo. De hecho los temas de este disco que sonaron en el bolo fueron muy bien recibidos y encajaron a la perfección con todos sus clásicos. Son canciones que pueden perfectamente hacerse fuerte en su repertorio y pasar a engrosar la lista de incunables. 

El bolo comenzó puntual a las 21:30 de forma enérgica con una de mis canciones favoritas de su catálogo, Pretty Fucked Up con Eddie Spaghetti bien de voz cantando eso de Now I Know people change, and sometimes that´s good but some people don´t when maybe they should... Ahhhh Siempre adoré esas líneas. No hubo tregua para la siguiente otra enérgica The Evil Powers of Rock 'n' Roll prácticamente enganchada con otra de mis favoritas, Rock-n-Roll Records (Ain't Selling This Year) repleta de frases certeras a más no poder. El bolo fue creciendo a pasos agigantados con Eddie forzando su voz al límite y maravillosamente acompañado por la fuerza a las baquetas de Christopher Von Streicher y ese guitarrista carismático a más no poder llamado Marty Chandler que nos apuntaba una y otra vez con su instrumento poniendo caras de todo tipo. Todo un show. 

Hacia la mitad del show Marty Chandler tomó las riendas a la voz y también en esas lides brilló con dos canciones contundentes que subieron más si cabe el listón. Contundentes y desgarradoras tanto Working My Ass como I Don´t Enunciate propulsadas a toda mecha. El concierto iba a cholón, a todo trapo, en una deliciosa suerte de empuje ramoniano. Cuando tocaron Unsolvable Problems de su último álbum me percaté de que no soy el único al que le ha molado su reciente aventura discográfica porque fue acogida con algarabía en las primeras filas, al igual que las potentes Maybe Im Just Messin´With You, Doin´Work You Don´t Enjoy (With people that you don´t like y la contundente versión de Rocket 69 de The Lee Harvey Oswald Band. Perfectas todas. Y también sonó mi favorita: Tried To Write A Song. Creo firmemente que este es un tema con un potencial comercial enorme. Pero será en otro universo paralelo. Ja, ja. El runch final siguió los derroteros anteriores y el personal coreo a gusto aquello de I Want the Drugs...Vamos, que me lo pase pipa. Lástima que no fuese un viernes a la noche y al día siguiente no hubiese que currar...  

martes, 27 de enero de 2026

Deke Dickerson. Colegio de Abogados, Bilbao. 26/01/2026

Bendita la hora en que nos enteramos del bolo de Deke Dickerson en el Colegio de Abogados de Bilbao. Fue tras el vitamínico show de Lee Fields en el Antzoki el pasado martes. A la vuelta un conocido de mi amigo Diego que nos trajo en coche nos comentó la jugada avisándonos de que había aforo limitado y que convenía ir pronto. De modo que a eso de las 18:45 me presenté por el lugar pero las puertas estaban cerradas y nadie merodeaba por allí. Hice un poco de tiempo y media hora después cuando me acerqué había una cola curiosa. A la mañana había llamado para saber si la entrada era libre (increíblemente era gratis con la única restricción del aforo, unas 300 personas). Y se llenó. Y bien que me alegro porque Dickerson ofreció un soberbio recital con un set list matador repleto de jugosas versiones de Johnny Cash, Elvis Presley, Merle Travis, Link Wray, Roy Head13th Floor Elevators.

A las 20:00 de la tarde se presentó Deke Dickerson recibiendo una entusiasta ovación a la que el músico estadounidense respondió con una toma de contacto instrumental ejecutada de pie. A partir de ahí se sentó y nos deleitó con un repertorio plagado de clásicos a cual mejor que se fagocito con un estilo y clase de no te menees. A su espectacular pericia con la guitarra se le añadió una profunda y versátil voz grave de esas que tanto me molan. Intercalaba las canciones con puntuales y cachondas grabaciones de la voz de su hija Evelyn a modo de pequeña presentación. Imposible elegir favorita en un repertorio, insisto matador... Mistery Train (Elvis Presley), creo que fue Big Train de Johnny Cash y me chiflaron una country que nos indicó que su novia le decía que era muy triste y que mejor que no tocase y una abrasadora Uranium Rock que me volvió loco.

Además de un excelente músico, Deke se reveló como un gran contador de historias compartiendo desternillantes anécdotas sobre Roy Head o Roy Erickson de 13th Floor Elevators aprovechando para tocar dos temas emblemáticos de su repertorio, Treat her right del primero y casi al final una maravillosa You're gonna miss me de los segundos. Al principio del concierto Deke nos avisó de que vivimos tiempos oscuros y que es complicado ser norteamericano en los días que corren, cagándose en Trump, y que estaba con nosotros para ofrecer, según señalo, algunas de las cosas en las que los yanquis son muy buenos como es en el rock´n roll, honky tonk, country, soul, blues y derivados. Y así lo pudimos comprobar. ¡Vuelve pronto, Deke!



lunes, 26 de enero de 2026

Lucinda Williams. No compartas con nadie los secretos que te conté

Hoy cumple setenta y tres años Lucinda Williams. La primera vez que escuché su voz fue en You're Still Standin' Therela canción que cierra I Feel Alright, mi álbum favorito de Steve Earle. Es una interpretación espectacular; Lucinda pronuncia cada palabra de su estribillo de una forma atrayente y sensual a más no poder. Caí rendido y junto a su versión de Return of the Grievous Angel junto a David Crosby para el disco tributo a Gram Parsons sigue siendo una de mis interpretaciones favoritas de su larga carrera. Apenas dos años después del disco de Earle llegó el que cambió la vida de Lucinda, Car Wheels On A Gravel Road. Con ese álbum logró el reconocimiento de la crítica y unas ventas considerables, las mejores de largo de su trayectoria. Está claro que hay un antes y después tras su edición..

De todo eso y mucho más escribe Lucinda Williams en No compartas con nadie los secretos que te conté editado por Liburuak hace tres años. La vida de esta cantante oriunda de Lake Charles no fue un camino de rosas y como bien indica en varias ocasiones es puro gótico sureño con los habituales ingredientes del género: abusos sexuales, racismo, conservadurismo rancio, oasis de libertad en medio del caos... La cantante nos cuenta de forma ágil, sin ínfulas literarias pero con determinación y sin andarse por las ramas como fue crecer en un hogar en el que su madre estuvo casi siempre incapacitada por su enfermedad mental y en el que su padre lidió con el asunto como pudo. Y no siempre de la mejor manera. Desde muy pequeña Lucinda tuvo que apañárselas por su cuenta y eso marcó su carrera y forjó su carácter. 

Hasta que se asentó Lucinda llevó una vida nómada, de aquí para allá debido al trabajo de su padre. Vivió en Louisiana, Georgia, Utah, Nueva Orleans, Chile o México... Eso de no ser de ningún sitio y de todos a la vez. Puede que eso le viniese bien para picotear en diferentes estilos musicales y para comprender diferentes formas de vida. Aunque la música siempre estuvo ahí, tardó mucho en asentarse en un negocio plagado de machos alfa pagados de sí mismos y con escasa empatía por las mujeres. Lejos de amilanarse, Lucinda se hizo más fuerte y a base de perseverancia consiguió labrarse una carrera musical consistente y terminar siendo una de las cantantes y compositoras más admiradas del mundillo musical. Tuvo que lidiar con mucha mierda en ese sentido y lo cuenta con desparpajo y una rabia contagiosa. 

No sabría por dónde empezar para enumerar mis momentos favoritos. Me quedo con una chica que admiraba a su padre, el poeta Miller Williams, que en la infancia de Lucinda celebraba fiestas literarias en su hogar y que a pesar de vivir en muchas zonas segregadas no se amilanaba ante los racistas. A Mr Williams no le importaba recibir insultos y amenazas, tenía amigos negros y les ayudaba en una época muy sórdida para tales menesteres. De hecho una de las personas más cercanas del padre de Lucinda fue George Haley, hermano del autor de Raíces. Uno de los abuelos de Lucinda interpretaba los textos religiosos de forma revolucionaria y se convirtió en un cristiano radical favorable a los sindicatos apoyando a las personas más necesitadas. Todo lo que cuenta sobre él es fascinante. 

En el plano musical las disquisiciones de Lucinda son muy interesantes. Me encanta cómo explica la búsqueda de su propio sonido en cada disco. Y me fascina cuando entra en detalles sobre la industria musical, en cifras concretas de los contratos que fue consiguiendo... Y es que la cantante de Lake Charles compatibilizó muchos años trabajos de todo tipo (¡desde dependiente en tiendas de discos hasta vendedora de salchichas en supermercados!) La primera luz en las tinieblas llegó cuando fichó por el Rough Trade Records, sello británico de punk que a finales de los ochenta había abierto una pequeña sede en San Francisco. Le ofrecieron un adelanto de quince mil dólares para grabar el disco, el homónimo y muy recomendable Lucinda Williams en el que figura Crescent City que se coló en la banda sonora de Northern Exposure, Doctor en Alaska por estos lares. 

Tras ese disco Lucinda siguió en muy buena onda con el muy estimable Sweet Old World de nuevo en perfecta sintonía con Guf Morlix (guitarrista y productor del álbum) hasta que su relación colapsó cuando grabaron el imprescindible Car Wheels On A Gravel Road. En ese momento se produjo una fisura entre ambos insalvable, tanto que muchos años después siguen sin dirigirse la palabra. Es más Lucinda regrabó el disco Sweet Old World en 2017 retitulándolo This is Sweet Old World. Ni idea de porqué hizo eso pero me quedo con el de 1992. A partir de la publicación de Car Wheels On A Gravel Road todo fue sobre ruedas en la carrera de Lucinda. Es muy interesante también todo lo que cuenta sobre Essence con la aparición fundamental de Bo Ramsey y Charlie Sexton a las guitarras, Tony Garnier al bajo, Jim Keltner a la batería y las imprescindibles armonías vocales de Jim Lauderdale

Su siguiente paso fue igual de excitante variando su sonido y dejando aflorar insospechadas influencias. De hecho cambió su equipo colaborativo y en World Without Tears es Doug Pettibone quien se encarga de las guitarras con Taras Prodaniuk al bajo y Jim Christie a la batería. Todo lo relacionado con este álbum es fascinante y rompedor y la propia Lucinda se hace eco de una reseña escrita por Ann Powers (página 214) que es de lo mejor que he leído en mi vida sobre la música de Lucinda. World Without Tears conforma junto a Essence y Car Wheels On A Gravel Road una trilogía imbatible.

Como no podía ser de otra forma en toda biografía hay un lado Cuore. Ahí estoy en mi salsa y animo a Lucinda a que nos cuente más. Sus relaciones con diferentes músicos y personas cercanas al negocio podrían dar para otro libro. Y como no, el momento álgido son sus escarceos con Ryan Adams. Menuda pareja. Ese momento en que Lucinda se medio enrolla con Ryan y en la fogosidad del trance le muerde el labio saliendo el amigo Ryan despavorido... Tela. El único fallo del libro, más bien de la traducción es cuando se nombra mal a Jesse Malin en la la página 233 (de mi vieja amiga Jesse Main, que era la vocalista de gran banda de punk neoyorquina D Generation). Espero que en las siguientes ediciones lo hayan corregido. 

No puedo pasar por alto como cuenta Lucinda su encuentro con Bruce Springsteen en la gira de Devis & Dust. Con pase de backstage conocieron al músico de New Jersey que luego les invitó a cenar y cuando Springsteen se despidió, el que ahora es marido de Lucinda Tom Overby se acercó y le dijo: Vi una entrevista tuya hace muchos años en la que decías que el rock´n roll se coló en tu casa y te arrancó de ella, y solo quería decir que tu hiciste lo mismo por mí. No estaría aquí sentado si no fuera por ti. Ahí se enamoró Lucinda de Tom. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

miércoles, 21 de enero de 2026

Lee Fields & The Expressions. Kafe Antzokia. 20/01/2026

Corto y por momentos intenso y emotivo bolo el que ofrecieron ayer Lee Fields & The Extpressions en el Kafe Antzokia de Bilbao. Muy buena afluencia para ser un día entre semana. A eso de las 20:40 salieron los Expressions para realizar la consabida introducción musical que anunciaba al gran Lee Fields... Eso parecía porque tuvieron que ir a buscarle... Ja, ja. Miradas de sorpresa primero y luego de risas entre Benny Trokan (bajo) y Toby Pazner (teclados) y finalmente fue este último el que vino ya con un Lee Fields dispuesto a pasárselo bien y cantar unas cuantas tonadillas en la mejor tradición soul. El concierto transcurrió por la senda habitual de este tipo de recitales con Fields cantando desde el principio muy bien e interpelando al público para que le siguiese en el habitual Call and Response soulero como en esa tremenda Ladies.

Mis expectativas en cuanto a la duración del show eran muy realistas. Me esperaba una hora y poco y eso fue. El amigo Lee tiene setenta y cinco años y la agenda de conciertos muy apretada, nueve conciertos en apenas once días. Sabiendo eso de antemano me preparé para vibrar con intensidad con el repertorio de este hombre que ha grabado unos cuantos discos que tengo en un pedestal, mi favorito It Rains Love y muy cerca Emma Jean, Sentimental Fool y My World. Fields bordó temas como la iniciales You Can Count On Me y Work To Do con las que ya me atrapó por completo y entre mis momentos favoritos estuvieron una arrolladoras Time y Wish You Were Here y la espléndida Forever con la que cerró el concierto. Tuvieron que ir a buscarle para el bis, ja, ja. Pero mereció la pena porque su interpretación de Honey Dover repleta de matices y sedosamente sugerente en su inicio termino como un ciclón y me dejo un regusto invencible. Por muchos años Lee!!!!

lunes, 19 de enero de 2026

O Captain, my Captain!

Hacía más de veinte años que no veía El Club de los Poetas Muertos. Lo hice ayer de nuevo porque Maiaki tenía muchas ganas de verla. La primera vez que la vi me causó un profundo impacto. La película formaba parte de la programación educativa del Instituto donde estudié y recuerdo que nos desplazamos a verla a los cines Duplex de Barakaldo. Caminamos hasta la localidad vecina y el camino de vuelta estuvo repleto de un emocionante debate sobre la película. A muchos nos cautivó y cuando la vi años después con Su, ya en formato dvd en versión original, la magia continuaba intacta. 

Ayer me volví a emocionar con la película. Sigue más vigente que nunca porque trata de temas universales que nunca pasan de moda y porque consigue hacerlo de una forma divertida, elegante y en muchos momentos conmovedora. El film es uno de esos que no olvidas y que conviene ver cada poco tiempo para tener bien presente que es fundamental ser uno mismo, pensar en libertad y no ir en manada, que es maravilloso enriquecerse conociendo y respetando a otras personas y que jamás hay que olvidar la pasión en este mundo a menudo tan gris. 

En cuanto a lo puramente cinematográfico Peter Weir es uno de esos directores fiables a más no poder, capaz de crear bellas imágenes al servicio de la historia y de sacar el máximo partido a un casting espectacular en el que por supuesto destaca Robin Williams dando vida a un maravilloso profesor Keating. Los por aquel entonces muy jóvenes Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Josh Charles se lucieron dando vida a personajes con mucho que rascar aunque mi favorito siempre fue Nuwanda el personaje interpretado por Gale Hansen




sábado, 17 de enero de 2026

Top Seventeen Steve Earle

Setenta y un años cumple hoy Steve Earle. El músico nacido en Virginia lleva más de cuarenta años en el mundo de la música. De hecho este 2026 su debut cumple precisamente justo eso, cuarenta añazos. El amigo Earle llevó durante muchos años una vida al límite y resurgió con inusitada fuerza y cargado con las mejores canciones de su carrera en 1996 con el monumental I Feel Alright, uno de mis discos favoritos no sólo de esa década sino de la historia. Ni se las veces que lo habré escuchado y todavía me lo pongo y vuelo alto con él. No está de más volver a repetir lo que he escrito en anteriores ocasiones, la carrera de Earle desde su debut hasta Jerusalem en 2002 es impoluta. Una espectacular ristra de discos con un sonido country rock despachado a menudo con actitud punk y sazonado con bellas baladas de esas que te agujerean el corazón. Le adoro, para que nos vamos a engañar. Escoger mis diecisiete favoritas ha sido una ardua tarea y mañana podría poner otras tantas. Le dedicó este post porque Unax está descubriendo su música y está flipando con unos cuantos temas. Sus cuatro favoritos están en mi lista. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo.






I Feel Alright

The Unrepentant

Poison Lovers

Someday

Back to the Wall

I can wait

Steve's Last Ramble

I Don't Want to Lose You Yet

Taneytown